La liberación de los pobres
A PESAR de más de cuarenta años de estar haciéndose donaciones y préstamos "blandos" a los países ahora llamados "en vías de desarrollo", el 70% de la población mundial sigue viviendo en la pobreza. Es más, hoy en día los países receptores de ayuda tienen ingresos per cápita tan o más bajos que cuando empezaron a recibir las llamadas ayudas.
Luego de décadas de debate, la evidencia empírica muestra que lo que saca a los pueblos de la pobreza es la libertad y no las donaciones. En particular la Libertad económica apoyada en un robusto Estado de Derecho, ha sido la principal herramienta para la creación y la distribución de riqueza. Incluso se ha desarrollado un índice de Libertad que explica mejor que ninguna otra herramienta las razones por las cuales unos países prosperan y otros se estancan o se hunden. Hay diez factores que se miden: La Política Comercial, la Carga Tributaria, la Intervención Estatal, la Política Monetaria, el Flujo de Capitales y la Inversión Extranjera, la Banca, la Política de Salarios y Precios, los Derechos de Propiedad, la Regulación y el Sector Informal.
Lamentablemente personas bien intencionadas caen víctimas del discurso populista que pretende hacer creer que se puede repartir riqueza sin crearla primero y que la culpa de que algunos sean pobres es que otros son ricos, sin comprender que la mejor forma de distribuir la riqueza es abriéndole a todos la posibilidad de participar en su creación. Es repugnante que se haya creado toda una estructura parasitaria de los bien llamados "expertos en pobreza", porque eso es lo que son: Expertos en perpetuar la pobreza. A esos consultores y funcionarios de entidades donantes, realmente les interesa poco eliminar la pobreza porque mantener el estatus quo es su forma de vida. Imagínense que en pocos años la Libertad Económica se extendiera a todos los países del Mundo, y tuviera los mismos efectos que ha logrado en Singapur, en Irlanda, en Corea del Sur o en Chile, pues bien, la mayoría de estos expertos y líderes radicales se verían obligados a buscar un trabajo productivo.
Se ha calculado que de los millones de millones de dólares que se dedican en los Estados Unidos a programas dirigidos a los pobres, sólo un 12% llega a la población objetivo, el resto se queda en el camino. Si esto es así en un país desarrollado y con rendición de cuentas ¿qué pasará en países como los nuestros? Los pobres de este mundo son prisioneros de la demagogia y del latrocinio de esta combinación de mercaderes de la dependencia y de gobernantes corruptos que ven en estos dineros fáciles la forma más expedita de enriquecerse a costa de la miseria de sus pueblos. La manera más digna de salir de la pobreza es por el esfuerzo propio, la caridad debe dejarse para las víctimas de catástrofes y tragedias y para aquellos que no se pueden valer por sí mismos. Lo que todo pobre quiere es que le quiten los obstáculos para salir de la pobreza por su propio esfuerzo. Lo que los pobres requieren para salir de la pobreza es Libertad no Caridad.
Ahora, aparentemente el equipo económico del Presidente Torrijos propone quitarles lo que ganaron, sin devolverles lo que perdieron.
¡Vaya manera de derogar la reforma saca plata! Quizá por eso es que están interesados en que la opinión pública se distraiga en el circo que han montado. Porque, en lo personal, me resulta difícil creer que sea casual que, en la misma semana en que, a cuentagotas, el gobierno comienza a divulgar su propuesta de reformas fiscales y a la seguridad social, salga el Ministerio Público con sendas órdenes de conducción, de indagatorias y hasta de detención de miembros del Partido Arnulfista, principal colectivo de oposición.
Estoy convencido de que el pueblo panameño espera que todas las denuncias de corrupción sean investigadas y si se encuentra que se cometieron delitos, se castigue severamente a los culpables. Todos esperamos que así sea. Eso sí, respetando la presunción de inocencia y el debido proceso. Pero que no se quiera convertir la lucha contra la corrupción en un show o en una persecución política, porque entonces se desnaturaliza y se le resta credibilidad al esfuerzo anticorrupción.
Finalmente, que no se llame a engaño el equipo del señor Presidente. No pueden mantener entretenido al país en forma indefinida con el circo que han montado. Ni tampoco lograrán acallar con tal persecución al Partido Arnulfista y a quienes formamos la bancada de dicho colectivo en la Asamblea. Les ha llegado la hora de plantear qué van a hacer, en qué consiste el plan que decían tener, cómo van a generar más empleos y a mantener el alto nivel de crecimiento económico que recibieron como legado del gobierno arnulfista. El país está a la espera y quiere conocer su propuesta, señor Presidente.
Luego de décadas de debate, la evidencia empírica muestra que lo que saca a los pueblos de la pobreza es la libertad y no las donaciones. En particular la Libertad económica apoyada en un robusto Estado de Derecho, ha sido la principal herramienta para la creación y la distribución de riqueza. Incluso se ha desarrollado un índice de Libertad que explica mejor que ninguna otra herramienta las razones por las cuales unos países prosperan y otros se estancan o se hunden. Hay diez factores que se miden: La Política Comercial, la Carga Tributaria, la Intervención Estatal, la Política Monetaria, el Flujo de Capitales y la Inversión Extranjera, la Banca, la Política de Salarios y Precios, los Derechos de Propiedad, la Regulación y el Sector Informal.
Lamentablemente personas bien intencionadas caen víctimas del discurso populista que pretende hacer creer que se puede repartir riqueza sin crearla primero y que la culpa de que algunos sean pobres es que otros son ricos, sin comprender que la mejor forma de distribuir la riqueza es abriéndole a todos la posibilidad de participar en su creación. Es repugnante que se haya creado toda una estructura parasitaria de los bien llamados "expertos en pobreza", porque eso es lo que son: Expertos en perpetuar la pobreza. A esos consultores y funcionarios de entidades donantes, realmente les interesa poco eliminar la pobreza porque mantener el estatus quo es su forma de vida. Imagínense que en pocos años la Libertad Económica se extendiera a todos los países del Mundo, y tuviera los mismos efectos que ha logrado en Singapur, en Irlanda, en Corea del Sur o en Chile, pues bien, la mayoría de estos expertos y líderes radicales se verían obligados a buscar un trabajo productivo.
Se ha calculado que de los millones de millones de dólares que se dedican en los Estados Unidos a programas dirigidos a los pobres, sólo un 12% llega a la población objetivo, el resto se queda en el camino. Si esto es así en un país desarrollado y con rendición de cuentas ¿qué pasará en países como los nuestros? Los pobres de este mundo son prisioneros de la demagogia y del latrocinio de esta combinación de mercaderes de la dependencia y de gobernantes corruptos que ven en estos dineros fáciles la forma más expedita de enriquecerse a costa de la miseria de sus pueblos. La manera más digna de salir de la pobreza es por el esfuerzo propio, la caridad debe dejarse para las víctimas de catástrofes y tragedias y para aquellos que no se pueden valer por sí mismos. Lo que todo pobre quiere es que le quiten los obstáculos para salir de la pobreza por su propio esfuerzo. Lo que los pobres requieren para salir de la pobreza es Libertad no Caridad.
Ahora, aparentemente el equipo económico del Presidente Torrijos propone quitarles lo que ganaron, sin devolverles lo que perdieron.
¡Vaya manera de derogar la reforma saca plata! Quizá por eso es que están interesados en que la opinión pública se distraiga en el circo que han montado. Porque, en lo personal, me resulta difícil creer que sea casual que, en la misma semana en que, a cuentagotas, el gobierno comienza a divulgar su propuesta de reformas fiscales y a la seguridad social, salga el Ministerio Público con sendas órdenes de conducción, de indagatorias y hasta de detención de miembros del Partido Arnulfista, principal colectivo de oposición.
Estoy convencido de que el pueblo panameño espera que todas las denuncias de corrupción sean investigadas y si se encuentra que se cometieron delitos, se castigue severamente a los culpables. Todos esperamos que así sea. Eso sí, respetando la presunción de inocencia y el debido proceso. Pero que no se quiera convertir la lucha contra la corrupción en un show o en una persecución política, porque entonces se desnaturaliza y se le resta credibilidad al esfuerzo anticorrupción.
Finalmente, que no se llame a engaño el equipo del señor Presidente. No pueden mantener entretenido al país en forma indefinida con el circo que han montado. Ni tampoco lograrán acallar con tal persecución al Partido Arnulfista y a quienes formamos la bancada de dicho colectivo en la Asamblea. Les ha llegado la hora de plantear qué van a hacer, en qué consiste el plan que decían tener, cómo van a generar más empleos y a mantener el alto nivel de crecimiento económico que recibieron como legado del gobierno arnulfista. El país está a la espera y quiere conocer su propuesta, señor Presidente.