La mala educación nos hará ricos
Según el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, nuestro mundo está hecho del mismo material que el de los sueños; el "Velo de maya" de los hindúes. Dice el pensador que sólo existe una fuerza cósmica que mueve ese mundo: la voluntad, esa que tanto hace nacer estrellas como crecer las plantas; genera vida en actos de amor o la liquida en actos de guerra.
Para que sea efectiva, a esa voluntad hay que cultivarla, hay que preñarla de conceptos. Si no, habrá poca diferencia entre el ser humano y una vaca.
Por eso pienso que el referéndum para decidir si se amplía el Canal es inútil si primero no nos preocupamos por garantizar una adecuada educación a los panameños.
Tener un canal ampliado o el prometido país lleno de riqueza por el TLC, que intentan vendernos cierta gente, de nada sirve si quienes van a vivir aquí no serán otra cosa que burros con zapatos finos.
Tarde o temprano terminaremos igual de pobres. Imaginemos que la bonanza sí llega. Eso sería más peligroso aún sin educación, pues por ignorantes nos convertiremos en una sociedad entorpecida, sin más horizonte que una peligrosa ética de lucro. Seremos rumiantes manejando autos BMW.
Ya Schopenhauer decía: "La ignorancia sólo degrada al ser humano cuando va acompañada de la riqueza. El pobre está sujeto por su pobreza y necesidad; sus tareas sustituyen en él al saber y mantienen ocupados sus pensamientos. En cambio, los ricos, cuando son ignorantes, viven sólo para sus placeres y se asemejan al ganado".
Me preocupa que se ponga más énfasis en el éxito económico que en la educación. Lo digo porque quienes se empeñan en mejorar la balanza de pagos y el déficit fiscal (por no mencionar sus cuentas bancarias personales), sin atender la reforma educativa, son aquellos que le temen a un pueblo culto y, por ende, libre.
Al final, nos pasará que terminaremos gobernados por gente de cultura ríspida, y uno de ellos será jefe del consejo de ministros, y preguntará por la situación económica, y le dirán que mal, y el flamante líder del pueblo inquirirá el porqué de la crisis, y le responderán que por culpa del arancel, y entonces el jefazo gritará a todo pecho: "¡Quiero ver mañana temprano a ese señor en mi oficina!".
El diario La Prensa, tratando de evitar confusiones en materia de números, ha impuesto un sistema sui generis de representarlos, pero no ha podido evitar que los que traducen sus noticias sigan confundiendo los billones estadounidenses con los del SMD, de modo que nunca se puede estar absolutamente seguro de lo que estos significan.
Ya es hora de uniformar el sistema de los números, en todos los estratos de la información, empezando con la educación y una legislación apropiada como respaldo.
jmhandal@cableonda.net
Para que sea efectiva, a esa voluntad hay que cultivarla, hay que preñarla de conceptos. Si no, habrá poca diferencia entre el ser humano y una vaca.
Por eso pienso que el referéndum para decidir si se amplía el Canal es inútil si primero no nos preocupamos por garantizar una adecuada educación a los panameños.
Tener un canal ampliado o el prometido país lleno de riqueza por el TLC, que intentan vendernos cierta gente, de nada sirve si quienes van a vivir aquí no serán otra cosa que burros con zapatos finos.
Tarde o temprano terminaremos igual de pobres. Imaginemos que la bonanza sí llega. Eso sería más peligroso aún sin educación, pues por ignorantes nos convertiremos en una sociedad entorpecida, sin más horizonte que una peligrosa ética de lucro. Seremos rumiantes manejando autos BMW.
Ya Schopenhauer decía: "La ignorancia sólo degrada al ser humano cuando va acompañada de la riqueza. El pobre está sujeto por su pobreza y necesidad; sus tareas sustituyen en él al saber y mantienen ocupados sus pensamientos. En cambio, los ricos, cuando son ignorantes, viven sólo para sus placeres y se asemejan al ganado".
Me preocupa que se ponga más énfasis en el éxito económico que en la educación. Lo digo porque quienes se empeñan en mejorar la balanza de pagos y el déficit fiscal (por no mencionar sus cuentas bancarias personales), sin atender la reforma educativa, son aquellos que le temen a un pueblo culto y, por ende, libre.
Al final, nos pasará que terminaremos gobernados por gente de cultura ríspida, y uno de ellos será jefe del consejo de ministros, y preguntará por la situación económica, y le dirán que mal, y el flamante líder del pueblo inquirirá el porqué de la crisis, y le responderán que por culpa del arancel, y entonces el jefazo gritará a todo pecho: "¡Quiero ver mañana temprano a ese señor en mi oficina!".
El diario La Prensa, tratando de evitar confusiones en materia de números, ha impuesto un sistema sui generis de representarlos, pero no ha podido evitar que los que traducen sus noticias sigan confundiendo los billones estadounidenses con los del SMD, de modo que nunca se puede estar absolutamente seguro de lo que estos significan.
Ya es hora de uniformar el sistema de los números, en todos los estratos de la información, empezando con la educación y una legislación apropiada como respaldo.
jmhandal@cableonda.net