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La lista de los magistrados


Una reacción favorable despertó la decisión presidencial de tomar mayor tiempo para examinar las recomendaciones que se le formulaban desde una lista de 71 aspirantes a Magistrados de la Corte, porque una medida como esa no debe hacerse a la ligera. Sobre todo por las críticas constantes a las que está sometido el sistema de justicia en Panamá. Pero existe una diferencia abismal entre la necesidad de tomar tiempo y descartar la lista completa, bajo el argumento presidencial de que no se dejaría “embaucar”. ¿Embaucar por quién? ¿Qué ha querido decir el Señor Presidente, cuando ha anunciado que no tomará en cuenta a ninguna de las personalidades con la que una comisión especial construyó la lista en mención? La virtud del trabajo realizado por la comisión radica en la forma como, bajo un escrutinio público, fueron apareciendo los “pros” y los “contras” de los aspirantes. Descartarla totalmente no sólo pone en duda la envidiable hoja de vida que posee un número plural de los aspirantes, sino que descalifica a la propia comisión. ¿Qué precedente se sienta para el futuro? ¿Qué sentido tiene nombrar comisiones y pedir inscripciones? La medida anunciada hace más polémica la designación de los nuevos magistrados a la Corte, al tiempo que incrementa las expectativas y exigencias de una comunidad que espera que las designaciones se aproximen a las directrices de Montesquieu. Ojalá no sea una esperanza vana.

101 años de Panamá América

 
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