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La Ley de Medicamentos


Hace poco se aprobó en la Asamblea Legislativa la ley sobre regulación de medicamentos. Hablaré como médico y como ciudadana panameña, para opinar sobre la misma, sus defectos e inconveniencias. Según su creadora, esta ley fue ideada para disminuir los precios de los medicamentos, que están realmente por las nubes. Cuando se llega a determinada edad, no dejamos de tomar medicinas para la uña derecha, el cabello corto o para todos los males que se presentan con los años.
Sin embargo, esa ley es un poco demagógica porque, en realidad, no hace nada por los precios de los medicamentos. Esa congelación de precios a diciembre de 1999, no es más que un engaño o un perjuicio que traerá desabastecimiento de las principales medicinas en el mercado. Cuando esto suceda, yo le pregunto a la HL Balbina quién se perjudicará con eso, ¿los distribuidores? Ellos tienen su modus vivendis; seremos los pacientes que no podremos encontrarlas. Desafortunadamente, esa ley no encuentra la forma para abaratar los medicamentos.
Las medidas de poner precios topes son antiguas, son pasadas de moda y tienen algo de ilegal y peligroso. Tengo entendido que asignarle una cifra tope al costo de las medicinas, constituye una violación de los tratados de comercio firmados con Panamá. Corremos el albur de ser demandados por esos convenios, internacionalmente, y quedaríamos mal parados. Nacionalmente, la empresa privada se vería afectada y perjudicaría la creación de empleos. Si creemos que esos distribuidores son responsables del alza de precios, pues ¿para qué le dieron la categoría de libre mercado de acuerdo a oferta y demanda?
Sucede, muchas veces, que no hay competencia entre ciertos medicamentos, sino oligopolios que permiten poner los precios que quieran. Pero, hay que tener cuidado en traer ciertos genéricos o medicamentos baratos que no cuenten con la calidad necesaria para lograr un resultado satisfactorio en los tratamientos. Hace muchos años, recuerdo cuando por negociado de algunos beneficiados por el régimen, trajeron al Seguro unos medicamentos de Oriente, sin siquiera estar registrados los laboratorios productores en Panamá. ¿Qué sucedía? Los pacientes deponían los medicamentos tal cual los ingerían.
La historia de los medicamentos no es nueva. Sucede ahora que Balbina y el PRD quieren tomar la bandera de un tema sensible para los panameños. Lástima que haya algo de demagogia en todo esto y ojalá la Sra. Presidenta no se deje engañar antes de sancionar la ley.
Al aumentar el costo de los registros de medicamentos, aumentará, inevitablemente, los precios. Así mismo, ya existen leyes y mecanismos para comprar medicamentos a las casas a menor costo.
En el artículo 129 de la Ley se lee que "el farmacéutico está facultado y obligado a ofrecer al consumidor alternativas de medicamentos que sean equivalentes terapéuticos del prescrito..." Esto le da potestad al farmacéutico para recetar y ejercer, así, ilegalmente la medicina. El peligro está en que se cambia el medicamento recetado por el médico sin consultar con él, quien desconoce lo que realmente está tomando el paciente. Vean ustedes el peligro que hay en esto. Lo peor de todo es que los gremios médicos no han dicho ni esta boca es mía, han permanecido callados, no sé si por ignorancia o por negligencia. En eso deben estar.
Según el artículo 130 de dicha norma legal, el médico pierde la libertad de recetar lo que crea conveniente para indicar al paciente cuál es el medicamento más barato, que será, desde luego, el que escogerá el paciente.
Señores, despierten y analicen bien la ley de medicamentos que se acaba de aprobar y vean los grandes defectos que tiene. No permitan que esa ley sea sancionada por el bien de la comunidad.

101 años de Panamá América

 
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