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La expansión del chavismo en marcha


Hugo Chávez está enojado. No le gusta que se burlen de él. Su complejo de inferioridad se irrita cuando alguien le lleva la contra, y más aún si se le expone a la burla pública. La oportuna intervención del Rey de España, don Juan Carlos, le dolió tanto que ya no lograba responder apropiadamente y balbuceaba su alegato de que el  Aznar era un facista.

Cuando el presidente colombiano le pidió que se margine del proceso de recibir a las dos damas secuestradas, se puso furioso y decidió vengarse apropiadamente. Para empezar, se ocupó de comunicarse con las FARC y logró llevarse a la damas a Caracas. No desperdició la oportunidad de congraciarse con los dirigentes de las FARC a quienes convenció que él haría  todo lo posible para que dejen de ser denominados guerrilleros ilegales y que, más bien, fueran reconocidos como un ejército de patriotas que busca liberar su país.

Eso no le gustó a Uribe, ni a ningún colombiano. En realidad, no le gustó a nadie más que a sus allegados y admiradores (léase comunistas del patio).
Recientemente, Chávez recurrió a los insultos contra Uribe, con la clara intención de provocar. Se siente seguro, pues ya tiene un ejército completo en Colombia a su disposición.

Para mantener su dominio sobre Bolivia, y disgustar a los que se oponen al gobierno de turno, se le ocurrió utilizar a uno de sus principales agentes en Panamá,  Miguel Angel Candanedo, secretario de la Universidad de Panamá,  para que promueva la promoción de Evo Morales al grado de Doctor Honoris Causa. Como ven, si Chávez se lo propone, puede lograr maravillas, como la de elevar a un individuo como Evo Morales a un título que  el agraciado no merece, a no ser que los méritos para lograr este honor consistan en ser admirador de Fidel Castro e incondicional de Chávez.

De lo que ya no cabe duda  es que Chávez está resuelto a dominar tantas naciones de la América Latina como sea posible comprar, seducir o engañar con todos los recursos a su alcance. Para ello, cuenta con adeptos en  los países que le interesan, como es el caso de Panamá donde, casi sin proponérselo, tiene un dominio virtual de la opinión en el ámbito de la Universidad de Panamá (UP), a través de su Secretaría General. No parece importarle esto ni causarle preocupación al Rector de la UP ni a los miembros de su gobierno interno.

101 años de Panamá América

 
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