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La justicia injusta


La aprobación de la Sala Quinta es lo que parece ser una movida de hegemonía política del actual Presidente en su intento de controlar el próximo gobierno desde fuera del mismo. La medida se impuso a través de una mayoría legislativa a pesar del cuestionamiento de sectores importantes de la sociedad civil y del sistema político.
Si se dedicaran las energías a trabajar por la justicia panameña otro gallo cantaría. La verdad es que un profundo malestar atraviesa nuestra esfera jurídica.
Ya hace 144 años Justo Arosemena en El Estado Federal denunciaba: "El sistema penal es más propio para empeorar que para corregir a un delincuente. Nuestros presidios son focos de infección física y moral, escuelas de perversidad, en donde el hombre todavía sano se corrompe, y el malvado se perfecciona en el crimen perdiendo el último resto de pudor...Vista la urgencia, ¿Cuál es la esperanza de una reforma completa, general y concienzuda de nuestro cuerpo de derecho?"
Agreguemos otras preguntas ¿Pueden los jueces ser independientes del poder que los nombra? ¿Cómo superar la corrupción?
¿Cuál es el papel de los jueces en la sociedad actual?
Sigamos el hilo de pensamiento que nos brinda la periodista Alejandra Matus en controvertido El Libro NEGRO DE LA JUSTICIA CHILENA.
"La función del juez es hoy en día inevitablemente volutiva. Su poder radica precisamente en la facultad de interpretar la Constitución y las leyes, con el fin de "hacer" justicia. Es ese poder el que, férreamente asido por los magistrados en países como España, Italia, Inglaterra, Estados Unidos ­y varios latinoamericanos que han dejado atrás la herencia colonial­, ha permitido a muchos pueblos enfrentar, sin disgregarse, el cáncer de la corrupción, aunque éste haya amenazado con hacer caer, a un mismo tiempo, a los poderes Legislativo y Ejecutivo.
En un sistema democrático (aquel en que las decisiones públicas son tomadas por el pueblo, la determinación de lo que resulta deseable para el pueblo sólo puede ser lícitamente tomado por este mismo y donde los gobernantes son libremente elegidos por los ciudadanos en forma periódica) el juez es aquel que conoce y resuelve los conflictos sociales.
El fallecido ministro José Cánovas decía en sus memorias que "al administrar justicia, los jueces son los llamados a velar por la vigencia del derecho, poniendo el límite exacto al ejercicio del poder por parte de las autoridades. Vale decir, imponerles el llamado "principio de Legalidad", que no puede ser otro que el determinado por la voluntad soberana".
Hay magistrados que entienden que para cumplir su función deben aislarse del mundo. Desprecian la opinión de los legos que los rodean y se sienten seguros en su escrupuloso conocimiento de la formalidad judicial. Se consideran puros e independientes. Sin embargo, según el ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Carlos Cerda, en su obra Iuris Dictio, no hay nada peor que el juez que cree estar por encima de los ciudadanos. "No se mezcla, ni se ensucia: "allá ellos... el lumpen..." " . Para hacer justicia no se necesita recluir al magistrado en una torre de marfil. Precisamente ­afirma­ entre los males que aquejan al juez: "El juez es un calibrador del sentido jurídico de su época. (...) La justicia chilena debe ofrendarse sin restricciones a la crítica de la opinión pública. Y sus jueces, disponerse a la refrendación de su desempeño por parte de la comunidad".
Ya en 1966, el magistrado Rubén Galecio escribía sobre el "juez en la crisis" diciendo que el magistrado debe estar compenetrado del devenir social de su época, pero alerta para mantener su independencia. Ni en la torre de marfil, incontaminado, ni arribista en la competencia por el prestigio social.
Una cierta apostura, cultura y carácter se hacen necesarios en el magistrado moderno, pues debe enfrentar el juicio de la sociedad y el propio.
"Si el concepto de juez es una idea-símbolo, también es una idea-fuerza, es un motor de la paz social en la lucha contra la arbitrariedad, la delincuencia y el abuso. Si la sociedad actual aprovecha esta fuerza, encausándola con inteligencia y buen sentido, ella puede contribuir caudalosamente a lo que es más imprescindible para una Democracia: la fe del pueblo en el Derecho"
Alejandra Matus es periodista, graduada en 1987 en la Universidad Católica de Chile. Su texto motivó la censura de las autoridades chilenas hasta el punto que en abril un conjunto de personalidades del mundo intelectual, interpuso un recurso de protección contra la resolución del Ministro Rafael Huerta, que prohibió la circulación de los libros y los incautó, al momento de ser lanzados al mercado.
Hace unas semanas, la periodista Alejandra Matus, presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos una demanda contra el Estado de Chile por violación a sus derechos a la libertad de expresión y propiedad intelectual. Otros recursos han sido presentados, pero ninguno han prosperado.
La censura no pudo con el internet y ahora circula por todo el mundo. Si quiere conocer más sobre El Libro Negro de la Justicia, búsquelo y no se arrepentirá : http:www.geocities.com/SoHo/Village/8539

101 años de Panamá América

 
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