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La intromisión extranjera en mi país


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Colaborador

Ciudad de Guatemala (AIPE)- Veamos solamente tres ejemplos de la intromisión extranjera en Guatemala. Es debido a la presión extranjera que no podemos satisfacer el deseo de una abrumadora mayoría de ciudadanos (más del 90%, según las encuestas) de aplicar la pena de muerte a secuestradores. Donde se ha aplicado la pena de muerte a secuestradores, por ejemplo en Estados Unidos desde que lo convirtieron en crimen federal después del caso Lindbergh, los secuestros, que eran muy frecuentes, casi desaparecieron. Ese castigo, prontamente aplicado a los debidamente condenados por secuestro, prácticamente los termina. De manera que ésta desgracia, muchas veces fatal que ha afligido inmensamente a tantísimas personas y familias, es directamente atribuible a la injerencia extranjera.
Las empobrecedoras reformas laborales inconsultamente aprobadas recientemente y que tanto daño le hacen a los trabajadores no se hubiesen adoptado si no fuese por la intromisión extranjera. De manera que toda la pobreza que ellas causen será atribuible a la injerencia extranjera, igual que muchas reformas anteriores impulsadas por la OIT que hoy comienzan a revisarse en casi todo el mundo, pues al fin se reconoce el daño que les hacen al sector laboral. Con esos "amigos", los trabajadores no necesitan enemigos.
El gravamen sobre el rendimiento de las inversiones (demagógicamente llamado en todo el mundo "impuesto sobre la renta") fue impuesto por presión de Estados Unidos y yo mismo fui testigo de ello. Este tributo (que estuvo prohibido en la Constitución de Estados Unidos durante la época de su desarrollo) es un poderoso disuasivo a la inversión de capital. Quien no esté ciego por razones ideológicas entiende que las inversiones se llevan a cabo solamente para tener un rendimiento y es contrario a toda lógica obstaculizar las inversiones con un impuesto que se lleva la tercera parte del rendimiento del capital.
Las inversiones se necesitan urgentemente para crear empleo, aumentar los salarios como consecuencia de mayor demanda y aumentar ingresos fiscales como resultado de mayor actividad económica. No hay un sólo factor que afecte más la productividad del trabajo que la inversión de capital y sin aumento de productividad no es posible aumentar los salarios reales. Esta nefasta medida fue impuesta a los guatemaltecos bajo amenazas de represalias económicas, como ya se volvió usual. De manera que todas las plazas de trabajo, los aumentos de salarios y el aumento de ingresos fiscales que no han ocurrido debido a ello son atribuibles a la intervención extranjera.
Protestamos por el soborno en general, pero ¿qué del soborno político que constantemente hacen las instituciones internacionales con sus amenazas de tomar represalias contra nuestro país si no implementamos las políticas que ellos aconsejan? Sería comprensible si se refirieran a medidas que a otros países afectan, ¡pero hablamos de disposiciones que tienen sólo efectos internos! Los ultimátums que constantemente hacen a nuestros pobres políticos se ven reflejados en mucha de nuestra legislación, indistintamente de si son bien intencionados o acertados. Lo cierto es que si no ofrecieran dinero con tal de que se les oiga, no se les haría el menor caso a todos los impertinentes asesores foráneos. No pongo en duda sus intenciones, que asumo son buenas, pero su sabiduría deja mucho que desear.
Claro está que, en rigor, no podemos culpar a extranjeros por nuestros desaciertos, pues podríamos mandarlos a
pasear con sus "ayudas" y caros consejos. Pero esa no es la dinámica del mundo real.

(c)*Ingeniero y empresario guatemalteco, fundador de la Universidad Francisco Marroquín,
fue presidente de la Sociedad Mont Pelerin.
www.aipenet.com


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