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La guerra contra el terrorismo a los tribunales


Los Estados Unidos es reconocido internacionalmente por tener una sociedad litigiosa, que recurre a sus juzgados para resolver controversias legales sencillas y vinculadas con el quehacer diario o sumamente complicadas que involucran a empresas con presupuestos superiores a los de docenas de gobiernos extranjeros. Pues, ahora sus ciudadanos han recurrido al Órgano Judicial para contribuir a la guerra contra el terrorismo.
Hace año y medio, Ronald Motley, un abogado exitoso en demandas sobre casos de asbestos y tabaco, presentó una demanda civil en contra de las personas que supuestamente financiaron a los terroristas que participaron en los horribles actos del 11 de septiembre de 2001. Además de resarcir económicamente a sus clientes por los las pérdidas de seres queridos, su demanda podría acabar estrangulando a la red financiera que nutre a la red de Al Qaeda y en el proceso promoviendo la política exterior de su país.
La demanda de Motley se sale del molde tradicional. Aunque representa a las familias de las 1,667 que murieron ese día y a los 1,197 hombres y mujeres que sufrieron lesiones, no ha demandado a las aerolíneas ni a las aseguradoras. En vez de esto, de los 205 demandados están múltiples asociaciones musulmanas sin fines de lucro, incluyendo la más grande del mundo, tres bancos de Arabia Saudita, entre ellos una que ahora es propiedad del Estado, y docenas de personalidades del Reino, que suma a miembros de la familia real de ese país.
En una entrevista al New York Times, Motley dijo que a veces los gobiernos no pueden o quieren tomar las decisiones difíciles. En su lugar, recurren a la persuasión, pero sus esfuerzos no tienen efectividad ante a oídos sordos. El caso de Arabia Saudita es ilustrativo, según Motley. El gobierno de Estados Unidos (EU) lleva años advirtiéndole al Reino de Arabia Saudita sobre el problema del terrorismo sin que tomara conciencia ni acción alguna ante el problema. Ahora, con el daño causado, Motley considera que esos mismos demandados deben responder ante los tribunales de su país. Uno de sus representados ilustró su frustración y su participación en el proceso, indicando que en vista que no podía sumarse al esfuerzo militar y que le resultaba impráctico demandar en otro lado, consideraba dentro de su ámbito recurrir a los tribunales de su país para contribuir en la guerra contra el terrorismo estrangulando a sus financistas.
Aunque exitoso en el pasado y que en esta ocasión Motley cuenta con el apoyo de ciertos sectores influyentes en su país, el éxito no está garantizado. Los demandados se están defendiendo vehementemente y la política, nacional y exterior, inevitablemente tiende a influir en las decisiones judiciales, inclusive en EU, el bastión de la democracia y el más exitoso experimento en el respeto a la separación de los poderes. Pero, al igual que vale la pena informarse sobre lo que ocurre en Irak, Irán, Palestina, Israel, Arabia Saudita y hasta en las elecciones presidenciales de EU para conocer sobre los avances en la guerra contra el terrorismo, será instructivo seguirle la pista a los avances del proceso legal promovido por Motley en el distrito de Columbia.
No se han dado cuenta que, en alguna forma, acabará con los partidos pequeños para quedarse con el bipartidismo; los empresarios no se dan cuenta de que modificarán otra vez el Código del Trabajo y los sindicalistas manejarán sus empresas para perder lo que les ha costado ganar con su trabajo.
Desde luego, son más los jóvenes que no vivieron la dictadura y piensan que el candidato del Partido Revolucionario Democrático (PRD) les traerá cambios que no está en condiciones de dar por falta de experiencia. Que se olviden de prebendas los empresarios; que se olviden de subsistencia política, porque ellos son ellos y el país no saldrá adelante.
Y quiero decir que lo que hoy escribo no es odio ni rencor; es sólo recordar los golpeados sin tener en cuenta si eran hombres o mujeres; tantos exiliados con experiencias desagradables, tantos muertos durante la primera etapa de la dictadura con Omar Torrijos, cierre y fin de tantas empresas privadas con un dominio total de los sindicatos; miles de millones de dólares desaparecidos de las arcas del gobierno; el descalabro del Seguro Social; la persecución solamente por el hecho de hablar opuestamente al régimen; la amistad del máximo dirigente con el presidente cubano Fidel Castro y todos los comunistas subdesarrollados; la figuración fanática de una figura y de pocos dirigentes que manejaban masas que debíamos soportar tanta corrupción y cambios de valores éticos y morales.
Espero que el pueblo panameño no haya olvidado, como lo han hecho estos pilares sediciosos y que sepan votar el 2 de mayo por quien no tiene colas de paja que puedan incendiarse y tocarnos a los demás.
Lo importante es acabar con la sinvergüenzura del bipartidismo para guardarse sus defectos y delitos; fortalecer la democracia para que Panamá pertenezca a la elite del mundo por su sistema de gobierno; dar su experiencia para que salgamos del marasmo en que nos encontramos. Vota bien, panameño. Vota Endara.

101 años de Panamá América

 
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