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La mayor lección del mundo


Es inadmisible que la educación se encuentre en la situación que padecemos hoy. No hay excusas.

Lo que hay que hacer en educación en Panamá se encuentra fácilmente localizable en una infinidad de diagnósticos y recomendaciones, y en los acuerdos concertados de varios cónclaves que han señalado caminos a las necesarias y urgentes transformaciones educativas.

Es inaceptable que un gobierno diga y demuestre por la vía de los hechos que el tema educativo está agotado y exprese su ausencia de voluntad política frente a un tema que es una prioridad nacional.

Pero cuidado, a lo largo del día de hoy millones de niños y niñas, jóvenes, docentes, padres y madres, activistas de los cinco continentes, están realizando la jornada internacional llamada "La Mayor Lección del Mundo", convocada por la Campaña Mundial por la Educación (www.campaignforeducation.org), como un intento colectivo de incidir en garantizar que todas las personas tengan acceso a mejor educación.

Por ello, un gran número de grupos le están solicitando a ministros, funcionarios, políticos, directores de escuela y comunicadores que se sienten en los pupitres de las escuelas, y le den la oportunidad a los niños y niñas de impartirles una lección sobre los problemas de la educación y sobre la necesidad de educación de calidad para poner fin a la exclusión, pues actualmente hay en el mundo 72 millones de niños sin escolarizar, debido a que son pobres, son discapacitados o huérfanos. Y 774 millones de adultos nunca han tenido acceso a la educación y no son capaces de leer ni escribir.

En esas lecciones se les expondrá, por ejemplo, las condiciones necesarias para tener una educación de calidad: el número de alumnos en el aula, docentes que tenga interés y esté debidamente cualificados, cantidad de materiales escolares, aprendizaje de temas interesantes y pertinentes, y un entorno seguro y protegido. ¿Cuántos centros educativos de Panamá cuentan con estos elementos básicos?

Ojalá nuestros dirigentes y funcionarios tuvieran la predisposición y humildad para escuchar -no sólo hoy, sino siempre- las lecciones que la gente puede darles, y decidirse de una vez por todas ponerle fin a una educación de mala calidad que perpetúa la pobreza. Ponerle fin a niveles educativos mediocres que repercuten negativamente en el desarrollo de un país. Ponerle fin a la realidad de niños y niñas que nacen en la pobreza con riesgo de mortalidad infantil más elevado y de una salud precaria, y por ende, con menos oportunidades de permanecer escolarizados y de mejorar su calificación, por lo que ya adultos, su remuneración será menor, padecerán desempleo y tendrán más riesgo de fallecer siendo jóvenes. Ponerle fin a las disparidades en cuanto a desarrollo educativo y calidad de la enseñanza y el aprendizaje que existen entre las ciudades y el campo.

¿Cómo hacerles entender que no podemos seguir encerrando la educación en el círculo vicioso de la politiquería, la inequidad, la burocratización, la ausencia de calidad, y que el sistema colapsa cada vez más? ¿Aprenderán la lección?

raulleisr@hotmail.com

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