La lucha por el agua
No hay que ser un genio de la prospectiva para entender que el suministro de agua potable para cubrir las necesidades de la población hará crisis en el mundo a muy corto plazo, tan cerca como en los próximos treinta años. La gravedad del problema es tal, que muchos líderes políticos coinciden en señalar que la lucha por el control del recurso hídrico será la causa de futuras guerras, del mismo modo que hoy lo es el suministro del petróleo, especialmente porque la mitad de la población vive en países cuyas fronteras son ríos, con cuencas que requieren de acuerdos para compartir su aprovechamiento. Las cifras que nos ofrecen estudios de la ONU indican que la deforestación, cambio climático y contaminación reducirán la cantidad de agua en el planeta; y su mala distribución y desperdicio hará que más pobres entren al grupo de los mil cien millones de personas que hoy viven sin el preciado líquido. En Panamá pareciera que el tema no tiene importancia, y seguimos disfrutando de una aparente abundancia que se confirma cuando vemos a diario como el agua ya procesada para el consumo humano se pierde en fuentes improvisadas por tuberías rotas, y como la falta de control por la ausencia de medidores alienta su mal uso. Muy pronto la seguridad nacional de muchos países dependerá del uso racional, y la administración eficiente de este recurso. Esperemos que en Panamá, nuestras autoridades y sociedad civil actúen a tiempo para evitar que en el futuro tengamos un conflicto con nuestro vecino Costa Rica por el uso de las aguas del Sixaola.