La Filosofía en la Universidad
La filosofía como disciplina académica, permanece en los currículos de las distintas escuelas en la Universidad de Panamá (UP), más por tradición que por convicción, su pasado la cubre, según los que no la conocen, de un manto místico y misterioso que persuade, pero no convence, se le teme por ignorancia, recreándose siempre prejuicios sobre su origen y función, lo que en la actualidad la hace una disciplina académica más, que permanece en los programas de estudio con el propósito de cumplir nada más que con una formalidad, sin que los hombres y mujeres de mi país la vean como una actividad humana donde se pueden proponer consideraciones reflexivas sobre su vida, como persona y sociedad. Esto no es casual, la filosofía en Panamá, en la mayoría de los casos, ha sido tomada como un oficio intelectual de pocos, quienes de una u otra forma la han convertido en un discurso aletargador, sin asidero ni compromiso histórico, social, cultural y político. El futuro de la filosofía en la UP es previsible. Las distintas reformas de planes de estudio de las escuelas en otras facultades en donde la filosofía formaba parte del currículo han modificado el pensum académico, sin que se tome en cuenta ésta. Tal situación se da en medio del silencio cómplice de docentes de filosofía y las autoridades .
La crisis actual del Departamento y Escuela de Filosofía más que evidenciar un problema académico y administrativo, que realmente existe, se pretende reducir a una lucha de hegemonías y dominación de espacios, donde parece primar el político sobre el académico.
La filosofía como actividad académica pasa por un trance difícil, lo cual requiere que reflexionemos al respecto, y asumamos el compromiso de su defensa, no para imponer un criterio sobre otro, sino que para que ocupe el lugar y función que le corresponde, ya que sólo así la Universidad, el Departamento y la Escuela retomarán su misión de conciencia crítica, dado que lo evidente a nivel general es una crisis de conciencia en el plano intelectual y donde la salida y respuesta está allí, en la filosofía misma.
La crisis actual del Departamento y Escuela de Filosofía más que evidenciar un problema académico y administrativo, que realmente existe, se pretende reducir a una lucha de hegemonías y dominación de espacios, donde parece primar el político sobre el académico.
La filosofía como actividad académica pasa por un trance difícil, lo cual requiere que reflexionemos al respecto, y asumamos el compromiso de su defensa, no para imponer un criterio sobre otro, sino que para que ocupe el lugar y función que le corresponde, ya que sólo así la Universidad, el Departamento y la Escuela retomarán su misión de conciencia crítica, dado que lo evidente a nivel general es una crisis de conciencia en el plano intelectual y donde la salida y respuesta está allí, en la filosofía misma.