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La globalización y el aprendizaje humano


En qué medida repercutirá la globalización en la educación nacional, es algo que actualmente aún no se puede preveer; sin embargo, sí se puede decir que se producirá una mayor presión competitiva y aumentarán las demandas de cualificación en los empleos; y ello hará inevitable una seria discusión sobre ulteriores medidas a adoptar en la política educativa nacional. Ejemplo de ello, es la actual discusión en torno a la reducción de los años de escuela y universidad, discusión que sin duda cobrará aún mayor intensidad en el futuro.
En cuanto a la globalización, ésta no sólo ha llegado a ser un desafío de carácter político sino, sobre todo, un desafío para el pensamiento humano y, por ende, también para el aprender. Esa realidad nos impone reflexionar acerca de las consecuencias de la globalización para la pedagogía, porque indiscutiblemente es una tarea importante de todo profesional de la ciencia de la educación.
Para una mayor comprensión del tema, conviene describir y caracterizar, primero, los desafíos globales, en los aspectos material, social y temporal. En el aspecto material, la humanidad se halla en los actuales momentos ante una inmensa carga de problemas. La explosión del consumo de recursos naturales, muy particular en los países industrializados, la explosión demográfica mundial, el deterioro y la destrucción del medio ambiente, desequilibrios financieros y económicos, así como el reparto extremadamente dispar de las oportunidades ante la vida en el mundo en general y dentro de muchos Estados en particular, estos son los hechos que caracterizan el panorama actual. Las cumbres internacionales celebradas estos últimos años en Río, sobre el medio ambiente, en el Cairo, sobre la población mundial, y en Copenhague, sobre el desarrollo social, reflejan los intentos, no muy fructuosos, de aunar voluntades para abordar estos problemas.
Está comprobado, pues, que las decisiones en estas materias ya no pueden ser limitadas a determinado ámbito local o regional, ya que las consecuencias de decisiones tomadas no saben nada de límites políticos o geográficos, sino que se materializan en efectos secundarios no deseados de buenas intenciones, por ejemplo, movimientos migratorios masivos, índice de paros elevados, nubes de gases tóxicos, tasas de inflación altas, guerras internacionales, guerras civiles e índices de delincuencia elevados, en cualquier parte del mundo y de forma indistinta en los países envías de desarrollo (Africa, Asia, América Latina y el Caribe), y países industrializados de los hemisferios oriental y occidental. Y todo ello conlleva serios riesgos, por eso algunos sociólogos al referirse a la sociedad moderna hablan de "sociedad de riesgo".
En el aspecto social, asistimos actualmente a una evolución de la sociedad global, y, por supuesto, esto hace que surjan niveles de emergencia nuevos para los individuos, que crean confusión e inseguridad. En realidad, la sociedad global se va implantando como un horizonte de interacción planetaria y universal. Así, por ejemplo, profesionales panameños pueden realizar estudios y períodos de prácticas en Israel, obreros calificados latinoamericanos pueden trabajar en algunos países árabes, camerunenses pueden obtener un crédito en Suiza y alemanes pueden disfrutar con adelantos técnicos procedentes del Japón.
Toda esta evolución hacia un horizonte de interacción planetaria y universal encierra, por un lado, aspectos fascinantes y, por otro, desconcertantes y angustiadores. En función de enseñanza y los intereses específicos del individuo, éste puede sentir lo extraño como una amenaza. Mundos culturales distintos, sea por la religión, la forma de entender la modernidad, la concepción de la democracia y el pluralismo o bien la organización de la vida cotidiana, en determinados lugares chocan de repente uno con otro, causando confusión o creando inseguridad. A todo esto hay que agregar el agravante de que el manejarse con la sociedad global es difícil en muchos aspectos.
La evolución social hacia la sociedad global pide a la persona individual un gran esfuerzo de orientación. Lo que venía siendo familiar, por ejemplo, el entorno inmediato, se convierte ahora en algo extraño a consecuencia de la inmigración de personas de otras culturas o de la experiencia propia vivida en el extranjero, y de lo que era extraño, de repente se convierte en algo familiar. Así, la desintegración de lo que, tradicionalmente, era familiar y lo que se concebía como extraño se ve acentuada por la rapidez del cambio social. Este puede considerarse como el tercer fenómeno importante de mutación de la sociedad que se ha manifestado en los últimos años y que puede ser descrito bajo el aspecto temporal. Es más, eso demuestra que a lo largo de una vida humana, el entorno el ser humano cambia tan frecuente y radicalmente que lo aprendido ayer es cada día menos útil para la vida del mañana.
Resumiendo, podemos señalar lo siguiente: la globalización puede describirse en los planos materiales, social y temporal. En todos los aspectos, las personas, que viven en países industrializados o en los llamados en desarrollo, como el nuestro, tienen problemas con estos nuevos desafíos. Los individuos de hoy han de aprender a manejarse ante situaciones de gran complejidad y experiencias divergentes en muchos planos. En estos momentos vivimos una situación histórica en la que parece que la rapidez de los cambios de conducta de las personas ha sido ya rebasada por el ritmo del cambio social. Y, por eso, es preciso decirlo, nuestra "capacidad para resolver problemas" va a la zaga de la evolución del mundo. Urge entonces, que en la planificación de la educación nuestra, tomemos en cuenta esos desafíos que nos plantea la globalización.

101 años de Panamá América

 
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