La importancia de la sociedad civil
Dicen algunos que los partidos políticos, más pendientes del bienestar de sus dirigentes, han dejado de ser interlocutores válidos de la sociedad frente al poder político constituido. Partidos con mística como la Democracia Cristiana hasta principios de los noventa y los comunistas del Partido del Pueblo antes del golpe de Estado del ’68 han desaparecido. Ya nada en un partido político se hace gratis, mucho menos después que la clase política creó los dañinos subsidios políticos electorales, mal manejados por varios de los beneficiarios de estos fondos estatales.
Esa triste realidad que cada día empeora hace subir el valor dentro de una sociedad organizada que tiene la llamada sociedad civil, tan poco entendida por algunos. La sociedad civil viene siendo la diversidad de personas con categoría de ciudadanos que actúan generalmente de manera colectiva para tomar decisiones en el ámbito público que concierne a todo ciudadano fuera de las estructuras gubernamentales. Así, cuando los indígenas se sienten afectados por algún plan del Estado o de un particular, actúan colectivamente, fundamentados en el principio de que la unión hace la fuerza, lo cual ha sido fomentado por los organismos internacionales de derechos humanos para subir el valor de los grupos más vulnerables de la sociedad. Igual ocurrirá cuando alguien tenga la idea de plantear algún asunto relacionado con el aborto indiscriminado, lo cual provocará la reacción de los grupos que consideran que la vida comienza desde el momento de la concepción. La reforma curricular de la Ministra de Educación ha tenido el apoyo de los padres de familia, representativos de la sociedad civil en ese sector.
Estos grupos deben estar totalmente diferenciados de la sociedad política, siendo ello requisito esencial de la democracia. Aquellos gobiernos que intenten dominar la discusión pública mediante la toma sistemática de las organizaciones de la sociedad civil, como ocurre en algunos países, terminan matando uno de los pilares de la democracia. Quienes esos objetivos cristalicen, caminaran hacia la tiranía, ya que el Estado perderá legitimidad. Se requiere de un balance entre gobernados y gobernantes.
La sociedad civil es el conjunto de instituciones que definen y defienden los derechos individuales, políticos y sociales de los ciudadanos y propician su libre asociación que les permitirá defenderse de la acción del poder y del mercado. En esto último, vemos como se han ido desarrollando grupos de defensores del consumidor, que con tanto éxito se convierten en voceros de los más vulnerables en la relación comercial.
Es entendible que muchos restan importancia al valor a la sociedad civil dentro de un sistema democrático. Al final de cuentas son más confiables que los partidos opositores porque persiguen el bien común de los ciudadanos. Cuando se percaten de esta realidad comprenderán de su necesidad para lograr el equilibrio que toda sociedad requiere para que se pueda convivir en paz.
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