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La gran fiesta del centenario de la República


El 22 de marzo pasado, la Alcaldía de Panamá convocó a la ciudadanía a la Plaza de la Independencia para dar a conocer el vasto y atractivo programa que se realizará para conmemorar el centenario de la República, el 3 de noviembre del 2003. El acto fue una fiesta que se adelantó a la gran celebración que tendrá lugar dentro de 32 meses, durante los cuales la institución realizará múltiples y variadas actividades.
La Comisión del Centenario de la República, nombrada por el alcalde Juan Carlos Navarro y presidida por Carlos A. Mendoza, está integrada por personalidades representativas de todos los campos, de manera que junto a los intelectuales, trabajan los empresarios, así como representantes de la iglesia católica. Los emprendimientos culturales y artísticos, tanto como la realización de obras urbanísticas para embellecer nuestra ciudad, forman parte del ambicioso y estimulante programa que nos regalará la Alcaldía en los próximos dos años y medio. Además de la convocatoria de concursos literarios en los géneros de ensayo, poesía, cuento y novela, la Comisión se propone la construcción y restauración de parques y el emplazamiento de un anfiteatro municipal al aire libre con una capacidad mínima para mil espectadores. Igualmente, la tan anhelada Biblioteca del Centenario reunirá viejas y valiosas obras que serán reeditadas, junto con ensayos inéditos que se adelantan sobre nuestra vida republicana. Sin duda estos libros, además de su valor intelectual, sumarán su excelente calidad de impresión, pues conociendo a Carlos A. Mendoza y su gusto por las ediciones exquisitas, es seguro que esté otro valor añadido a la colección.
En medio de estos soberbios festejos, la ciudad de Panamá fue declarada este año como Plaza Mayor de la Cultura y se apresta para ser nombrada por todos los alcaldes del continente como Capital Iberoamericana de la Cultura en el 2003.
La Comisión del Centenario coordina otras subcomisiones integradas por 25 especialistas en las diferentes ramas del saber, que tendrán a su cargo la organización de encuentros, conferencias, mesas redondas, concursos, festivales, ferias, exposiciones pictóricas, bibliográficas y fotográficas, así como conciertos y la puesta en escena de obras de teatro, entre otras actividades. Este descomunal programa culminará la noche del 2 al 3 de noviembre del 2003 con la Fiesta de las Luces en la Bahía de Panamá.
Es indudable que la República está de fiesta. La Nación alcanza sus primeros 100 años de vida independiente habiendo completado su integridad territorial, en diciembre de 1999, y dejando atrás, para siempre, la enajenación de su territorio, como en 1903. Asimismo, hay síntomas evidentes de que se encamina a alcanzar su plena madurez política, tal como lo prueban los dos últimos comicios presidenciales, en los que los gobiernos de turno no recurrieron al ancestral recurso del fraude. Además, aunque aún nos queda mucho por hacer, estamos demostrándole al mundo que, en determinadas áreas, como el manejo del Canal, alcanzamos niveles técnicos y operativos similares a los de los norteamericanos.
Por esta razón, en esta larga fiesta que la Alcaldía se propone llevar adelante hasta noviembre de 1903, todos somos partícipes y más aún protagonistas sin distingos de ningún tipo. Ese fue el mensaje el 22 de marzo con la convocatoria a la Plaza Catedral, lugar donde hace 98 años, se adoptó la decisión de separarnos de Colombia. Allí estaba reunido el Panamá multirracial y cosmopolita en pleno, rotas para siempre las fronteras étnicas que separaban a Santa Ana de San Felipe.
La Plaza Catedral, decorada para la ocasión, mostraba su mejor aspecto y fue el escenario de un programa deslumbrante que mantuvo la atención del público durante más de dos horas. El acto abrió con la entrada solemne de la urna que contiene nuestra primera bandera nacional, escoltada por el Benemérito Cuerpo de Bomberos, que cumplió un destacado papel en la gesta novembrina. Luego, los bailes folclóricos de las diferentes etnias que articulan la nacionalidad panameña, armonizaron a la perfección con las voces melodiosas del Coro del Centenario, engalanando la noche de San Felipe.
El acto culminó con las notas del Himno Nacional y un derroche de fuegos de artificiales que cerraron una velada realmente espectacular. La Alcaldía distribuyó carpetas que contenían una bandera panameña, así como impresos alusivos a la efeméride patria, el programa de actividades y postales conmemorativa. Dos enormes pantallas instaladas en ambos extremos del escenario, mostraban vistas de Panamá y su gente, al tiempo que juegos de luces estratégicamente ubicados, iluminaban la catedral, la plaza y su entorno. Fue una noche mágica y memorable. Una fiesta de color, música y luces que anticipó un rico programa de actividades y demostró la existencia de una maquinaria organizativa, férrea y eficaz pocas veces vistas en el país, al frente de la cual se encuentran Juan Carlos Navarro y Carlos A. Mendoza. Los discursos de ambos fueron no sólo un llamado a recordar el hecho histórico, sino también a reflexionar sobre este siglo que ha sellado para siempre nuestra singular personalidad y definido nuestro perfil como panameños, más allá de regionalismos, facciones políticas y diferencias étnicas. Haciendo un llamado a la unidad es que la Alcaldía se propone acometer esta gran fiesta nacional del centenario de la República.

101 años de Panamá América

 
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