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La morada de los dioses


El Olimpo era, según la antigua mitología griega, la morada de los dioses, en la que disfrutaban de todos los placeres, dignos de su esplendor y categoría. También es el monte más alto de Grecia, donde iniciaron los modernos juegos olímpicos, en 1912. Cada atleta que alcanza los más altos honores en los juegos olímpicos siente que ha llegado, invitado, aunque sea por un momento en la historia, al Olimpo, la morada de los dioses, y es tratado como tal durante su reinado de cuatro años, hasta los siguientes juegos olímpicos. Cada país se esfuerza por presentar los mejores atletas, con el ánimo de participar del festín de los dioses; con la esperanza que Zeus le estreche la mano y le invite a su casa por cuatro años.

En el caso de Panamá, un joven extraído de lo más humilde de los sectores populares ha cumplido con ese sueño. Irving Saladino fue invitado por Zeus a vivir en su casa del Olimpo entre 2008 y 2012, y disfrutar del placer de ser tratado como un mortal que conversa con los dioses.

Pero Irving, como buen panameño, no quiso ir a la fiesta solo y le pidió a Zeus que le permitiera llevar a sus amigos, a lo que este le respondió primero permitiéndole escuchar las notas del Himno Nacional de su país natal al momento de abrirle la puerta del Olimpo y luego, agarrado de la mano de Irving Saladino, todo el pueblo panameño ingresó a la morada de los dioses y cantó Patria con un nudo en la garganta, que le quebraba la voz; y le dedicaron canciones a Irving, surgidas del talento del barrio, y le esperaron a la orilla de la administración del Canal, mejor manejado del mundo por manos nacionales; y se mojaron con la lluvia tropical y cantaron, y lloraron y pasearon a Irving por toda la ciudad de Panamá y de Colón y por un momento, por un par de días, olvidamos el alto precio del combustible, de la comida, olvidamos el desempleo y la violencia social; las campañas electorales, sucias y limpias y en la morada de los dioses cantamos al unísono "salta Irving".

Y es que la hazaña de personas como Irving Saladino renuevan las esperanzas de un pueblo que se alimenta a diario con decepciones y frustraciones, que aún es posible mejores días para nuestros jóvenes, para el deporte nacional y para el país; permite unirnos en un sentimiento patriótico de identidad nacional más fuerte que las diarias decepciones.

En el Olimpo los panameños son amigos y/o parientes de Irving, sin partidos políticos; sin diferencias sociales; sin razas, sin diferencias, todos entramos como iguales. ¡Gracias Irving por llevarnos a conocer la morada de los dioses!

101 años de Panamá América

 
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