La eterna polémica racial
Se enciende nuevamente la polémica sobre el racismo en nuestro "crisol de razas", con el reciente episodio que sufrió nuestra máxima gloria del deporte nacional, Irving Saladino. En esta ocasión, los medios de comunicación se pronuncian, a través de las opiniones, la mayoría de repudio, de periodistas, políticos y otras personalidades.
Congratulo la acción de oponerse al racismo, pero ojalá nos pronuciáramos igual siempre contra todas las formas de discriminación. Y es que los que tenemos la piel oscura, desde que tenemos conciencia, debemos enfrentarnos a acciones evidentes o disimuladas de rechazo y exclusión.
En las escuelas se inicia con las burlas a los "chombitos", pasando con los chistes en los medios de comunicación, donde inclusive "actores" se pintan la piel y se mofan de nuestra forma de actuar y hablar. Todos los que nacimos negros hemos vivido experiencias, como por ejemplo, que entres a un local y el guardia de seguridad te revise sólo a ti, o te monte una persecución "disimulada" por todo el local.
Es más, cuando fui creciendo, comprendí por qué mi abuela nos decía a mí y a mis hermanos, que debíamos estar siempre "bien vestidos"; y es que en Panamá, no es lo mismo un negro en bermudas y chancletas (maleante), que alguien de piel más clara con el mismo atuendo.
Además, la discriminación en este "crisol de razas" no se limita al color de la piel. En este país en "vías de desarrollo", eres discriminado dependiendo si tienes o no recursos económicos o fama. Les aseguro que, primero, el señor de Chile, que ofendió a Saladino, no es la primera vez que lo hace con los negros, ni será la última. Y segundo, ahora mismo, en varios locales comerciales o restaurantes de Panamá, varios negros y negras están siendo discriminados de la misma forma o peor, y el hecho no va a causar ningún revuelo, pues no tienen ni el dinero ni la fama de Saladino.
Considero que es tiempo que discutamos con mayor profundidad el tema del racismo y todas las otras formas de discriminación en Panamá, pues son actos que atentan contra el desarrollo integral de las personas y el país. Estás prácticas deberían ser erradicadas, pues anulan las capacidades y talentos individuales y, por lo tanto, el desarrollo de toda la nación.