La inversión colombiana
Un prestigioso diario norteamericano ironizaba una vez que Miami debía construir un monumento en homenaje a Marulanda, alias "Tiro Fijo", el temido jefe guerrillero de las FARC, por haber rescatado de la recesión a la ciudad, al provocar una estampida de depositantes e inversionistas colombianos hacia Florida. Hasta ahora, para Panamá, vecina de Colombia, que cuenta con un sólido centro bancario y una economía plenamente dolarizada y sin controles de cambio, el flujo de capital del citado país ha sido discreto, aunque crecientemente notorio. Es evidente la presencia de cada vez más estudiantes de todo nivel, así como de trabajadores de diversa especialidad y comerciantes pequeños y medianos, que empiezan paulatinamente a abrirse paso exitosamente en nuestro medio.
En el mercado de bienes raíces, la migración colombiana está definitivamente llenando el vacío dejado por el retiro de las tropas norteamericanas de nuestro suelo. Hoy día, los arrendatarios del vecino país, que incluye familias enteras de empresarios que siguen laborando en Colombia, mientras mantienen a los suyos acá, son numerosos.
Están comprando y alquilando de todo, y abriendo negocios a tutiplén, incluyendo el comercio al por mayor (tiendas, peluquerías, talleres, discotecas, comisionistas de ventas, etc.). Al mismo tiempo, numerosas mansiones y viviendas de clase media y de lujo están adquiridas por colombianos; y nuestras escuelas particulares se han visto invadidas por estudiantes del mismo origen.
Con Alvaro Uribe, como nuevo presidente de Colombia, debemos esperar un recrudecimiento de la guerra y un gran flujo de dinero propio de los conflictos bélicos que protagoniza Estados Unidos. Porque no se nos diga que no hay protagonismo por quien financia una guerra con más de un billón de dólares y varios miles de soldados desde asesores y entrenadores militares hasta de ex militares retirados y reincorporados como empresas privadas a labores de apoyo bélico (fumigación de sembradíos de coca, transporte de tropas, importación y distribución de armas, etc.).
En estos momentos y en los próximos años, Panamá será receptora de más migración y flujo de capital y ciudadanos colombianos. Eso tonificará nuestra economía, que por su pequeñez acusará recibo positivo de su impacto. Y lo más importante es que ese flujo no será nada exigente con listas negras o blancas, ni con dictámenes menguantes de las calificadoras de riesgo, ni de nada. Vendrán porque es un país con dólares y sin control, tranquilo y cercano. Casi suyo.
En el mercado de bienes raíces, la migración colombiana está definitivamente llenando el vacío dejado por el retiro de las tropas norteamericanas de nuestro suelo. Hoy día, los arrendatarios del vecino país, que incluye familias enteras de empresarios que siguen laborando en Colombia, mientras mantienen a los suyos acá, son numerosos.
Están comprando y alquilando de todo, y abriendo negocios a tutiplén, incluyendo el comercio al por mayor (tiendas, peluquerías, talleres, discotecas, comisionistas de ventas, etc.). Al mismo tiempo, numerosas mansiones y viviendas de clase media y de lujo están adquiridas por colombianos; y nuestras escuelas particulares se han visto invadidas por estudiantes del mismo origen.
Con Alvaro Uribe, como nuevo presidente de Colombia, debemos esperar un recrudecimiento de la guerra y un gran flujo de dinero propio de los conflictos bélicos que protagoniza Estados Unidos. Porque no se nos diga que no hay protagonismo por quien financia una guerra con más de un billón de dólares y varios miles de soldados desde asesores y entrenadores militares hasta de ex militares retirados y reincorporados como empresas privadas a labores de apoyo bélico (fumigación de sembradíos de coca, transporte de tropas, importación y distribución de armas, etc.).
En estos momentos y en los próximos años, Panamá será receptora de más migración y flujo de capital y ciudadanos colombianos. Eso tonificará nuestra economía, que por su pequeñez acusará recibo positivo de su impacto. Y lo más importante es que ese flujo no será nada exigente con listas negras o blancas, ni con dictámenes menguantes de las calificadoras de riesgo, ni de nada. Vendrán porque es un país con dólares y sin control, tranquilo y cercano. Casi suyo.