La lucha Ngöbe Buglé
La realidad indica que en cien años hay dos países diferentes en la misma República. Uno de una población con un nivel de vida elevado, ingreso per cápita por encima de muchas naciones centroamericanas, donde hay grandes y modernos edificios, y sus pobladores tienen una vida confortable; y otro, donde hay miseria, pobreza, desnutrición, cuya población tiene ingresos que no les permite enfrentar sus necesidades básicas. Entre estos pueblos está el Ngöbe Buglé.
Y es que desde que los españoles llegaron a América, los ngöbe buglé empezaron su lucha, fueron expropiados sus recursos y sus tierras. El pueblo planteó una forma de lucha por su supervivencia, siendo una la creación de las comarcas indígenas con miras a defender la integridad cultural, política, social y, sobre todo, la madre tierra.
La lucha inició con caciques como Urraca, Victoriano Lorenzo, pasando por generaciones hasta los más recientes como Toribio Venado, Candelario Sirex, Lorenzo Rodríguez, Samuel González, Elías Clara, Saturnino Aguirre, José Cruz Mónico, Camilo Ortega y muchos otros que siguen relevando a estos insignes personajes de nuestra historia.
Cien Años de vida republicana para la comarca Ngobe Buglé, al igual que otros pueblos indígenas de Panamá, no ha representado logros sustanciales, y con justicia no se puede hablar de avances y desarrollo. Lo más significativo en su vida política y social representa su comarca a través de la aprobación de la Ley 10 y la Carta Orgánica Administrativa de dicha reserva territorial desde 1997.
Hasta el momento, los cien años para los ngöbe buglé han representado pérdidas de nuestra integridad cultural, expropiación de nuestras mejores tierras y los indicadores socioeconómicos no son los más favorables para los indígenas.
Los ngöbe buglé ocupaban un vasto territorio desde Bocas del Toro hasta Coclé, pero poco a poco se le fue quitando sus tierras a través de promulgación de leyes como la Ley 19 de 2 de Nov. de 1906, la Ley 59 del 31 de Dic. de 1908, Ley 56 de 28 de Dic. de 1912 y otras que se fueron realizando para beneficiar a la clase dominante y así, a través de promulgaciones gubernamentales, poco a poco el ngöbe buglé va siendo desplazado hasta los confines actuales de nuestra comarca, tierras, en su mayoría, áridas e improductivas.
Somos una población donde no ha llegado los presupuestos nacionales, no ha habido atención y solución a los problemas sociales y esto lo demuestra las estadísticas de la Contraloría de los años 60, 70, 80, 90 y 2000. Tamabién, los estudios de niveles de vida que ha realizado la ONU durante todos estos años demuestran que los distritos más pobres del país siempre fueron: San Lorenzo, San Felix, Remedios, Tolé, Las Palmas, Chiriquí Grande, todas áreas indígenas ngöbe donde se presentan altas tasas de mortalidad, enfermedades infecciosas y poca o ninguna atención médica. Los índices de pobreza, según las Naciones Unidas, son "abismales", o sea el más pobre de los pobres.
La comarca Ngöbe Buglé presenta el 95% de pobreza general, 86% de pobreza extrema, 45.95% de analfabetismo, mientras que a nivel nacional es de 7.6%. Un índice de deserción escolar de 50.55%, mortalidad infantil de 84 por cada mil nacidos, 4 veces superior al promedio nacional. 655 nacimientos vivos ocurren sin asistencia médica, 50% de desnutrición, una esperanza de vida de 63 años, 11 años menos que el promedio nacional. Un ingreso per cápita seis veces inferior al promedio nacional, 99% de desempleo; en fin, indicadores preocupantes en un país donde transitan barcos de diferentes naciones, con extraordinarios potenciales; donde está el centro del comercio más grande de América; donde la banca ocupa un lugar preponderante en América Latina y el mundo; donde hay una marcada desigualdad económica, un país donde se administra uno de los cuatro principales canales interoceánicos del mundo.
Tenemos la esperanza que en los años venideros se preste una mayor atención a las áreas más marginadas del país para que en el futuro estemos en un mismo país, con iguales oportunidades, derechos y deberes. Entonces así, unidos, sí podremos cantar: "Alcanzamos por fin la Victoria..."
(raulleisr@hotmail.com)
Y es que desde que los españoles llegaron a América, los ngöbe buglé empezaron su lucha, fueron expropiados sus recursos y sus tierras. El pueblo planteó una forma de lucha por su supervivencia, siendo una la creación de las comarcas indígenas con miras a defender la integridad cultural, política, social y, sobre todo, la madre tierra.
La lucha inició con caciques como Urraca, Victoriano Lorenzo, pasando por generaciones hasta los más recientes como Toribio Venado, Candelario Sirex, Lorenzo Rodríguez, Samuel González, Elías Clara, Saturnino Aguirre, José Cruz Mónico, Camilo Ortega y muchos otros que siguen relevando a estos insignes personajes de nuestra historia.
Cien Años de vida republicana para la comarca Ngobe Buglé, al igual que otros pueblos indígenas de Panamá, no ha representado logros sustanciales, y con justicia no se puede hablar de avances y desarrollo. Lo más significativo en su vida política y social representa su comarca a través de la aprobación de la Ley 10 y la Carta Orgánica Administrativa de dicha reserva territorial desde 1997.
Hasta el momento, los cien años para los ngöbe buglé han representado pérdidas de nuestra integridad cultural, expropiación de nuestras mejores tierras y los indicadores socioeconómicos no son los más favorables para los indígenas.
Los ngöbe buglé ocupaban un vasto territorio desde Bocas del Toro hasta Coclé, pero poco a poco se le fue quitando sus tierras a través de promulgación de leyes como la Ley 19 de 2 de Nov. de 1906, la Ley 59 del 31 de Dic. de 1908, Ley 56 de 28 de Dic. de 1912 y otras que se fueron realizando para beneficiar a la clase dominante y así, a través de promulgaciones gubernamentales, poco a poco el ngöbe buglé va siendo desplazado hasta los confines actuales de nuestra comarca, tierras, en su mayoría, áridas e improductivas.
Somos una población donde no ha llegado los presupuestos nacionales, no ha habido atención y solución a los problemas sociales y esto lo demuestra las estadísticas de la Contraloría de los años 60, 70, 80, 90 y 2000. Tamabién, los estudios de niveles de vida que ha realizado la ONU durante todos estos años demuestran que los distritos más pobres del país siempre fueron: San Lorenzo, San Felix, Remedios, Tolé, Las Palmas, Chiriquí Grande, todas áreas indígenas ngöbe donde se presentan altas tasas de mortalidad, enfermedades infecciosas y poca o ninguna atención médica. Los índices de pobreza, según las Naciones Unidas, son "abismales", o sea el más pobre de los pobres.
La comarca Ngöbe Buglé presenta el 95% de pobreza general, 86% de pobreza extrema, 45.95% de analfabetismo, mientras que a nivel nacional es de 7.6%. Un índice de deserción escolar de 50.55%, mortalidad infantil de 84 por cada mil nacidos, 4 veces superior al promedio nacional. 655 nacimientos vivos ocurren sin asistencia médica, 50% de desnutrición, una esperanza de vida de 63 años, 11 años menos que el promedio nacional. Un ingreso per cápita seis veces inferior al promedio nacional, 99% de desempleo; en fin, indicadores preocupantes en un país donde transitan barcos de diferentes naciones, con extraordinarios potenciales; donde está el centro del comercio más grande de América; donde la banca ocupa un lugar preponderante en América Latina y el mundo; donde hay una marcada desigualdad económica, un país donde se administra uno de los cuatro principales canales interoceánicos del mundo.
Tenemos la esperanza que en los años venideros se preste una mayor atención a las áreas más marginadas del país para que en el futuro estemos en un mismo país, con iguales oportunidades, derechos y deberes. Entonces así, unidos, sí podremos cantar: "Alcanzamos por fin la Victoria..."
(raulleisr@hotmail.com)