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La importancia del control de la fecundadidad


Limitaciones económicas, falta de educación y ausencia de valores, constituyen un clima propicio para el nacimiento de hogares disfuncionales...
NO ES UN SECRETO que nuestro país atraviesa una serie de problemas, en general rodeados de la limitación económica, entre los cuales podemos encontrar una educación pública cuantitativamente incapaz de atender la demanda educativa de los panameños; un servicio público de salud y seguridad social que tampoco puede solventar de manera feliz las necesidades que en esta materia requiriere nuestra sociedad y; un sistema de justicia criminal poco eficiente por cuanto se orienta a través de una política represiva y no preventiva.
Se había planteado usted, la posibilidad de que los problemas sociales de desempleo, delincuencia, pobreza extrema y educación deficiente, se podrían disminuir en gran medida, controlando la fecundidad en nuestro país.
Es notorio que en los hogares más humildes y de escasos recursos económicos, es donde se registra el mayor número de nacimientos. Esto trae como consecuencia que, padres con preparación académica deficiente, no puedan obtener trabajos remunerados acorde a la canasta básica familiar y menos aún, cubrir adecuadamente los gastos que acarrean la matrícula de 4, 5 ó 6 hijos en un plantel educativo público, la compra de útiles escolares, uniformes, pasaje, alimentos y ni pensar en el esparcimiento.
Estas circunstancias, las limitaciones económicas, la falta de educación y una ausencia de valores y respeto por los derechos de los demás, en no pocas ocasiones, constituyen un clima propicio para el nacimiento de hogares disfuncionales -violencia doméstica, madres o padres solteros- , lo que a su vez trae como consecuencia siniestra que los hijos deserten de la escuela, busquen trabajos a tempranas edades sin haber culminado estudios, se vean envueltos en relaciones sexuales y embarazos precoces y equivocadamente busquen ayuda en el efectos de las sustancias psicotrópicas, que los hacen dependientes de ellas antes de acabar con sus vidas directa o indirectamente.
Por otro lado, tenemos que esa misma educación paupérrima, les crea a nuestros jóvenes un vacío en la conciencia cívica, espiritual y de valores morales y éticos, que los lleva a incluirse en actividades delincuenciales ubicadas en los estratos más altos de la violencia y fundadas en motivos fútiles, empezando por la creación de pandillas, con un recorrido por el tráfico de drogas, para culminar en homicidios y violaciones sexuales, en muchos casos.
Pero si regulamos por vía legal, que las mujeres panameñas tengan un determinado número de vástagos, de acuerdo a su edad, nivel de estudios e ingresos económicos y a la calidad de hogar del que forman parte - a través de una estricta educación sexual y por medio de la obligatoriedad de realizar una cirugía anticonceptiva a las señoras y señores que alcanzan un determinado número de hijos-, estaríamos propiciando una reducción en la densidad de la población, lo que conllevaría un mejor provecho en los recursos educativos y de salud, dada la disminución en el número de usuarios de ellos y, en consecuencia, unas generaciones futuras mucho mejor preparadas y desarrolladas, con mayores posibilidades de entrar a un mercado laboral bien remunerado y con una acreciente formación de valores humanos nobles, capaces de superar la cultura del menor esfuerzo y el "juega vivo" que impera en los panameños, dejando las cárceles para aquellos que Lombroso llamó "Criminales Natos" y no paro los que delinquen animados por el hambre, la drogadicción y un desconocimiento total de valores morales y del respeto por los derechos ajenos .
No obstante, no todo se puede dejar en manos del gobierno, ya que la sociedad somos todos.
Por ello, es necesario reflexionar y empezar cada uno de nosotros por hacer valer los valores que poseemos, respetarnos y solidarizarnos entre nosotros mismos, para poder reclamarle a los gobernantes y achacarles la responsabilidad de las anomalías que solo así serían de ellos y no compartidas con nosotros.
Las prácticas experimentadas en las democracias de los países de primer mundo deben ser imitadas en el nuestro. Luchemos contra el mal del "juega vivo", y desarrollemos seres pensantes, con criterio propio, sin complejos de rebaño.
Un ejemplo de que no se están realizando las revisiones periódicas es que en el proyecto visitado, la última inspección por parte del MITRADEL se efectuó hace más de cinco meses.

101 años de Panamá América

 
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