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La influenza aviar


Durante los últimos decenios han venido apareciendo nuevos males, de naturaleza infecciosa, conocidos como "enfermedades emergentes" y, a su vez, reapareciendo otros conocidos con anterioridad que, en algunos casos, estaban bajo control o en vías de erradicación, a los cuales se les conoce como "enfermedades reemergentes". Más del 80% de ambos grupos de enfermedades es zoonosis; es decir, que afecta a los animales o los mismos sirven de reservorio transmitiéndolas a las personas por distintas vías y/o mecanismos. Esta situación de salud a escala mundial explica por sí sola el papel de primer orden que ha adquirido la medicina veterinaria, ya que son los veterinarios los profesionales con el perfil para la atención, comprensión, prevención y control de las zoonosis.
Uno de los grandes retos y desafíos actuales se refiere a la inminente propagación de la influenza aviar (IA) hiperpatógena, que ha sido señalada como una amenaza potencial sin precedentes para la salud humana y un desastre para la producción pecuaria.
Las dos causas principales de desastres en los países en desarrollo son las epizootias (epidemias de animales) y los procesos geofísicos (desastres naturales). A lo largo de la historia, las epizootias han matado animales o reducido su eficiencia para fines de producción. Asimismo, los procesos geofísicos afectan a las explotaciones pecuarias cada año, a veces agravando las epizootias y causando enormes pérdidas de animales y daño a los alimentos.
La salud pública depende de la salud animal en los países en desarrollo porque las deficiencias de la segunda afectan directamente las existencias de alimentos para consumo humano. La industria pecuaria es la principal fuente de aminoácidos esenciales para la población humana. Basta citar que en 1991 un brote de peste porcina africana en Haití exigió el sacrificio de casi todos los cerdos de la isla. Las razas autóctonas fueron reemplazadas por razas "mejoradas". Sin embargo, los productores siguieron perdiendo ingresos, ya que las nuevas razas de cerdos no eran suficientemente resistentes para recorrer las largas distancias hasta el mercado para su venta, y los brotes de la fiebre del Valle de Rift, que en 1998 se vincularon a las torrenciales lluvias (fenómeno del Niño) en Kenya, Somalia y Tanzania. Varios centenares de miles de cabezas de ganado quedaron afectados con tasas de mortalidad de 50% a 75% en las primeras etapas del brote. Se notificaron más de 89,000 casos humanos, de los cuales más de 300 murieron.
En el caso de la influenza de las aves, cerdos y caballos, se trata de infecciones virales que pueden ser transmitidas a las personas, sobre todo por vía aérea. Sobre estos virus que producen la influenza y otros se ha avanzado mucho en cuanto a su conocimiento gracias al desarrollo de la biología molecular; así se ha llegado a conocer sobre las interrelaciones entre grupos afines y otros detalles que permiten establecer con anticipación cuál puede ser su comportamiento. Específicamente en la IA, que afecta a las aves de corral, incluyendo gallinas, patos y gansos; además de silvestres como el halcón peregrino, se han identificado las variantes de virus H5, H5N1, H5N2, H5N3, H5N4, H5N5 y H7, de éstas se ha comprobado su papel en la muerte de niños de la variante H5N1 en Holanda (1991) y recientemente (enero de 2004) en niños y un adulto ingresado en un hospital por enfermedad respiratoria grave en Hanoi (Viet Nam).
El mismo virus de la IA tipo A (H5N1) fue identificado como la causa de un brote altamente patógeno en dos provincias al sur de Viet Nam. Hasta la fecha, el virus que se transmite rápidamente y provoca una mortalidad en los pollos cercana al 100%, ha dado lugar a la muerte de 40,000 pollos y el desecho de otros 30,000.
Más allá del desastre económico que constituye el exterminio de millones de pollos para el consumo y comercio internacional, se cierne sobre el mundo la posible pandemia (que haría parecer una caricatura a la que azotó a inicios del siglo XX, pese a haber producido la misma más de 10 millones de muertos) por las facilidades de transporte que existen hoy. La preocupación se sustenta en que los virus de la IA son muy inestables, de manera que la co-circulación de virus animales altamente patógenos con virus humanos podrá dar lugar al intercambio de material genético entre virus específicos de cada especie, dando lugar a un nuevo virus de IA frente al que los seres humanos tendrían poca o ninguna inmunidad.
Las prioridades de las autoridades de salud para responder a la situación actual incluyen el control rápido del reservorio animal del H5N1, o sea que la salud animal se constituye en la vanguardia ante esta situación mundial. Con ello se pretende reducir el riesgo de que se produzca un mayor número de casos y muertes en personas, y la oportunidad de que surja un nuevo subtipo de virus de la influenza.
Los expertos han concluido que la mejor opción para controlar los brotes de IA H5N1 ocurridos en aves de corral es su exterminio total, pese a que son brotes sin precedentes por su magnitud, propagación geográfica, y las consecuencias económicas devastadoras tanto para la industria avícola como para los agricultores. Otro tipo de medida de prevención se viene recomendando a los países que hoy sufren la epizootia: el vacunar a los trabajadores que manipulan aves y que pueden estar intensamente expuestos, que se les administre la vacuna estacional existente contra la influenza, la cual protege contra la infección por el virus de la influenza humana actualmente circulante, pero que no protege contra la infección por el virus H5N1 o variante.
La humanidad sería vulnerable ante esta eventualidad, por lo que se coordinan esfuerzos internacionales entre la Organización Mundial de la Salud, la FAO (Fondo para la Alimentación) y la OIE (Oficina Internacional de Epizootias) para hacer frente a tan extraordinaria amenaza.

101 años de Panamá América

 
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