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La enfermera de salud mental y el paciente esquizofrénico


La enfermedad mental continúa siendo objeto de estudio e investigación, para determinar sus causas y así poder desarrollar tratamientos efectivos, que permitan al paciente integrarse activamente a la sociedad. Según las estadísticas de Psiquiatría en los hospitales del área metropolitana, el diagnóstico más frecuente que lleva a una hospitalización es la esquizofrenia.
Siendo esta enfermedad seria, que afecta al individuo en varias esferas de su funcionamiento mental, se requiere de grandes esfuerzos tanto de la familia, como de las instituciones de salud para enfrentar el problema. La enfermera especialista en salud mental y psiquiatría en el campo hospitalario, establece una comunicación con el enfermo esquizofrénico, a pesar de las áreas de conducta que tenga alteradas. Es responsable de brindarle comodidad y seguridad como a los demás pacientes. En ocasiones, es necesario aislar a los pacientes agresivos e inclusive restringirlos, para evitar se hagan daño entre ellos o al personal que los cuida.
Científicamente se ha observado, que algunos medicamentos ayudan al paciente esquizofrénico a mejorar. El médico psiquiatra luego de evaluar al paciente, ordena estos psicofármacos. Es la enfermera la responsable de convencer y hacer que el paciente tome su medicamento; de no lograrlo, se aplicará inyectable según orden médica.
Generalmente el paciente mejora en la segunda semana de tratamiento. Durante todo este período, es sumamente importante la observación de su conducta, por parte de la enfermera durante las 24 horas del día, como también el apoyo a la familia que se enfrenta a la enfermedad mental. La enfermera especialista participa activamente, en las reuniones, que se realizan con los familiares del enfermo.
Al salir el paciente del hospital, su control se continúa en las Consultas Externas o periféricas, como también la orientación a la familia, para que aprenda a manejar mejor la enfermedad y contribuir a su integración familiar y social. En esta parte del proceso de recuperación del paciente, la enfermera también está presente. El resultado de la conducta observada en el individuo durante el tratamiento, será lo que le dé al médico psiquiatra la pauta, para determinar si el paciente puede continuar trabajando, en el cargo que tenía previo a la manifestación de la esquizofrenia; si es necesario incapacitarlo por un período, o enviarlo a la Comisión de Invalidez de la Caja de Seguro Social.
La continuidad del tratamiento medicamentoso, ofrecer un ambiente de aceptación, de comprensión y disminuir las cargas de eventos estresantes, favorecen que el paciente logre compensar los síntomas de la enfermedad manifiestos. Además contribuye que ante los miembros de la familia y la sociedad siga funcionando bien, a pesar de los síntomas presentados en algún momento de su vida.
Creemos que es importante la sensibilidad que la comunidad tenga para los enfermos mentales, ya que ayudaría mucho en su integración activa y disminuiría el número de pensionados. En los pacientes no asegurados un problema a resolver, es la ayuda que la familia requiere para comprar el psicofármaco, dado el estado de pobreza en el que viven. También carecemos de talleres protegidos, donde el enfermo en recuperación, pueda brindar los conocimientos y habilidades, que conserva a pesar de la enfermedad y poder devengar una remuneración de esta actividad. Esto lo haría sentirse mejor como persona y disminuiría el impacto económico en la familia.
Proteger a nuestros enfermos mentales, sobre todo, aquellos de escasos recursos, es responsabilidad de todos y también es una forma de enfrentar un problema nacional y mundial: LA POBREZA.

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