default

La limpieza de los polígonos: caso cerrado


Creo que éste es el artículo numero siete u ocho que escribo sobre el tema de los polígonos. Definitivamente espero que sea el último. La embajadora de los EE.UU. en Panama, ha dicho, de manera clara y concisa, que el asunto de la limpieza de los polígonos es un "caso cerrado". Ya lo había dicho el anterior embajador pero, por alguna razón, no tomaron muy en serio sus declaraciones. Había un interés desmesurado de algunas entidades en "disponer" de estas áreas, especialmente, porque la nueva carretera que conduce al nuevo puente sobre el Canal, pasa también por el polígono de Nuevo Emperador; y estas tierras (y otras cercanas...) se valorizaran enormemente.
Esto es un fracaso más para la "diplomacia" panameña. El anterior canciller, y el actual, que también tenía parte del asunto, y el embajador Ford juraban que los norteamericanos vendrían a Panamá a "limpiar" los polígonos. Hasta me parece que hubo un gasto inútil, ya que por consejo de no sé quién, el estado panameño contrató un bufete norteamericano "para hacer lobby" en este tema "en personas influyentes" en Washington. Me parece que este "contrato" fue de 800 mil dólares o algo así, según la noticia que apareció en la prensa local. Después, un amigo abogado y político me contó cómo se hacía el negocio de los "lobby" panameños en los EE.UU. Bueno, es dinero malgastado del pueblo panameño. Por lo menos, la cancillería debe una explicación pública sobre esto.
No me gustó tampoco el "manejo diplomático" panameño, en el aspecto de asumir una actitud genuflexa y de súplica ante los norteamericanos, que, como vemos, lo único que han conseguido es la vergüenza internacional y el desprecio hacia esta actitud, expresado claramente en las palabras de la embajadora: ¡El asunto de la limpieza de los polígonos es un caso cerrado! O sea, traducido a buen panameño: ¡No "joroben" más con este asunto! Hasta opinó que los panameños deberían cercar estas zonas y dejarlas como "áreas protegidas", lo que no es una broma.
Uno de los científicos ambientales de mayor reconocimiento mundial escribió un artículo, hace más de un año, en una revista especializada, en el cual manifestó que, viendo que los panameños habían acabado con gran parte de la Cuenca del Canal, por la contaminación y la deforestación, las únicas áreas que iban a quedar con bosques eran las de los polígonos. Es decir, que los explosivos y las minas terrestres eran lo único que detenía la destrucción de la Cuenca por parte de los panameños. Y como prueba, mostraba los resultados de los monitoreos ambientales.
Desde que el Canal revirtió a Panamá en el 2000, vengo diciendo que los EE.UU. no van a limpiar los polígonos, que no pierdan el tiempo. No existe ningún instrumento legal que los obligue, menos un tratado que ya dejó de funcionar. Este es un problema panameño, y si se hubieran invertido los millones gastados en "lobbys", viajes inútiles a EE.UU., viáticos gordos y tiempo perdido, en limpiar algunas áreas claves, por lo menos se hubiese dado un uso honesto al dinero público. El costo de la limpieza de una hectárea de tierra contaminada con estos materiales está en poco más de 100 mil dólares, y la vida de 0.2 técnicos, según un especialista alemán.
No hay duda que la limpieza de los polígonos de tiro es una obligación del estado panameño, contraída con la reversión del Canal. Pero, pensándolo seriamente, lo mejor que se podría hacer sería la recomendación de la embajadora de los EE.UU., aunque no haya mucho "negocio" en ello.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América