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La exitosa agenda de Clinton en China


A despecho de los republicanos, el mandatario norteamericano Bill Clinton en su visita a China no ha dejado de lado el tema de los derechos humanos, como hizo en la Universidad de Beijing, al tiempo que ha cubierto la ambiciosa agenda bilateral que incluía la crisis económica asiática, la no proliferación nuclear, el intercambio comercial, el tema de Taiwán y la carrera armamentista.
En el plano militar, su mayor éxito fue la suscripción del convenio de no apuntar sus respectivos cohetes nucleares el uno contra el otro. China se ha comprometido asímismo a no exportar tecnología susceptible de ser empleada en la elaboración de armas químicas y biológicas, de las mismas que usó Irak durante la Guerra del Golfo. Ha de recordarse que China suministró a Irak los cohetes "Scud" que tanto daño hicieron a Israel y las tropas aliadas.
En el marco de las conversaciones sobre la crisis asiática, que aflige a Japón y otras potencias regionales, China ha aceptado colaborar con Estados Unidos, comprometiéndose a no sacar provecho de su actual fortaleza económica. Algunos analistas consideran que la moneda china, el yuang, debería devaluarse en proporción al yen japonés para facilitar transacciones comerciales equitativas e impedir la pérdida de competitividad de los productos chinos.
Hasta ahora, el hecho de que China se sitúe al margen de las IFIs y siga debatiendo su posible regreso a la OMC, le otorga un margen de maniobrabilidad para especular sorteando la crisis asiática. Otros analistas insisten en que, por el contrario, las devaluaciones en Japón, Corea del Sur, Filipinas, Indonesia, abaratarán los costos de producción e impulsarán la exportación a expensa de las exportaciones chinas.
Por otro lado, no se ha ocultado que el interés bilateral se concentra prioritariamente en sus relaciones económicas. Estados Unidos ha aprobado la exportación de satélites a China con reservas respecto del sistema de misiles balísticos y la última ha aceptado un sistema de inspecciones al respecto.
La visita de Clinton es la señal más convincente de que la industria norteamericana ve al país más populoso del planeta, como el mercado más vasto y apetecible para sus productos, desde hamburguesas hasta satélites. La recuperación norteamericana frente a la debacle de los competidores asiáticos lo coloca en la primera opción para atender los pedidos chinos.
En lo que atiende al asunto de Taiwan, se conoce que Jiang Zemin reiteró sus reclamos a que Estados Unidos se abstenga de apoyar la independencia de la isla y reduzca la venta de armamento. El mayor acercamiento entre Estados Unidos y China, indudablemente, debilita a Taiwan, condicionado a la búsqueda de una solución pacífica, vía el incremento de las relaciones comerciales entre ambas hermanas. Porque el peso específico que adquiere China lleva a la búsqueda de soluciones más realistas entre chinos continentales y chinos insulares.

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