"La misma vaina"
Me abstuve de comentar acerca de las elecciones presidenciales en EE.UU., porque en última instancia no importa el partido del candidato. Sea demócrata o republicano, su objetivo principal es el mejor interés de su país y Panamá no cuenta. Son la misma vaina. Aunque admito que en términos generales los latinoamericanos preferimos a los demócratas.
Observé con especial atención los debates. Estoy de acuerdo que el discurso de Bush carece de mayor contenido y que Gore sabe mucho, pero dice sus mentirillas como cualquier político.
Lo que más me convenció de la superficialidad de Bush fue que en su discusión de las relaciones internacionales, sólo se limitó a enumerar los nombres de países que Estados Unidos había invadido, o intervenido, como Líbano, Ruanda, Panamá y otros. Pareció que se había aprendido los nombres de memoria para dar la impresión que no era tan ignorante en el campo de las relaciones internacionales.
Sin embargo, manifestó que estaba dispuesto a recuperar el Canal de Panamá. Esto fue una referencia muy escueta que nadie comentó, ni en Estados Unidos ni en Panamá. Lo que me hizo recordar a su padre, quien ordenó la invasión a Panamá. De nada valió que nuestros narcodictadores fueron patrocinados y nutridos por "el Coloso".
En lugar de extraer quirúrgicamente a "Cara-de-piña" en una de sus caminatas por Fuerte Amador, arrasaron con la vida de 500, mil, dos mil panameños -hasta ahora no se sabe con certeza el número.
Recuerdo que en su campaña contra Clinton a Bush, padre, una ciudadana negra le preguntó de una manera directa y sincera si él comprendía cómo se sentían los que vivían en los "ghettos" (no puedo citar la pregunta al pie de la letra, pero se hizo de manera muy respetuosa y razonada). El viejo Bush no entendió la pregunta y terminó dándole vueltas al asunto, pretendiendo que sí había entendido, pero sin poder responder a la pregunta. Y este señor había sido embajador en China y la ONU, director de la CIA, vicepresidente y presidente de EE.UU.
Lo anterior agudizó mi curiosidad acerca si Bush, hijo, era tan brillante como su padre. La respuesta se halla en los despachos de los medios noticiosos. Me he concentrado en éste, porque escribo estas líneas después de la noche de elecciones y mientras se lleva a cabo el recuento de los votos de Florida. Asumo que Bush será el ganador.
De modo que los panameños debemos estar más que curiosos, escépticos, acerca del éxito que podremos tener al tratar de establecer, de buena fe, una mejor relación de amistad con "el Coloso", con Bush como presidente o, igual, con Gore (quien afirmó en el debate que respaldó la invasión a Panamá). Para los fines panameños, son lo mismo.
Uno de los dos recibirá el legado del Plan Colombia y el no-saneamiento de las áreas de nuestro territorio que los gringos contaminaron. Y señalo esto no para ser negativo, sino constructivo. Son hechos que afrontamos y sufrimos. Por lo que mi propósito es instar a los panameños a permanecer vigilantes.
Es imperativo que presentemos un frente sólidamente unido. Debemos desechar nuestro egoísmo y nuestros intereses crematísticos.
En espera de establecer nuestra política de nueva relación con EE.UU. debemos agilizar la persecución de nuestros objetivos económicos para mejorar la calidad de vida de todos los panameños, principalmente de los que menos tienen. Entre muchas cosas, tenemos que ponernos de acuerdo en la forma de expandir la capacidad de nuestro Canal o no. Necesitamos el aporte de todos, principalmente de los sectores profesionales y empresariales. A la par, debemos reducir y erradicar, en lo posible, la corrupción rampante que corroe nuestra sociedad.
Observé con especial atención los debates. Estoy de acuerdo que el discurso de Bush carece de mayor contenido y que Gore sabe mucho, pero dice sus mentirillas como cualquier político.
Lo que más me convenció de la superficialidad de Bush fue que en su discusión de las relaciones internacionales, sólo se limitó a enumerar los nombres de países que Estados Unidos había invadido, o intervenido, como Líbano, Ruanda, Panamá y otros. Pareció que se había aprendido los nombres de memoria para dar la impresión que no era tan ignorante en el campo de las relaciones internacionales.
Sin embargo, manifestó que estaba dispuesto a recuperar el Canal de Panamá. Esto fue una referencia muy escueta que nadie comentó, ni en Estados Unidos ni en Panamá. Lo que me hizo recordar a su padre, quien ordenó la invasión a Panamá. De nada valió que nuestros narcodictadores fueron patrocinados y nutridos por "el Coloso".
En lugar de extraer quirúrgicamente a "Cara-de-piña" en una de sus caminatas por Fuerte Amador, arrasaron con la vida de 500, mil, dos mil panameños -hasta ahora no se sabe con certeza el número.
Recuerdo que en su campaña contra Clinton a Bush, padre, una ciudadana negra le preguntó de una manera directa y sincera si él comprendía cómo se sentían los que vivían en los "ghettos" (no puedo citar la pregunta al pie de la letra, pero se hizo de manera muy respetuosa y razonada). El viejo Bush no entendió la pregunta y terminó dándole vueltas al asunto, pretendiendo que sí había entendido, pero sin poder responder a la pregunta. Y este señor había sido embajador en China y la ONU, director de la CIA, vicepresidente y presidente de EE.UU.
Lo anterior agudizó mi curiosidad acerca si Bush, hijo, era tan brillante como su padre. La respuesta se halla en los despachos de los medios noticiosos. Me he concentrado en éste, porque escribo estas líneas después de la noche de elecciones y mientras se lleva a cabo el recuento de los votos de Florida. Asumo que Bush será el ganador.
De modo que los panameños debemos estar más que curiosos, escépticos, acerca del éxito que podremos tener al tratar de establecer, de buena fe, una mejor relación de amistad con "el Coloso", con Bush como presidente o, igual, con Gore (quien afirmó en el debate que respaldó la invasión a Panamá). Para los fines panameños, son lo mismo.
Uno de los dos recibirá el legado del Plan Colombia y el no-saneamiento de las áreas de nuestro territorio que los gringos contaminaron. Y señalo esto no para ser negativo, sino constructivo. Son hechos que afrontamos y sufrimos. Por lo que mi propósito es instar a los panameños a permanecer vigilantes.
Es imperativo que presentemos un frente sólidamente unido. Debemos desechar nuestro egoísmo y nuestros intereses crematísticos.
En espera de establecer nuestra política de nueva relación con EE.UU. debemos agilizar la persecución de nuestros objetivos económicos para mejorar la calidad de vida de todos los panameños, principalmente de los que menos tienen. Entre muchas cosas, tenemos que ponernos de acuerdo en la forma de expandir la capacidad de nuestro Canal o no. Necesitamos el aporte de todos, principalmente de los sectores profesionales y empresariales. A la par, debemos reducir y erradicar, en lo posible, la corrupción rampante que corroe nuestra sociedad.