La gran frustración torrijista
Hoy, la comunidad torrijista se presta a conmemorar el vigésimo sexto aniversario de la desaparición física del comandante de los pobres y humildes panameños, Omar Torrijos Herrera, el mismo que nos devolvió nuestra verdadera identidad nacional. Vale recordar que cuando antes del proceso revolucionario éramos considerados una caricatura de país, este insigne y valeroso nacionalista empuñó la bandera de lucha para devolverle la dignidad al pueblo panameño, la cual había sido mancillada por las huestes imperialistas que dividieron la nación, lo que provocó que el comandante escogiera erradicar el enclave colonial del suelo patrio y así unificar a Panamá.
Desde ese momento, el general Torrijos matrimonió el proceso revolucionario con las necesidades de los marginados de la sociedad; se identificó con el padecimiento de los sectores populares, siempre buscando la forma de aliviar la carga de los más humildes porque consideró que mientras más cerca él estuviera de ellos, más fácil sería darle respuestas a sus miserias. Omar se igualó con la causa de los indígenas, campesinos, obreros, estudiantes y afroantillanos.
El siempre tuvo la intención de implementar un modelo de desarrollo acorde con las necesidades de nuestros pueblos; el modelo que siempre se presentó era autóctono, bien identificado con la realidad social, de nuestros pueblos indígenas, interioranos y costeños. El escogió el sistema nacionalista, buscando reducir los altos índice de pobreza y extrema pobreza, que existían en el país, producto de la indiferencia de los gobiernos oligarcas que se alternaban en el poder.
Cuando considerábamos que el modelo de conducción torrijista sería retomado por los que hoy dirigen la nación, nos encontramos con la penosa y triste realidad de que quien debiera ser el principal promotor de su implementación, por ser el hijo del General, se ha convertido en el principal enemigo que tiene el torrijismo.
Cuando vemos que el actual gobierno desatendió el compromiso que existía con los pobres y humilde del pueblo, cuando en campaña prometió mantener permanentemente ese matrimonio hoy vemos cómo, abiertamente, ha preferido servir a los ricos y oligarcas criollos y extranjeros en detrimento del pueblo de Omar, que le dio el voto y, a la postre, ha sido vilmente traicionado. Los elevados índice de pobreza son alarmantes, la brecha entre ricos y pobre es inmensa. Se han alejado de la sociedad panameña para dedicarse a sólo a hacer negocios que no benefician a la mayoría, sino a una camarilla funesta que vive succionando el poder. Gracias a Dios aún existe una corriente torrijista pura, que no ha doblado sus rodillas.
Además, la morosidad en la tasa de aseo, que de acuerdo con Valdés Carrasquilla, es culpa de los usuarios que no pagan.
En San Miguelito hay 77 mil viviendas y sólo 23 mil pagan tasa de aseo, es decir un 30%, según Valdés Carrasquilla.
Más de la mitad no paga la tasa de aseo, es decir unas 54 mil viviendas.
El alcalde manifestó que a pesar de que algunos lugareños no pagan la tasa de aseo, REVISALUD recoge la basura por igual.
El Municipio de Panamá tiene un programa de tinaqueras ecológicas, que ayuda a minimizar los " patanconcitos" que hay en cada esquina.
Barsallo Pérez, tiene 35 años de residir en San Miguelito y la basura siempre ha sido el problema más grave de este distrito, pero cree que en los últimos años se ha dado una mejora notable.
"El municipio debe prestar más atención a este tema", dijo Barsallo.
El presupuesto del municipio es de B/. 8 millones, pero ningún porcentaje está destinado al tema de la basura, señaló el alcalde.
Nadineth González: "Los camiones no pasan, el que viene ayudarnos con las cunetas sucias es el alcalde, pero la cuenta de la tasa de aseo viene siempre y bien cara".
Eliecer Muñoz: "La basura es culpa de los moradores porque no esperan el camión recolector y dejan sus cartuchos tirados en cualquier esquina".
Gabriel González: "Los palos caídos son los que estancan las cunetas y por eso se desbordan, a parte el camión de basura demora hasta una semana en pasar".
Ileana Delgado: "La comunidad no apoya, ellos tiran sus bolsas de basura y cuando cortan los árboles tiran las ramas, entonces llueve y va tapando la cuneta".
Desde ese momento, el general Torrijos matrimonió el proceso revolucionario con las necesidades de los marginados de la sociedad; se identificó con el padecimiento de los sectores populares, siempre buscando la forma de aliviar la carga de los más humildes porque consideró que mientras más cerca él estuviera de ellos, más fácil sería darle respuestas a sus miserias. Omar se igualó con la causa de los indígenas, campesinos, obreros, estudiantes y afroantillanos.
El siempre tuvo la intención de implementar un modelo de desarrollo acorde con las necesidades de nuestros pueblos; el modelo que siempre se presentó era autóctono, bien identificado con la realidad social, de nuestros pueblos indígenas, interioranos y costeños. El escogió el sistema nacionalista, buscando reducir los altos índice de pobreza y extrema pobreza, que existían en el país, producto de la indiferencia de los gobiernos oligarcas que se alternaban en el poder.
Cuando considerábamos que el modelo de conducción torrijista sería retomado por los que hoy dirigen la nación, nos encontramos con la penosa y triste realidad de que quien debiera ser el principal promotor de su implementación, por ser el hijo del General, se ha convertido en el principal enemigo que tiene el torrijismo.
Cuando vemos que el actual gobierno desatendió el compromiso que existía con los pobres y humilde del pueblo, cuando en campaña prometió mantener permanentemente ese matrimonio hoy vemos cómo, abiertamente, ha preferido servir a los ricos y oligarcas criollos y extranjeros en detrimento del pueblo de Omar, que le dio el voto y, a la postre, ha sido vilmente traicionado. Los elevados índice de pobreza son alarmantes, la brecha entre ricos y pobre es inmensa. Se han alejado de la sociedad panameña para dedicarse a sólo a hacer negocios que no benefician a la mayoría, sino a una camarilla funesta que vive succionando el poder. Gracias a Dios aún existe una corriente torrijista pura, que no ha doblado sus rodillas.
Además, la morosidad en la tasa de aseo, que de acuerdo con Valdés Carrasquilla, es culpa de los usuarios que no pagan.
En San Miguelito hay 77 mil viviendas y sólo 23 mil pagan tasa de aseo, es decir un 30%, según Valdés Carrasquilla.
Más de la mitad no paga la tasa de aseo, es decir unas 54 mil viviendas.
El alcalde manifestó que a pesar de que algunos lugareños no pagan la tasa de aseo, REVISALUD recoge la basura por igual.
El Municipio de Panamá tiene un programa de tinaqueras ecológicas, que ayuda a minimizar los " patanconcitos" que hay en cada esquina.
Barsallo Pérez, tiene 35 años de residir en San Miguelito y la basura siempre ha sido el problema más grave de este distrito, pero cree que en los últimos años se ha dado una mejora notable.
"El municipio debe prestar más atención a este tema", dijo Barsallo.
El presupuesto del municipio es de B/. 8 millones, pero ningún porcentaje está destinado al tema de la basura, señaló el alcalde.
Unos 25 camiones recolectores de basura recogen los desperdicios en 27 rutas diferentes en San Miguelito.
Este distrito tiene 350 mil habitantes, de los cuales el 30% de las familias paga la tasa de aseo, los otros 70% no la paga.
Nadineth González: "Los camiones no pasan, el que viene ayudarnos con las cunetas sucias es el alcalde, pero la cuenta de la tasa de aseo viene siempre y bien cara".
Eliecer Muñoz: "La basura es culpa de los moradores porque no esperan el camión recolector y dejan sus cartuchos tirados en cualquier esquina".
Gabriel González: "Los palos caídos son los que estancan las cunetas y por eso se desbordan, a parte el camión de basura demora hasta una semana en pasar".
Ileana Delgado: "La comunidad no apoya, ellos tiran sus bolsas de basura y cuando cortan los árboles tiran las ramas, entonces llueve y va tapando la cuneta".