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La lucha contra la pobreza: una cruzada que compromete a todos


Durante la pasada campaña política en uno de mis artículos expresé que los tres candidatos a la Presidencia de la República habían presentado al electorado algunas propuestas interesantes para minimizar la miseria en el país y que podían inclusive en cierto casos llegar a complementarse unas con otras para darle a la nación una acción social más coherente y amplia.
En días pasados salió por primera vez a la luz pública un extracto elaborado por Roberto Eisenmann sobre lo que constituye la idea medular del enfoque social de la nueva presidencia, titulado : "Agenda Social de Doña Mireya Moscoso y de la sociedad" en 6 volúmenes. Es un trabajo que debe merecer el estudio profundo de distintos sectores para contribuir así al éxito de lo que se busca: el mejoramiento material, espiritual y moral de los amplios sectores hoy día marginados y sumidos en la pobreza.
Tomará tiempo la ejecución de muchas de las mismas propuestas por la complejidad de las mismas. Se habla en el compendio aludido, de mejorar la pobreza de las misma. Se habla en el compendio aludido, de mejorar la pobreza externa en 3% por año, la indigenista en 2%, y el analfabetismo en otro tanto, entre cosas, como una de las prioridades del ambicioso y necesario plan. Eso implica, para que las medidas no sean paliativos transitorios, que la economía, en su crecimiento, se doble, por lo menos, del 3% que viene registrándose en el presente. No dudo que el "plan" para que sea viable contemplará también algunas medidas para fortalecer y estimular nuestro desarrollo económico, sin él nada se podrá lograr. El panameño, muy impaciente por naturaleza, espera con ansiedad que estos proyectos- la agenda social y otras ofertas electorales vayan haciéndose una realidad y su discusión se inicie cuanto antes.
Vienen a mi mente al leer el interesante trabajo del Sr. Eisenmann algunas propuestas hechas en la campaña pasada por el Ing. Alberto Vallarino que ciertos sectores, los más retrógrados, calificaron de demagógicas, pero que representan, sin la menor duda, un paso en la dirección correcta de tratar de disminuir la brecha tan grande, que en los últimos años se ensanchó muchísimo, entre los que muchos tienen y los que nada poseen. Vallarino abogó por la eliminación del impuesto sobre la renta a todos aquellos trabajadores que devengaban menos de B/700.00 mensuales. Esta medida beneficiará inmediatamente a unos 200,000 panameños y representaba un costo para el fisco de 30-40 millones de balboas anuales. Paralelamente sugirió el excandidato de la "Alianza Opositora" un incremento gradual del salario mínimo llevándolo en 5 años a $1.25 por hora.
Soy de los que consideran que ninguna de ellas afectan al fisco. Esos dineros regresarán muy pronto a las arcas nacionales por otros conductos. Esas dos medidas ponen en movimiento la economía nacional y a la vez mejoran, que es lo principal, las condiciones de vida de muchos panameños y su implementación es rápida.
No es patrimonio exclusivo de ningún grupo político el combatir la miseria en nuestro país. Es un problema de todos que todos tenemos que afrontar. Se han presentado varias soluciones distintas en su forma, pero que tienen el objetivo común: atacar frontalmente la aguda pobreza de nuestro pueblo. Esta actitud facilita que, como parte de nuestra agenda nacional, se elabore un plan apoyado, aun por grupo disímiles y hasta adversarios, para lograr el objetivo de mejorar las condiciones de vida de todos los panameños. El plan que a nombre de los asesores presidenciales dirigió el señor Eisenmann merece que, con un mejor conocimiento del mismo, se haga un análisis más profundo a objeto de poder todos contribuir a hacer una realidad las partes viables del mismo.

101 años de Panamá América

 
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