La lección de Betty la fea
Viendo los últimos capítulos de la novela Betty la fea he sacado una lección provechosa que deseo compartir con ustedes queridos lectores. Confieso que no soy un asiduo televidente de las novelas. Sin embargo, sigo los capítulos de ésta cada vez que puedo porque me resultan muy entretenidos y cómicos. Viendo el capítulo transmitido localmente el 7 de junio pasado, donde Eco Moda presenta la colección de ropa "Renovación", he sacado una lección que creo que es la más importante de esta novela.
Como sabemos, Betty fue a la universidad, obtuvo su título de licenciada, comenzó a trabajar como secretaria, muy mal pagada por cierto, y fue utilizada en una artimaña financiera por sus jefes. Betty sale por la puerta de atrás después del escándalo, pero al final de la novela regresa triunfante. Sabe usted, querido lector, por qué Betty regresa triunfante; porque la seguridad jurídica se lo permite, y se le da la oportunidad a la licenciada Beatriz de administrar a Eco Moda.
Esta es la lección principal de la novela. Darle la oportunidad a una persona humilde, pero educada para que pueda demostrar sus talentos y capacidades. En nuestro país cada día hay más Bettys, donde las compañías en general contratan a profesionales, con malos salarios en la mayoría de los casos, donde las y los Bettys con mucha capacidad son relegados a un segundo plano porque no son hijos de fulano de tal. En nuestro país hay muchas Bettys que no pueden ni opinar porque los hijos de papá y mamá son lo que manejan la compañía, aunque los hijos de papá y mamá sean unos burros para los negocios. Mire el entorno de su compañía y pregúntese cuántos burros existen en su compañía. En esta novela claramente se demuestra que la inversión en educación y en el recurso humano es una inversión beneficiosa para Eco Moda.
Eso es lo que quiero, que mi país destine muchos recursos en Educación, donde se obtenga el máximo provecho posible con la cantidad de recurso financiero que se asigne. Recuerdo que cuando viví en Costa Rica, en 1982, país donde terminé mi secundaria, comparaba la inversión en educación que en esos tiempos hacía Costa Rica versus la que hacía Panamá. Casi veinte años después se ve que la nación costarricense nos ha ganado, porque la inversión de aquel entonces hoy genera sus ganancias. Solamente preguntémonos en los últimos cinco años cuántas compañías han decidido instalarse en el vecino país en vez del nuestro. Generalmente la variable que hace la diferencia al final en la decisión de estas compañías es el talento de mano de obra educada y calificada que tiene esa república y que claramente nos supera.
Pero esta situación se puede remediar. Hay dos maneras de hacerlo. En el corto plazo, nuestro país debe de permitir la inmigración de profesionales con estudios universitarios completos. Esto permitiría aliviar, con una inversión muy baja, la gran falta de profesionales en el país, me refiero a médicos, profesores, doctores, ingenieros, licenciados y técnicos en cientos de ramas especializadas que nos beneficiarían a todos enormemente. Los claros beneficios de esta política se pueden ver en los EE.UU., Australia, Europa y Canadá. Hay miles de profesionales formados que desean salir de países como Cuba, Colombia, Venezuela, Bosnia, Rusia, Mozambique, India entre muchos otros y por muchas razones, ¿por qué no aprovechar este deseo en nuestro favor?.
En el largo plazo, tenemos que invertir en educación, pero no sólo en reparar escuelas. La educación integral de los ciudadanos debe ser una política de Estado, en donde los programas educativos y el ciclo escolar sean prioridad nacional. Los primeros frutos de esta inversión los veremos en menos de diez años.
Estoy convencido que con esta inversión en Educación lograremos muchos beneficios para el país y mejoraremos los índices de pobreza, salud y calidad de vida en general y disminuiremos problemas como: la dependencia de los sectores más humildes a que el Estado les resuelva sus problemas, la corrupción, la drogadicción, el robo y muchos males más que padece nuestra sociedad.
Sólo falta la bendita voluntad política para llevar este país a un mejor futuro. Señores políticos, en sus manos queda que haya la Betty sumisa y frustrada o la Betty profesional y feliz.
Como sabemos, Betty fue a la universidad, obtuvo su título de licenciada, comenzó a trabajar como secretaria, muy mal pagada por cierto, y fue utilizada en una artimaña financiera por sus jefes. Betty sale por la puerta de atrás después del escándalo, pero al final de la novela regresa triunfante. Sabe usted, querido lector, por qué Betty regresa triunfante; porque la seguridad jurídica se lo permite, y se le da la oportunidad a la licenciada Beatriz de administrar a Eco Moda.
Esta es la lección principal de la novela. Darle la oportunidad a una persona humilde, pero educada para que pueda demostrar sus talentos y capacidades. En nuestro país cada día hay más Bettys, donde las compañías en general contratan a profesionales, con malos salarios en la mayoría de los casos, donde las y los Bettys con mucha capacidad son relegados a un segundo plano porque no son hijos de fulano de tal. En nuestro país hay muchas Bettys que no pueden ni opinar porque los hijos de papá y mamá son lo que manejan la compañía, aunque los hijos de papá y mamá sean unos burros para los negocios. Mire el entorno de su compañía y pregúntese cuántos burros existen en su compañía. En esta novela claramente se demuestra que la inversión en educación y en el recurso humano es una inversión beneficiosa para Eco Moda.
Eso es lo que quiero, que mi país destine muchos recursos en Educación, donde se obtenga el máximo provecho posible con la cantidad de recurso financiero que se asigne. Recuerdo que cuando viví en Costa Rica, en 1982, país donde terminé mi secundaria, comparaba la inversión en educación que en esos tiempos hacía Costa Rica versus la que hacía Panamá. Casi veinte años después se ve que la nación costarricense nos ha ganado, porque la inversión de aquel entonces hoy genera sus ganancias. Solamente preguntémonos en los últimos cinco años cuántas compañías han decidido instalarse en el vecino país en vez del nuestro. Generalmente la variable que hace la diferencia al final en la decisión de estas compañías es el talento de mano de obra educada y calificada que tiene esa república y que claramente nos supera.
Pero esta situación se puede remediar. Hay dos maneras de hacerlo. En el corto plazo, nuestro país debe de permitir la inmigración de profesionales con estudios universitarios completos. Esto permitiría aliviar, con una inversión muy baja, la gran falta de profesionales en el país, me refiero a médicos, profesores, doctores, ingenieros, licenciados y técnicos en cientos de ramas especializadas que nos beneficiarían a todos enormemente. Los claros beneficios de esta política se pueden ver en los EE.UU., Australia, Europa y Canadá. Hay miles de profesionales formados que desean salir de países como Cuba, Colombia, Venezuela, Bosnia, Rusia, Mozambique, India entre muchos otros y por muchas razones, ¿por qué no aprovechar este deseo en nuestro favor?.
En el largo plazo, tenemos que invertir en educación, pero no sólo en reparar escuelas. La educación integral de los ciudadanos debe ser una política de Estado, en donde los programas educativos y el ciclo escolar sean prioridad nacional. Los primeros frutos de esta inversión los veremos en menos de diez años.
Estoy convencido que con esta inversión en Educación lograremos muchos beneficios para el país y mejoraremos los índices de pobreza, salud y calidad de vida en general y disminuiremos problemas como: la dependencia de los sectores más humildes a que el Estado les resuelva sus problemas, la corrupción, la drogadicción, el robo y muchos males más que padece nuestra sociedad.
Sólo falta la bendita voluntad política para llevar este país a un mejor futuro. Señores políticos, en sus manos queda que haya la Betty sumisa y frustrada o la Betty profesional y feliz.