La fibra de vidrio
Existe riesgo sólo cuando se rompe la película protectora de papel aluminio, y esto generalmente ocurre porque el techo tiene goteras...
Últimamente hay un caos en las escuelas públicas por una fobia surgida por el tardío descubrimiento de que los techos de las escuelas públicas tienen aislamiento térmico de fibra de vidrio, que ha sido de uso común por años en los techos de nuestro país, antes del advenimiento de los aislamientos de espuma y burbuja.
No hay un funcionario del Ministerio de Educación (MEDUCA) capaz de dar una explicación técnica convincente del porqué se ha usado este material, ni de aclarar que, en la mayoría de los casos, es inocuo.
Existe riesgo sólo cuando se rompe la película protectora de papel aluminizado, que generalmente ocurre porque el techo tiene goteras que no son remediadas a tiempo. Entonces, el peso del agua almacenada en ese punto la rompe quedando el material (fibra de vidrio) expuesto, y si esto no es controlado, sellando nuevamente, desprende diminutas fibras de vidrio transportadas por el viento que son como finas agujas que, en contacto con la piel, la penetran si se frota; pero basta echarse agua sin frotar para deshacerse de la molestia.
La inadecuada atención al problema ha ocasionado la histeria de los padres de familia y maestros. El MEDUCA, sin un análisis adecuado, ha procedido a arrancar indiscrimidamente e imprudentemente este material de los techos de algunas escuelas y lo que han hecho es “alborotar el congo”, pues procediendo de esta manera han dispersado profusamente esas partículas por toda la escuela, con lo que sí se ha afectado al estudiantado y al docentes.
El trabajo de remoción se debe hacer con cuidado para que no tenga consecuencias peores a las que se busca remediar. Implica desmontar la láminas de zinc, remover cuidadosamente el aislante enrollando la parte que tiene el papel alumizado hacia fuera y formando rollos y forrándolos en plástico, asegurando así que no se dispersen muchas partículas y se dispone apropiadamente del material; es decir, llevándolo directamente al vertedero de Cerro Patacón y no tirándolo en el basurero escolar. Para realizar este trabajo y dejar en condiciones aceptables los salones, implica que hay que colocar otro aislamiento para atenuar la temperatura y disminuir el ruido de la lluvia, hacer una limpieza a fondo, aspirando partículas en cielorrasos, estructura, paredes y piso de los salones.
Este material no se debe dejar expuesto y regado por el piso porque el mismo se va disgregando y dispersando con el viento; además, su aspecto es como de algodón de azúcar, es atractivo para los niños curiosos que se lo tienden frotar en la piel por su textura suave, introduciéndose en la piel pequeñas partículas urticantes de vidrio que irritan la piel o nariz. Esto es un problema que debe ser atendido con conocimiento de lo que se lidia y no debe provocar cierres escolares. Si los funcionarios de mantenimiento del MEDUCA actúan responsablemente, pueden reparar las fisuras donde se está desprendiendo el material y no tocando lo que está sano.
En Panamá y en el resto del mundo, miles de miles de locales tienen este material como aislante de techos sin que tenga consecuencias; por supuesto, hay que dar mantenimiento a los techos y al aislamiento.
Arturo Rebollón
Ingeniero Civil