La justicia pisoteada
Como una ironía y una burla, considero que los millones que se gastaron en remodelar el viejo edificio donde funciona la actual Corte Suprema de Justicia, no valió la pena. Cuántas amarguras hemos pasado los que por desgracia hemos acudido en busca de justicia. En esta Corte se han dado sentencia que son verdaderas aberraciones jurídicas.
Cuando uno ve a estos magistrados, salvo algunas excepciones, tienen una estampa de seres superiores, olvidándose que no por su capacidad están en esos puestos, sino por el favor político. En lo personal tengo que confesar con mucha tristeza, que fui víctima de una sentencia de la más inhumana, dictada por la Corte Suprema de Justicia. No pudiéndose hacerme daño por lo legal, se acogieron a casos baladíes, como por ejemplo, que no tenía permiso para vender seguros y la otra, que era un extranjero, y que no me había nacionalizado.
El ponente en mi caso fue el magistrado Arturo Hoyos. Pero miren lo que tuvieron que hacer. El suplente de Hoyos era un abogado pasante de nombre Dídimo Ríos. Por ley, los suplentes sólo actúan cuando el principal está fuera del país y por calamidad doméstica, Arturo Hoyos estaba en el país y no estaba enfermo.
De que soy extranjero, sí es verdad y quiero a Panamá como si fuera mío. Yo vivo en este país desde el 2 de junio de 1952, y le he dado a esta amantísima nación 8 hermosos hijos, todos profesionales. Ese es mi legado a esta patria bolivariana, a la que quiero por delirio.
Yo trabajé por más de 26 años para la Pan American Life Ins. Co. (PALIC), destacándome en ventas a nivel internacional. Me iba a jubilar con B/.3,428.00 mensuales, pero los gerentes panameños me hostigaron, entorpeciendo mis negocios, y perdí B/.2,000.00 mensuales de jubilación. El abogado de la PALIC fue Roberto Alemán (alias "Chato"), un personaje de ilimitado poder político. En el gobierno de Endara se hizo nombrar a Arturo Hoyos como magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Hoyos está casado con una sobrina de "Chato"Alemán. Cójanme ese trompo en la uña, mi querido amigo.
El 18 de junio de 1999, apareció en El Siglo un artículo del ilustre escritor Juan B. Gómez, que titula: ¿Existe la justicia?, artículo que desnuda, de cuerpo entero, a los jueces injustos, que hasta después de muertos llevarán dentro de sus almas, el resentimiento de los que hemos sido despojados de nuestros derechos. Ese artículo, se lo he puesto en el escritorio de mi hija, que es abogada, para que lo mire todos los días y no le haga daño a nadie. Para terminar, les cuento que hace algún tiempo, en la entrada principal de la Corte Suprema de justicia, había una dama de la Justicia con los ojos vendados; al cabo de algún tiempo observé que tenía un ojo destapado y ahora ya tiene los dos ojos abiertos. La dama de la justicia ve sólo a los poderosos...
Cuando uno ve a estos magistrados, salvo algunas excepciones, tienen una estampa de seres superiores, olvidándose que no por su capacidad están en esos puestos, sino por el favor político. En lo personal tengo que confesar con mucha tristeza, que fui víctima de una sentencia de la más inhumana, dictada por la Corte Suprema de Justicia. No pudiéndose hacerme daño por lo legal, se acogieron a casos baladíes, como por ejemplo, que no tenía permiso para vender seguros y la otra, que era un extranjero, y que no me había nacionalizado.
El ponente en mi caso fue el magistrado Arturo Hoyos. Pero miren lo que tuvieron que hacer. El suplente de Hoyos era un abogado pasante de nombre Dídimo Ríos. Por ley, los suplentes sólo actúan cuando el principal está fuera del país y por calamidad doméstica, Arturo Hoyos estaba en el país y no estaba enfermo.
De que soy extranjero, sí es verdad y quiero a Panamá como si fuera mío. Yo vivo en este país desde el 2 de junio de 1952, y le he dado a esta amantísima nación 8 hermosos hijos, todos profesionales. Ese es mi legado a esta patria bolivariana, a la que quiero por delirio.
Yo trabajé por más de 26 años para la Pan American Life Ins. Co. (PALIC), destacándome en ventas a nivel internacional. Me iba a jubilar con B/.3,428.00 mensuales, pero los gerentes panameños me hostigaron, entorpeciendo mis negocios, y perdí B/.2,000.00 mensuales de jubilación. El abogado de la PALIC fue Roberto Alemán (alias "Chato"), un personaje de ilimitado poder político. En el gobierno de Endara se hizo nombrar a Arturo Hoyos como magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Hoyos está casado con una sobrina de "Chato"Alemán. Cójanme ese trompo en la uña, mi querido amigo.
El 18 de junio de 1999, apareció en El Siglo un artículo del ilustre escritor Juan B. Gómez, que titula: ¿Existe la justicia?, artículo que desnuda, de cuerpo entero, a los jueces injustos, que hasta después de muertos llevarán dentro de sus almas, el resentimiento de los que hemos sido despojados de nuestros derechos. Ese artículo, se lo he puesto en el escritorio de mi hija, que es abogada, para que lo mire todos los días y no le haga daño a nadie. Para terminar, les cuento que hace algún tiempo, en la entrada principal de la Corte Suprema de justicia, había una dama de la Justicia con los ojos vendados; al cabo de algún tiempo observé que tenía un ojo destapado y ahora ya tiene los dos ojos abiertos. La dama de la justicia ve sólo a los poderosos...