La imagen de la Asamblea Legislativa
En diversas ocasiones hemos tocado el tema de la Asamblea Legislativa con el propósito de destacar su importancia en la vida de la nación como órgano para el desarrollo de la democracia y como instrumento para legislar en función de los diferentes problemas que agobian a la comunidad nacional. Sin embargo, en los últimos años y sobre todo durante la administración del gobierno perredista, su imagen y prestigio han sufrido un deterioro funesto, porque quienes llegan al seno de ella en calidad de legisladores, en su mayoría, no son los mejores y están atados a intereses partidistas que no le permiten trabajar por el bienestar de las comunidades que los eligieron.
Esos mismos legisladores perredistas y de otros partidos políticos que están llegando al final de su gestión, sin pena ni gloria, pretenden reelegirse a toda costa y el pueblo que supo rechazar de manera aplastante la reelección del Presidente Balladares el 30 de agosto de 1998, les negará su voto porque ellos han hecho mucho daño a los intereses del país y representan un obstáculo para el logro de una Asamblea Legislativa con calidad, independencia e inspirada en los principios de democracia, libertad y justicia social.
Realidades como la de una "aplanadora" conformada por legisladores del P.R.D. que controlaron, a su antojo, una mayoría para aprobar leyes que resultaron perjudiciales a los intereses del país, deben desaparecer, al igual que el vergonzoso ausentismo desmedido registrado como una elocuente demostración del poco interés y responsabilidad de muchos de los "padres de la patria" por el mejoramiento y progreso de la república.
Es muy oportuno traer a colación los conceptos emitidos por el legislador Víctor Méndez Fábrega en entrevista concedida al diario "El Panamá América" el día 11 de febrero de 1998 cuando manifiesta: "La Asamblea es el primer órgano de la democracia, aquí está representada la república entera. No obstante el sistema constitucional nuestro, ateniéndonos a la Constitución de 1972, que es una Constitución militar a la que se le han puesto parchecitos, tiene un problema muy serio y es el presidencialismo; una exagerada concentración de poder y funciones en el Presidente de la República. El Presidente tiene iniciativa política, tiene control del presupuesto, tiene control de la presentación de las leyes más importantes en materia económica, Si en la Asamblea hay una mayoría de legisladores del partido que también puso al Presidente de la República, entonces el Presidente hace de la Asamblea lo que ha querido".
Tal realidad puede cambiar cuando el pueblo elija a los mejores, a aquellos con responsabilidad, capacidad, honestidad, interesados en una Asamblea Legislativa que trabaje para el país, a aquellos con compromisos con la patria, únicamente.
Esos mismos legisladores perredistas y de otros partidos políticos que están llegando al final de su gestión, sin pena ni gloria, pretenden reelegirse a toda costa y el pueblo que supo rechazar de manera aplastante la reelección del Presidente Balladares el 30 de agosto de 1998, les negará su voto porque ellos han hecho mucho daño a los intereses del país y representan un obstáculo para el logro de una Asamblea Legislativa con calidad, independencia e inspirada en los principios de democracia, libertad y justicia social.
Realidades como la de una "aplanadora" conformada por legisladores del P.R.D. que controlaron, a su antojo, una mayoría para aprobar leyes que resultaron perjudiciales a los intereses del país, deben desaparecer, al igual que el vergonzoso ausentismo desmedido registrado como una elocuente demostración del poco interés y responsabilidad de muchos de los "padres de la patria" por el mejoramiento y progreso de la república.
Es muy oportuno traer a colación los conceptos emitidos por el legislador Víctor Méndez Fábrega en entrevista concedida al diario "El Panamá América" el día 11 de febrero de 1998 cuando manifiesta: "La Asamblea es el primer órgano de la democracia, aquí está representada la república entera. No obstante el sistema constitucional nuestro, ateniéndonos a la Constitución de 1972, que es una Constitución militar a la que se le han puesto parchecitos, tiene un problema muy serio y es el presidencialismo; una exagerada concentración de poder y funciones en el Presidente de la República. El Presidente tiene iniciativa política, tiene control del presupuesto, tiene control de la presentación de las leyes más importantes en materia económica, Si en la Asamblea hay una mayoría de legisladores del partido que también puso al Presidente de la República, entonces el Presidente hace de la Asamblea lo que ha querido".
Tal realidad puede cambiar cuando el pueblo elija a los mejores, a aquellos con responsabilidad, capacidad, honestidad, interesados en una Asamblea Legislativa que trabaje para el país, a aquellos con compromisos con la patria, únicamente.