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La fluorización del agua en Panamá


Panamá el país de las maravillas, donde las autoridades de manera inconsulta y en una actitud del más claro desprecio por los más pobres, las gentes, deciden eliminar el flúor del agua potable con el argumento más absurdo que se haya podido escuchar en los últimos tiempos en nuestra república.
El decidir quitar el flúor al agua potable porque no le llega a la gran mayoría de la población es el argumento falaz, engañoso y es el mismo que utilizarían para quitarnos el agua potable a todos en el futuro, ya que la misma no llega a la gran mayoría de la población, lo cual equivale a decir que hay que eliminar los carros debido a que la gran mayoría de la población no tiene.
A estos grandes pensadores, gurús, ayatolas, tenemos que erigirle una estatua como un signo de culto a la ignorancia y al desprecio por el pueblo.
En el fondo de lo que se trata es de un gran negocio para poder vender los filtros de agua que contienen el flúor, y vaya usted a saber quién tiene el negocio de la sal, la cual se nos hará más costosa, desconociendo que la gran mayoría de nuestra gente del campo no tiene acceso a comprar la sal yodada; ya que de ser así no existieran tantos hermanos del campo con la enfermedad del bocio, la cual se origina por la poca cantidad de yodo que se consume. Además de todo pretenden beneficiar a la empresa que le darán en concesión el IDAAN a pesar de la repulsa popular, ya que la misma se ahorraría el costo que implica la medida (fluorizar el agua potable).
Pero ¿cómo comprar sal yodada no existiendo los ingresos que les permitan darse este derecho?; luego entonces menos aún la comprarán ahora que nos encarecerán la misma.
Nuestros gobernantes no entienden ni conocen de las calamidades y penurias por las que atraviesa nuestra gente. El campesino consume la sal animal debido a su situación económica; ¡entiéndalo por el amor de Dios!
El problema de fondo se llama costo, de acuerdo a las cifras que ellos mismos estiman la diferencia es sustancial entre la fluorización del agua potable y de la sal y a eso se reduce todo sin importarles el beneficio o perjuicio que recibe la población con esta medida. Cuando de salud preventiva se trata no importan los costos, sin que esto signifique de manera alguna que hay que despilfarrar los fondos públicos. Esta medida del Estado se convierte automáticamente en una violación a los derechos colectivos de la ciudadanía ya que la misma atenta contra la salud de la población.
¿Qué pasará con los hipertensos, a quienes se les prohíbe en algunos casos consumir sal?
¿Qué pasará con las mujeres en estado de gestación a quienes en muchos casos les prohíben el consumo de sal?
¿Cuál será el destino de nuestros bebés, quienes al inicio de su vida no pueden consumir sal debido a los daños nocivos que la misma le produce a sus pequeños órganos? etc. ,etc., etc.
Una vez más queda claro que estamos frente a un gobierno sastre, que acomoda las leyes a las personas y no a la inversa. Prueba de ello es la ley con la que pretendieron reformar la Constitución Nacional para beneficiar al Toro Balladares, la Ley Faúndes para jubilar al mismo, la Ley Castrellón Enao, para mandar a éste a los Estados Unidos, la Ley #45 para aplicarla al SUNTRACS, etc.
Después de todo, nosotros los panameños somos culpables por haber olvidado tan rápidamente las hazañas del P.R.D. en el pasado y en tan poco tiempo transcurrido.
Si quieres conocer Panamá y a su gente ven ahora, antes de que estemos todos bocachos y nos acaben la república.

101 años de Panamá América

 
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