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La manipulación agrava tensiones


Salvado gracias a "un misterioso intento de asesinato" -como lo calificó el diario La Vanguardia, de España-, Chen Shui - bian logró reelegirse presidente de Taiwan, con una inesperada victoria que ese mismo diario conservador consideró "engañosa". Tras una continua caída en las encuestas durante los dos últimos años, el mandatario separatista apenas pudo sacarle 29 mil votos de ventaja a su principal opositor, sobre un total de 16 millones de votantes. Estos comicios han dejado la isla en la incertidumbre, severamente tensionada y dividida.
Por si faltara más, el mismo día de su controvertible reelección Chen Shui - bian sufrió un duro revés en el referendo paralelo a los comicios. Éste constó de dos preguntas relativas a la relación con la República Popular China. La primera, destinada a fortalecer la capacidad militar taiwanesa y la otra para reducir las negociaciones con la nación china sólo al tema económico. Puso alto énfasis en el referendo pero la oposición llamó a abstenerse, por considerarlo ilegal. Así, aunque en la elección presidencial el 80% de los ciudadanos votó, el 55% dejó de hacerlo, con lo cual ambas propuestas quedaron invalidadas.
Lien Chan -líder del veterano partido nacionalista Kuomintang y principal candidato opositor- reaccionó de inmediato. Señaló que el extraño atentado había tenido una "desproporcionada influencia" en el resultado electoral, denunciando que el mismo sirvió de pretexto para movilizar a 200 mil soldados originarios del norte de la isla -donde el Kumontang tiene mayor influencia histórica- privándolos del derecho a votar, mientras se le daban vacaciones a los militares y policías del sur, donde el partido de Chen Shui - bian es más fuerte. Además, Lien Chan llamó la atención sobre la inusual cantidad de votos declarados nulos -más de 337 mil- en perjuicio de la oposición.
Entre los opositores, se dice que el gobierno fraguó el atentado para influir en los votantes indecisos, que eran numerosos.
El Kuomintang, junto con el también opositor Partido el Pueblo Primero impugnaron los resultados y exigieron un recuento inmediato de la votación. Adujeron que las elecciones fueron "injustas" y "deshonestas", y que en ellas "hubo no una sino una serie de acciones" indicativas de manipulación, que dejaron una "nube de sospechas".
En las principales ciudades de la isla millares de personas se sumaron a marchas de protesta y pasaron la noche ante los juzgados, reclamando anular los resultados. Lo mismo hicieron frente al palacio de gobierno.
La policía declaró ilegales estas veladas, anunciando que si los manifestantes persisten los desalojará por la fuerza. El gobierno dice que ya hizo las aclaraciones del caso y no procede investigar tales hechos, como la oposición reclama. Por su parte, la Corte Suprema de Taiwan ordenó sellar las urnas y enviarlas a los distritos electorales, medida que en principio pudiera viabilizar un posible recuento. Tras negarse por unos días, a la postre Chen Shui - bian ha debido transigir con la posibilidad de un recuento. Las autoridades rechazan, sin embargo, la propuesta oposicionista de anular los resultados y repetir los comicios.
En cualquier caso, Chen Shui bian sólo ha obtenido una victoria pírrica y se reelige en condiciones demasiado precarias. De una parte, ya se había desacreditado por una gestión de gobierno que estuvo lejos de llenar las expectativas. Por otra, luego de haber perdido las elecciones municipales en casi toda la isla, ahora se reelige por medios demasiado controvertidos, que dejan la autoridad presidencial severamente deslegitimada.
Antes de los comicios, Chen Shuiban había declarado que perder el referendo equivalía a dar una victoria a la República Popular China. Pero ante esta flaca reelección, exhortó a Beijing a aceptar el resultado de los comicios y reanudar conversaciones. Sus palabras tuvieron buena acogida en Washington pero no en la madre patria continental, donde un vocero advirtió que lo sucedido en estos comicios podrá paralizar las relaciones y originar "una crisis potencial".
Mientras, en principales ciudades taiwanesas la multitud sigue congregándose a gritos de ¿Dónde está mi voto? ¡Que me devuelvan mi voto!

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