La fuerza de la sinrazón
Las ciudades de Panamá y Colón fueron ayer escenario del caos. Los obreros del SUNTRACS, para protestar por la muerte de su colega Al Iromi Smith, caído en Colón por herida de bala disparada por un miembro de la Policía Nacional, no encontraron una mejor manera de hacerlo que cerrar las principales avenidas de las ciudades, paralizando toda actividad desde muy temprano.
La respuesta oficial fue tan irracional como la protesta. En lugar de disponer negociadores a tratar de disuadir a los obreros para despejar las calles, lo que se envío fue una lluvia de bombas lacrimógenas, perdigones y balas de goma.
Insuflados los ánimos, presenciamos una batalla campal entre obreros del SUNTRACS y miembros de la Unidad de Control de Multitudes.
Curiosamente, las protestas iniciadas en Colón, que degeneraron en la muerte del obrero Smith, fueron motivadas por el reclamo de un reglamento de seguridad en la construcción. Las calles de las dos principales urbes del país, fueron ayer absolutamente inseguras. ¡Qué tremenda sinrazón!