¿La Iglesia despierta?
Este año, la celebración de la Cita Eucarística, ha traído una esperanza a todos aquellos católicos que claman por una renovada orientación de sus pastores en la conducción del rebaño. Vivimos tiempos de cambio que provocan confusión, porque cuestionan los más tradicionales valores de nuestra cultura y amenazan con derrumbar nuestras creencias clásicas. Al ponerse en duda nuestros principios, el ser humano se sumerge en un vacío que trata de llenar por otras vías, en muchos casos diferentes a las que nos muestra la enseñanza heredada de nuestros antepasados. Es el momento de la presencia viva de una Iglesia que traiga un mensaje renovado de su verdad, actualizado en la forma, y aplicado al dogma que nos impone la vida de hoy. Los cuestionamientos sobre la violencia intrafamiliar, la relación entre la protección del ambiente y la explotación de nuestra riqueza, el liderazgo compartido de la mujer, el aprecio a la diversidad de ideas, la participación política responsable, la racionalidad y el pluralismo de un mundo abierto, los modernos sistemas de comunicación y de relación social, el replanteamiento de las ideologías políticas que tratan de resolver el problema social moderno, la crisis de vocaciones, la sexualidad a la luz de las nuevas realidades, el avance de otras religiones, son entre otros los signos de los tiempos que reclaman el debate y la voz orientadora que le muestre al católico el camino a la salvación. Como Iglesia necesitamos vencer nuestra inercia y abrirle la puerta a los problemas para encontrar respuestas. Acompañemos a nuestra jerarquía para que despierte en Panamá un esfuerzo renovado por interpretar la vida de hoy a la luz de nuestra fe.