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La evolución de la derecha y la izquierda


El lunes, en este diario, el amigo Samuel Lewis Galindo publicó el artículo: " La izquierda y la derecha se acercan". Este escrito me inspiró a escribir esta columna, porque además de identificarme con lo expuesto por Don Samy, creo que es importante insistir en esto, que como él dice, los aferrados a teorías fracasadas en nuestro país, también evolucionen y entiendan que la confrontación sólo profundiza los problemas y no le otorga posibilidades de solución. Venezuela es el mejor ejemplo que tenemos, y debe servir de escarmiento. Bien expresaba Don Samy que este acercamiento nos "llevará a un capitalismo más humano y a un comunismo aplicando teorías de la libre empresa", y saldrá una teoría económica que remplazará el neoliberalismo y la globalización, que sólo ha provocado mayor empobrecimiento. Esto debe darse cuanto antes, porque el aumento de la pobreza nos podrá llevar a una explosión social donde nuestra democracia incipiente se puede ver gravemente afectada. Indudablemente que tenemos que realizar cambios profundos en nuestro sistema económico. Pero éste debe ser una amalgama de los aspectos positivos que tienen ambos extremos. Para alcanzarlo, debemos tener una actitud inteligente, tolerante y con un alto grado de desprendimiento de las posiciones extremas que caracterizan ambos lados.
Los ejemplos de Venezuela y Brasil debemos tomarlos muy en serio. Por un lado vemos a un pueblo venezolano en una crisis muy profunda, con consecuencias impredecibles. Todo porque Hugo Chávez no tuvo ni la inteligencia, ni la tolerancia ni el menor desprendimiento de sus pensamientos e intentó imponerse de cualquier manera, pensando que el apoyo electoral que tuvo era eterno y sin condiciones. Por otro lado, el sector empresarial se situó en la acera de enfrente con similar actitud.
En el caso del Brasil, hemos observado un Lula muy inteligente, tolerante y, sobre todo, con un alto grado de desprendimiento. Los empresarios actuaron de manera similar. Su vicepresidente es uno de los hombres más ricos de Brasil y de Latinoamérica; el sector empresarial dos meses antes de las elecciones y percibiéndolo ganador se acercó a él, para provocar el balance necesario. Por una parte un Lula moderado, conocedor de la realidad, pero sin olvidar que los más pobres no pueden seguir esperando resultados, porque si éstos llegan, ellos ya desaparecieron. Por la otra, empresarios que han comprendido que al disminuir la pobreza, han colaborado a su país y además tendrán nuevos consumidores, con mayor poder adquisitivo. Este acercamiento beneficiará tanto a los de la "izquierda" y a los de la "derecha", y dará resultados positivos a ese país si mantienen esa misma actitud. Es este acercamiento o madurez que en nuestro país debemos desarrollar, para el bien de la Nación, que al final somos nosotros mismos.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Ghandi
(cdaa@sinfo.net)
Las razones que motivaron a los istmeños a declarar la independencia se debieron a las condiciones de pobreza en que se encontraban las poblaciones del Istmo. La educación era casi nula, la comunicación entre las regiones del interior y las ciudades terminales resultaba imposible; unido a que los puestos burocráticos de la administración dependían directamente de las autoridades españolas.
Las condiciones de salubridad eran deficientes. Las enfermedades constituyeron cosa común y la posibilidad de emprender un proyecto de bienestar social era excluyente. La ciudad se dividía en dos sectores bien marcados, el intramuro (San Felipe) y el arrabal de Santa Ana. En el exterior de la ciudad se encontraban las clases pobres: negros, mestizos y cholos. Mientras que a lo interno de la pequeña urbe amurallada vivían los comerciantes ricos nacionales y extranjeros. En estas circunstancias la escisión de los grupos sociales era evidente. Sin embargo, la burguesía comercial dirigió la independencia y tras ellos, las masas populares del arrabal santanero víctimas por igual del atropello de las huestes españolas, hicieron causa común con los comerciantes. La independencia se dio sin derramamiento de sangre, y con ansias aspiramos en ese momento entrar a la modernidad pero, paradójicamente luego de unirnos a Nueva Granada, se desbrozó el camino de un nuevo calvario representado en el centralismo y la regeneración pero en ese trance de crisis y revoluciones inconclusas defendimos el ideario de libertad y acrecentamos la personalidad de lo que hoy hemos llegado a ser con autenticidad. Panamá y solo Panamá.

101 años de Panamá América

 
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