La gravedad del resentimiento
El resentimiento es un dolor contenido de la persona que se cree maltratada y va acompañado de un sentimiento de hostilidad hacia las personas que cree que lo maltrataron. Todos hemos experimentado en alguna ocasión el resentimiento. Es uno de los males más peligrosos que puede usted permitir que enferme su alma.
Muchas veces el resentimiento no es más que un intento de la persona de disculpar su propio fracaso, atribuyendo la causa del fracaso al trato injusto de otros o a causas externas que lo lleva a situaciones lamentables. También hay muchas personas que resienten el haber hecho favores o prestado servicios a otros que, a su juicio, no se los han retribuido adecuadamente.
En su mente, exigen que esas personas paguen constantemente por los servicios otorgados. Pretenden cobrarse en reconocimiento, agradecimiento o devolución de los favores. Muchos resentidos son personas que están diciendo siempre: "Yo hice mucho por aquél o por el otro"; "yo que tanto me di por esos otros y no me lo reconocen, no me lo pagan ni me lo devuelven". Es curioso y triste que muchos resentidos no son más que personas que convierten a todo el mundo en sus deudores que tienen que estar pagándole siempre de mil maneras los favores que les han hecho.
Las personas resentidas permiten que dentro de ellas crezcan intensos sentimientos de odio y, a menudo, un deseo consciente o inconsciente de venganza. El resentimiento les causa una terrible tensión emocional, irritación o angustia grave que los lleva muchas veces a enfermarse y, lógicamente, enferman a las personas con las que viven.
Lo peor es que muchas veces detrás del resentimiento se esconde la auto-culpa por haber fracasado. Por otra parte, la persona que sufre de resentimiento habitual muchas veces se vuelve hacia adentro, padece de auto-compasión y su resentimiento se va tornando en agonía emocional crónica.
Muchas de estas personas empiezan sintiendo una terrible cólera que se convierte después en ira ardiente y se eleva a través de una espiral ascendente hacia el odio, venganza y algunas veces hasta la destrucción. A veces, aunque no se mate físicamente, se hace levantando falsos testimonios, calumnias, siendo totalmente indiferentes con las personas o torturándolas mentalmente a base de ofensas.
Muchos resentidos se sienten víctimas "inocentes" y están siempre quejándose del mal que le ha hecho todo el mundo. Entonces, la persona busca alivio en la compasión, el consuelo y toda una serie de cosas que le brindan sus familiares o amigos para que se calme y se sienta mejor.
Sabiendo, pues, el mal que hace el resentimiento, ¿no debería usted aprender a evitarlo y especialmente a librarse de su resentimiento favorito, el cual casi hasta disfruta? Recuerde que el resentimiento es simplemente revivir emocionalmente un suceso desagradable y negativo del pasado. Es una reacción desfavorable a lo que se considera una afrenta que le hayan hecho a su preciado ego o un ataque a su persona o pertenencias.
Entonces, ignore todo aquello que le haga daño emocionalmente cuando lo recuerde. Olvide y descarte todos los sucesos desagradables. Con la ayuda de Dios, haga todos los esfuerzos posibles para no recordar los malos momentos ni evocar los sentimientos negativos que le provocaron; no les haga caso, enciérrelos o sepúltelos. Por otra parte, hágase más fuerte para que no esté tan sensible a todo lo que le digan o hagan. Trate de pensar en otra cosa y manténgase ocupado, perdiéndose en un trabajo que le guste o en un juego activo. El arte cultivado de ignorar sucesos desfavorables pasados le ahorrará mucha angustia innecesaria. Si el pasado está consumado, usted no lo podrá cambiar. Puesto que ya no lo puede cambiar, entonces olvide e ignore aquellas experiencias desagradables. Lógicamente, esto no es fácil, por lo que debe pedir al Señor Su ayuda para que El sane su alma y le ayude a desterrar sus resentimientos y pensamientos negativos. Estar en el corazón de Dios le permitirá ser más positivo y amar al prójimo como Cristo ama a su Iglesia, que somos todos nosotros. Recuerde que CON EL, USTED SERÁ SIEMPRE . . . ¡INVENCIBLE! .
Muchas veces el resentimiento no es más que un intento de la persona de disculpar su propio fracaso, atribuyendo la causa del fracaso al trato injusto de otros o a causas externas que lo lleva a situaciones lamentables. También hay muchas personas que resienten el haber hecho favores o prestado servicios a otros que, a su juicio, no se los han retribuido adecuadamente.
En su mente, exigen que esas personas paguen constantemente por los servicios otorgados. Pretenden cobrarse en reconocimiento, agradecimiento o devolución de los favores. Muchos resentidos son personas que están diciendo siempre: "Yo hice mucho por aquél o por el otro"; "yo que tanto me di por esos otros y no me lo reconocen, no me lo pagan ni me lo devuelven". Es curioso y triste que muchos resentidos no son más que personas que convierten a todo el mundo en sus deudores que tienen que estar pagándole siempre de mil maneras los favores que les han hecho.
Las personas resentidas permiten que dentro de ellas crezcan intensos sentimientos de odio y, a menudo, un deseo consciente o inconsciente de venganza. El resentimiento les causa una terrible tensión emocional, irritación o angustia grave que los lleva muchas veces a enfermarse y, lógicamente, enferman a las personas con las que viven.
Lo peor es que muchas veces detrás del resentimiento se esconde la auto-culpa por haber fracasado. Por otra parte, la persona que sufre de resentimiento habitual muchas veces se vuelve hacia adentro, padece de auto-compasión y su resentimiento se va tornando en agonía emocional crónica.
Muchas de estas personas empiezan sintiendo una terrible cólera que se convierte después en ira ardiente y se eleva a través de una espiral ascendente hacia el odio, venganza y algunas veces hasta la destrucción. A veces, aunque no se mate físicamente, se hace levantando falsos testimonios, calumnias, siendo totalmente indiferentes con las personas o torturándolas mentalmente a base de ofensas.
Muchos resentidos se sienten víctimas "inocentes" y están siempre quejándose del mal que le ha hecho todo el mundo. Entonces, la persona busca alivio en la compasión, el consuelo y toda una serie de cosas que le brindan sus familiares o amigos para que se calme y se sienta mejor.
Sabiendo, pues, el mal que hace el resentimiento, ¿no debería usted aprender a evitarlo y especialmente a librarse de su resentimiento favorito, el cual casi hasta disfruta? Recuerde que el resentimiento es simplemente revivir emocionalmente un suceso desagradable y negativo del pasado. Es una reacción desfavorable a lo que se considera una afrenta que le hayan hecho a su preciado ego o un ataque a su persona o pertenencias.
Entonces, ignore todo aquello que le haga daño emocionalmente cuando lo recuerde. Olvide y descarte todos los sucesos desagradables. Con la ayuda de Dios, haga todos los esfuerzos posibles para no recordar los malos momentos ni evocar los sentimientos negativos que le provocaron; no les haga caso, enciérrelos o sepúltelos. Por otra parte, hágase más fuerte para que no esté tan sensible a todo lo que le digan o hagan. Trate de pensar en otra cosa y manténgase ocupado, perdiéndose en un trabajo que le guste o en un juego activo. El arte cultivado de ignorar sucesos desfavorables pasados le ahorrará mucha angustia innecesaria. Si el pasado está consumado, usted no lo podrá cambiar. Puesto que ya no lo puede cambiar, entonces olvide e ignore aquellas experiencias desagradables. Lógicamente, esto no es fácil, por lo que debe pedir al Señor Su ayuda para que El sane su alma y le ayude a desterrar sus resentimientos y pensamientos negativos. Estar en el corazón de Dios le permitirá ser más positivo y amar al prójimo como Cristo ama a su Iglesia, que somos todos nosotros. Recuerde que CON EL, USTED SERÁ SIEMPRE . . . ¡INVENCIBLE! .