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La Familia y los Jóvenes


Con nuestro afán permanente y constante de dedicarle tiempo y esfuerzo a temas que le interesan a nuestros lectores, nuestra Unidad Investigativa le ha dedicado varias de las últimas ediciones de nuestro "Monitor" de los domingos a la familia y los jóvenes. Las revelaciones han sido importantes y trascendentales.
Por un lado, la familia continúa perdiendo vigencia y se desmorona. Tres de cada cuatro niños nacen fuera de un matrimonio, ya sea de hecho o en derecho. El daño causado por esa realidad es que toda familia con un solo padre o madre pierde el balance, el intercambio y la diversidad.
Pero, aquéllos que tienen la fortuna de venir al mundo a una familia tradicional, en la cual existe un padre y una madre, tampoco tienen su futuro asegurado ya que la pareja conyugal está sufriendo todo tipo de ataques, incluyendo el alcoholismo y la infidelidad, entre otros.
Todos estos niños, los que cuentan con la familia tradicional completa y los que no, ya sean de clase alta, media y baja, parecen tener un futuro en común: todos tendrán que enfrentar una vida llena de desafíos, que parecieran ser mucho peores que los que enfrentamos las pasadas y presentes generaciones.
En la adolescencia tendrán todo tipo de tentaciones. Los bailes, el alcohol y la cerveza, las drogas, y los juegos de máquina (con y sin premios), son conocidos por una parte importante de nuestros niños y jóvenes. Ellos han "probado" estos "productos" de la sociedad moderna a una edad más temprana que lo hicieron sus antecesores. Sin madurez y una educación moral y ética completa, dicha juventud podrá en una temprana edad sufrir heridas que los marcarán por el resto de sus vidas.
Y quizá estas heridas y cicatrices son lo más preocupante y trascendental que vemos los ciudadanos de mañana. Sin una familia que genere niños y jóvenes con los valores cívicos y morales básicos que requiere una sociedad para su sobrevivencia y progreso, no sólo se estará condenando a los mismos jóvenes que se traen al mundo sino que el futuro de nuestra Nación podría estar amenazado.
Ese futuro depende de los niños y jóvenes de hoy y le corresponde a los adultos educarlos para que en un futuro puedan hacer su aporte para que nuestra Nación crezca y pasarle esos mismos conocimientos a sus sucesores. De otra forma, la sociedad que ha permitido el desarrollo actual desaparecerá como la conocemos a corto plazo después de que se rompan eslabones tan básicos como la familia.

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