default

La Iglesia Católica bajo ataque


La férrea disidencia y activismo de varios grupos católicos rebeldes quienes discrepan de las enseñanzas católicas, infiltrando la Iglesia y disfrazando sus metas ulteriores, como un esfuerzo sincero para "renovar" la Iglesia, ha hecho que el Papa Juan Pablo II revisara recientemente los cánones o código de leyes que usa la Iglesia para mantener relaciones armoniosas, para así imponer sanciones a aquellos que persisten en disentir y sembrar dudas sobre las creencias y enseñanzas de la fe católica.
La mayoría de esos grupos disidentes vociferan falsamente que una gran cantidad de sacerdotes está abandonando la vocación, entre otras cosas, por la prohibición del vaticano al matrimonio entre ellos, y a las mujeres como sacerdotes; se quejan de que hay una "jerarquía opresiva y antipática" que no escucha ni da tratamiento a sus necesidades y deseos humanos.
Estos grupos "víctimas", que creen que la iglesia los ha oprimido o excluido a través de la historia, incluyen entre otros, a algunos grupos de feministas radicales, grupos de homosexuales y lesbianas, o cualquier "grupo diferente".
Los grupos rebeldes quieren destruir lo sagrado de la Iglesia ejecutando un cambio universal de énfasis, del pecado personal al pecado corporativo, eliminando de tal forma, la necesidad de arrepentimiento personal para sentirse aceptado "tal como son". Han enfocado sus ataques sobre los sacramentos, al que recurren los fieles con mas frecuencia, como la eucaristía, confesión y orden sacerdotal, y quieren que la Iglesia deje de enseñar la verdad para que ellos se sientan plenamente aceptados en nuestro mundo.
Lo que buscan esas organizaciones rebeldes, según algunos teólogos, es la aceptación y transformación del sacerdocio en una sociedad de "facilitadores ordenados" que predique una teología diluida y débil que se "siente bien", diseñada para acomodar y evitar ofender a las personas. Un sacerdocio con propósitos utilitarios.
Los clérigos católicos ortodoxos mantienen un alto sentido de "misión y llamado", y la feligresía va en aumento, primordialmente porque la gente percibe que siempre han tomado posiciones morales fuertes en temas de interés de la sociedad, a pesar de las debilidades de algunos de sus miembros que han caído víctimas de la propaganda de los disidentes.
Los grupos disidentes saben que no pueden destruir a la Iglesia desde afuera, luego, como comejenes, están carcomiendo su estructura interna. Están atacando los atributos más esenciales de la iglesia; su autoridad, su indefectibilidad e infalibilidad.
La autoridad de la iglesia significa que el Papa y los obispos, como sucesores legítimos de los apóstoles, tienen el poder de Jesucristo mismo para enseñar, santificar y gobernar a los feligreses en materia espiritual.
La indefectibilidad de la iglesia significa que continuará existiendo tal como lo fundó Jesucristo hasta el fin del tiempo.
Los grupos rebeldes han sostenido que "la fuente primaria de las palabras de Dios no es la Biblia, sino, la vida...Hay que liberar la palabra de Dios del cautiverio bíblico, de lo lineal y cognoscitivo". En el libro "La tiranía de los sacerdotes y obispos católicos" una de las precursoras modernas de la doctrina "nueva era" que intenta reconstruir la misa y cambiar las sagradas liturgias, nos dice que la Iglesia Católica Romana es "de todos los grupos reaccionarios en el país...la más perniciosa políticamente y la más grande amenaza a cualquier movimiento progresista".
La infalibilidad de la iglesia significa que ella, con la asistencia especial del Espíritu Santo, no puede errar cuando enseña una doctrina de fe y de morales.
La Iglesia siempre ha combatido a sus enemigos y siempre ha triunfado y perdurado, porque es guiada por el Espíritu Santo. Pero, todo lo anterior es un llamado a mayor vigilancia y preocupación de parte de la feligresía.
Todo católico que ama a Cristo, su iglesia y la misa sagrada, tiene la obligación de oponerse a esta profanación. De tomar una clara postura en defensa de los principios morales católicos sin ambigüedades. La contribución más valiosa que el gobierno puede hacer en estos momentos es proporcionar un liderazgo moral fuerte e identificarse con la iglesia y con los hombres y mujeres que luchan tenazmente para evitar un colapso masivo y catastrófico de la ética y la moral en nuestra sociedad.
(junito@cwp.net.pa)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América