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La expansión del Consejo de la ONU


Una prestigiosa fundación alemana ve con simpatía el esfuerzo que realizan los países latinoamericanos para jugar un mayor papel en el Consejo de Seguridad de la ONU. La Heinrich Boell, que patrocina el Partido Social Demócrata alemán, considera que la expansión del Consejo para dar mayor representación a Latinoamérica "responde a una imperiosa necesidad si deseamos absorber los principios fundamentales" de la Carta de la ONU".
La filosofía política de la Fundación, que reune el pensamiento progresista de Willy Brandt, el popular alcalde de Berlín, se traduce en proyectos que dan un mayor impulso a la información internacional.
La expansión del Consejo, proyecto que impulsa con especial vigor el canciller del Brasil, Celso Amorim, coincide con las reformas de la ONU previstas por su secretario general, Kofi Annan.
Mark Berthold, el director de los programas para Latinoamérica de la Fundación Boell, señala: "Queremos apoyar y mejorar el flujo dual de información entre los países industrializados del Norte y los países en vía de desarrollo del Sur, al igual que con las economías en transición de Europa Central y Oriental (CEE)". Sin embargo, el funcionario no quiso pronunciarse sobre la gestión liderada por Brasil.
Un reciente informe de la Fundación Boell se expresa a favor de una mayor apertura por parte de los países industrializados a los países en desarrollo. "La visión por parte de estos países en asuntos tales como comercio y acceso de mercados, y ayuda tanto financiera como de desarrollo, es muy escasa", afirma Berthold en el informe.
"En la mayoría de los casos -continúa- es decisión de unos pocos, pero muy influyentes países desarrollados, quienes dominan los procesos y agendas de importantes organizaciones internacionales y a su vez, difieren de las perspectivas del Norte y Sur. Este y Oeste son igualmente importantes, y su integración es fundamental para la obtención de un desarrollo justo y equitativo y para el establecimiento de políticas estructurales globales".
El tema Norte-Sur ha cobrado un nuevo perfil en los círculos políticos y académicos de esta capital, debido a la polémica desatada por el economista estadunidense Samuel Huntington por su insistencia de que EU, desde sus orígenes, ha sido "un faro de libertad que, con luces y sombras, ha marcado la historia moderna y contemporánea de corte progresista, mientras que los países herederos de España tienden a permanecer más apegados a la ética e industria de las sociedades agrarias".
"La globalización ha profundizado la americanización de las costumbres, lo que plantea a otros pueblos un desafío para poder insertarse en el escenario internacional desde la cultura e identidad propias". Sin embargo, el Prof. Alan Wolf destacó en el la revista Foreign Affairs que Huntington no ha podido apreciar las contribuciones de los inmigrantes a la cultura estadounidense: "El catolicismo era, a mediados del siglo XIX, la más grande congregación cristiana en Estados Unidos y su cultura distintiva ha cambiado la forma en que los americanos celebran la pascua, van al colegio, practican deportes y conducen su política exterior".
Otro sociólogo, Francis Fukuyama, opina sobre los hispanos: "He vivido en Los Angeles cerca de una década y recuerdo grupos de chicanos, trabajadores temporarios, amontonados en ciertas esquinas a las 7 de la mañana para encontrar trabajo".
¿Cuál será la causa de que pensadores eruditos como Huntington y Fukuyama parezcan centrar su análisis exclusivamente en un grupo étnico y confunda multiculturalismo con multimoralismo, además de no incluir otras variables, como la influencia de los actores políticos o las condiciones sociales, económicas e históricas?
Por otra parte, el flamante secretario general de la OEA, Miguel Angel Rodríguez, rechazó que en Europa haya más diversidad y más idiomas que en América Latina. "Sólo en Guatemala se hablan 23 idiomas indígenas. La Unión Europea está compuesta por 25 Estados y América Latina y el Caribe, por 35". Podría haber destacado que la OEA, con todas sus pasadas fallas y virtudes, es la organización regional más antigua del mundo que aún mantiene el principio de la igualdad del voto sin tomar en cuenta el tamaño del país o de su población.

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