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La “esfera privada” de un canciller


Si es cierto el viejo dicho que nadie es rey en su propio país, algunos avezados políticos aprendieron hace tiempo que nada ayuda a su carrera política interna como un estratégico viaje al exterior para refrescar su imagen y recuperar popularidad. Uno de ellos es el primer ministro alemán, Gerhard Schröder, quien tuvo la genial idea de pasarse el Año Nuevo en China haciéndose fotografiar junto a las más altas autoridades con que compartió el viaje inaugural de un tren relámpago alemán que unirá a Beijing con Shanghai en 30 minutos.
La visita de Schröeder a China trae a la memoria un viaje a Centroamérica y el Caribe realizado en el verano de 1955 por el entonces vicepresidente de Estados Unidos, Richard M. Nixon. La gira duró más de un mes, autorizada por el presidente Dwight D. Eisenhower quien se decía prefería ver a su vicepresidente más de lejos que de cerca. Pero si en ese momento la imagen del vicepresidente era opaca, de este extenso viaje nació su reputación de ser uno de los pocos altos funcionarios del gobierno de Eisenhower experto en política exterior, especialmente en lo que concernía a Latinoamérica ya que el secretario de Estado en esos años fue el legendario John Foster Dulles, cuyo interés primario estaba en Europa y Asia.
Schröeder al parecer no tuvo ocasión de beneficiarse mayormente de su excursión a Beijing, a pesar de haber sembrado el terreno para un negocio redondo para los industriales de su país. Ni bien regresó a Alemania la semana pasada, que comenzaron a llover las malas noticias—se agudiza la recesión, el endeudamiento federal es mayor de lo que permite la Unión Europea- dejando por el suelo sus promesas de reducir el sistema impositivo (uno de los más altos de Europa) y de combatir el paro.
Si uno tiende a creer las encuestas, Schröeder continúa perdiendo la poca popularidad que le dio el pequeño margen con que ganó la reelección (gracias a un repunte de los Verdes capitaneados por el popular Joschka Fischer, el ministro de Relaciones Exteriores) en contraste con el presidente George W. Bush quien, según los periódicos de Estados Unidos, goza de una popularidad sin precedente en el último medio siglo. Como si echara sal a las heridas del canciller alemán, Bush acaba de anunciar un plan para estimular la economía mediante la eliminación del impuesto sobre dividendos, medida que claramente favorece al sector más poderoso de la sociedad.
Para el colmo, ahora, la prensa alemana ha vuelto a sacarle los trapitos personales al aire alegando infidelidades matrimoniales, usando como excusa unas notas sensacionalistas de los tabloides ingleses como el “Mail on Sunday”. El influyente Suddetische Zeitung editado en Munich publica un reportaje que refleja una información del semanario londinense, alegando que el político alemán tiene una relación amorosa con “una conocida moderadora de televisión”. La información fue atribuida a “la tercer esposa” de Schröeder, quien actualmente está casado por cuarta vez con la periodista Doris Schröeder-Koepf.
El periódico independiente Svenska Dagbladet de Estocolmo acertó al resumir el dilema del primer ministro de esta manera: “En el otoño Schröeder prometió a los electores el azul del cielo. En realidad lo que les entregó fue una economía estancada, una alza en el desempleo y en los impuestos”. De hecho, desde fin de año, Schröeder ha vuelto a ser el blanco de rumores según los cuales su matrimonio nuevamente está en crisis y él cada vez pasa menos fines de semana en Hannover, donde continúa residiendo su mujer. Como autodefensa, sus abogados han llevado a un periódico a los tribunales y amenazan con denunciar a otros.
“Algo ha cambiado en el periodismo. Cada vez se respeta menos la esfera íntima. Por eso, quien acepta las críticas más duras también tiene derecho a defenderse contra los ataques a la esfera íntima”, se ha quejado el canciller. Su indignación, no obstante, sólo ha conseguido propagar más un bulto que había pasado un tanto inadvertido.
El “Märkische Oderzeitung”, un pequeño periódico de Francfort del Oder, encendió la chispa en Alemania después de la nota aparecida en el tabloide “Mail on Sunday”, que dedicó una página a una supuesta relación del canciller con la conocida presentadora de televisión alemana, sin más pruebas que un rumor supuestamente sugerido por Hiltrud, la ex esposa, que ella misma ha negado. En seguida se sumaron otros diarios alemanes, entre ellos el regional “Westdeutschen Allgemeinen Zeitung”, cuyo administrador es Bodo Hombach, ex asesor del canciller. El sensacionalista “Bild”, acérrimo detractor del Gobierno rojiverde y lectura diaria de diez millones de alemanes, llevó los rumores a la portada.
Lo que el canciller llama la “esfera privada” de los políticos era, hasta hace poco, coto vedado para los periodistas alemanes. Schröder, sin embargo, ha sido uno de los políticos que más ha alimentado este interés y lo ha sabido utilizar. Cuando hace dos años descubrió que tenía tres primas en la ex Alemania Oriental, por ejemplo, convirtió el reencuentro en un espectáculo mediático. Su esposa Doris participó de forma activa en la campaña electoral, y es su principal defensora ante los ataques y burlas de los que es objeto desde que ganó por la mínima las elecciones de septiembre. El 21 de enero la Audiencia de Berlín deliberará sobre la demanda contra el “Märkische Oderzeitung”. Si da la razón a Schröder, será su segunda victoria en los tribunales: en mayo ganó un juicio contra una agencia de prensa que dijo que el canciller se teñía el pelo.
Según Spadafora, para el próximo mes, en conjunto con el Ministerio de Vivienda se hará entrega de 150 apartamentos en Avenida B, ubicados en la antigua piquera de buses del interior, a familias de San Felipe que están siendo desalojadas de sus casas mediante procesos legales.
Spadafora enfatizó que toda esta modernización ha generado gran movimiento a lo interno de la economía de San Felipe.
En cooperación con la Policía Nacional, la Policía de Turismo y el Servicio de Protección Institucional (SPI) se han incrementado las rondas de seguridad.
Muy pronto se estará inaugurando la sede de la Policía de Turismo del distrito capital, lo que representará una presencia fija de la Policía dentro del área, contribuyendo más a la seguridad.

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