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La gripe mexicana


La propagación de la influenza mexicana (México fue el primer país en padecerla) ha exacerbado los temores, las angustias y los prejuicios de un mundo atormentado por no poder controlar el miedo contagiado por el terrorismo político y la desinformación globalizada. Peor que ignorar es haber entendido mal, porque salir de la ignorancia es más fácil que salir del error. El miedo no tiene nacionalidad, clase, raza, ni religión; como lo demuestran la cantidad de artículos y reportajes sobre el tema en cuestión.

Toda enfermedad tiene un beneficio oculto, en psicología médica esto se conoce como beneficio secundario de la enfermedad. Trata sobre la manipulación que hacen de ella los pacientes, médicos, familiares, industria, políticos y medios de comunicación. Así es muy común observar el paciente que busca afecto o compensación. El médico que busca prestigio. La industria médica que busca dinero. Los políticos que buscan notoriedad. La industria aérea que busca no perder dinero y los periodistas que quieren aumentar su rating.

Jamás leí que los españoles se escandalizaran porque la gripe de su gentilicio sea considerada –aparte de las guerras- la enfermedad más mortífera de la historia humana. La gripe mexicana, al parecer tuvo su origen entre los puercos hace más de diez años. La Dra. Kato del CDC (centro de control de enfermedades) afirma que el genoma del virus de los puercos en 1998 es igual al del A (H1N1) y que por lo tanto no es muy difícil hacer una vacuna.

Lo que sí sabemos es que el primer caso humano ocurrió alrededor del 12 de enero del corriente en México. El 23 de abril, una semana después de la visita del presidente Obama, las autoridades mexicanas informaron por primera vez que había 20 fallecidos. Desde entonces tomaron medidas sanitarias ejemplares. Cerraron oficinas, escuelas, cines, teatros y restaurantes. México se pareció a Comala y en sus calles se podía ver, de vez en cuando, a un que otro Pedro Páramo resignado.

Algunos países se apresuraron a cortarle la entrada al virus, pero no a los mexicanos, como desaforadamente declarara un asustado presidente Calderón y de paso, por aquello del beneficio secundario y la notoriedad política, le puso algún condimento criticando, a lo charro, a los pocos países que tomaron tales medidas, que tal vez por casualidad o por las precauciones tomadas, son en América Latina los que menos enfermos tienen. Hasta el 27 de mayo la OMS reporta que Argentina tiene 19 casos, Cuba 4, China 22. Panamá con 76 es después de México (4541) el país de la región que tiene más casos.

Las autoridades sanitarias mexicanas han sido muy eficientes en detectar, tratar y controlar la enfermedad. No puedo decir lo mismo de sus políticos que no han estado a su altura. La paranoia sobre la discriminación hacia los mexicanos no debieron buscarla por el Sur.

101 años de Panamá América

 
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