La estrategia global de Bush
En el primer mes del gobierno del presidente George W. Bush, que se cumple esta semana, la nueva Casa Blanca se destaca por haber logrado funcionar con una prolija coreografía política que se caracterizó con el lanzamiento cada lunes de un tema semanal, comenzando con la educación, privatización de la obra social, el recorte de impuestos y el cuerto para la modernización de las fuerzas armadas. Este calculado funcionamiento del gobierno de Bush, donde todo parece tener horario, resalta especialmente si se compara con las improvisaciones, exabruptos y el casi constante caos que dio tanto color al gobierno de Bill Clinton con sus grandes éxitos y grandes errores.
También en política exterior, Bush quiere imprimirle un sello de coherencia y confianza aunque sobre su habilidad en la conducta de las relaciones exteriores existe más escepticismo. Como se pudo constatar con la visita a México, ésta fue cuidadosamente planeada como parte de un esquema para priorizar las relaciones hemisféricas e implementar la reiterada promesa de Bush de avanzar en la integración económica para construir el "siglo de las Américas". Altos funcionarios de ambos países coinciden que la relación personal entre los dos mandatarios, así como la elaboración de una agenda bilateral "excedieron las expectativas", aunque la proyección internacional del encuentro fue ensombrecida por el sorpresivo e inafortunado anuncio del ataque contra Iraq realizado por 24 bombarderos de Estados Unidos y Gran Bretaña.
De todos modos, la reunión con Fox, el primer viaje presidencial de Bush fuera de Estados Unidos, emerge como la jugada inaugural de un esquema que en el plano regional está diseñado en función de la Cumbre de las Américas, que en abril próximo reunirá a 34 mandatarios del continente en la ciudad canadiense de Quebec. El eje central de esta política es la promoción del libre comercio, y por eso espera en Canadá empular la puesta en marcha de la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que debiera arrancar en 2005, o aún antes.
Esto requiere una ronda de consultas al más alto nivel hemisférico durante los próximos dos meses. Ya la próxima semana Bush tendrá un nuevo encuentro con un presidente latinoamericano al recibir a Andrés Pastrana de Colombia, con quien analizará la lucha contra el narcotráfico y una probable solicitud de 500 millones de dólares más en ayuda económica, además de los 1.300 millones que ya fueron aprobados por el Congreso.
La construcción del siglo de las Américas pretendida por el presidente estadounidense, viene determinada en buena medida por los buenos resultados del Tratado de Libre Comercio (TLC), en vigor desde 1994, entre Estados Unidos, México y Canadá. México desbancó a Japón como segundo socio comercial de Estados Unidos, y los intercambios comerciales se triplicaron hasta superar los 200.000 millones de dólares, por detrás de Canadá, y castigando también a la Unión Europea. Por eso no sorprende que Bush encontrara a Fox "más preocupado por profundizar el Nafta, el bloque que
También en política exterior, Bush quiere imprimirle un sello de coherencia y confianza aunque sobre su habilidad en la conducta de las relaciones exteriores existe más escepticismo. Como se pudo constatar con la visita a México, ésta fue cuidadosamente planeada como parte de un esquema para priorizar las relaciones hemisféricas e implementar la reiterada promesa de Bush de avanzar en la integración económica para construir el "siglo de las Américas". Altos funcionarios de ambos países coinciden que la relación personal entre los dos mandatarios, así como la elaboración de una agenda bilateral "excedieron las expectativas", aunque la proyección internacional del encuentro fue ensombrecida por el sorpresivo e inafortunado anuncio del ataque contra Iraq realizado por 24 bombarderos de Estados Unidos y Gran Bretaña.
De todos modos, la reunión con Fox, el primer viaje presidencial de Bush fuera de Estados Unidos, emerge como la jugada inaugural de un esquema que en el plano regional está diseñado en función de la Cumbre de las Américas, que en abril próximo reunirá a 34 mandatarios del continente en la ciudad canadiense de Quebec. El eje central de esta política es la promoción del libre comercio, y por eso espera en Canadá empular la puesta en marcha de la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que debiera arrancar en 2005, o aún antes.
Esto requiere una ronda de consultas al más alto nivel hemisférico durante los próximos dos meses. Ya la próxima semana Bush tendrá un nuevo encuentro con un presidente latinoamericano al recibir a Andrés Pastrana de Colombia, con quien analizará la lucha contra el narcotráfico y una probable solicitud de 500 millones de dólares más en ayuda económica, además de los 1.300 millones que ya fueron aprobados por el Congreso.
La construcción del siglo de las Américas pretendida por el presidente estadounidense, viene determinada en buena medida por los buenos resultados del Tratado de Libre Comercio (TLC), en vigor desde 1994, entre Estados Unidos, México y Canadá. México desbancó a Japón como segundo socio comercial de Estados Unidos, y los intercambios comerciales se triplicaron hasta superar los 200.000 millones de dólares, por detrás de Canadá, y castigando también a la Unión Europea. Por eso no sorprende que Bush encontrara a Fox "más preocupado por profundizar el Nafta, el bloque que