La morosidad en las áreas revertidas
Durante la pasada administración de la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), teníamos la impresión errónea de que la experiencia había curado de espanto a la entidad, del mal negocio que era arrendar casas y edificaciones en las áreas revertidas a favoritos del gobierno de turno que, una vez posesionados del bien, dejaban de pagar y vivían gratis a costa del resto del país que somos todos, sin tener necesidad de eso, porque la mayoría tiene buenos ingresos y vive con lujos que los demás no podemos pagar.
En otras palabras, creimos que el número de casas alquiladas era mínimo y que por regla general todas se habían vendido o estaban en vías de venderse en subasta o por derecho de preferencia reconocido a los arrendatarios. Nos equivocamos aparatosamente, pues las cifras reveladas recientemente por la ARI muestran que centenares de morosos ocupan apetecidas viviendas, impidiendo a otros la oportunidad de comprarlas.
En efecto, extrayendo algunos datos de un informe oficial, observamos que el saldo moroso supera los B/.5.5 millones que incluye a entidades públicas que suman adeudos con la ARI por B/.160 mil. Esto no tiene nombre porque da mal ejemplo al resto de la ciudadanía. Si las instituciones oficiales no cumplen con sus pagos de renta, los humildes ciudadanos menos.
En el extenso listado figuran arrendatarios de viviendas que acumulan rentas morosas por B/.2.2 millones, mientras que empresas públicas y privadas suman por el mismo concepto B/.3.3 millones. Así por ejemplo, en el sector Pacífico hay 1,075 casas alquiladas entre las cuales existen morosos que suman un millón de balboas en deudas. En el Atlántico, hay 978 arrendatarios que acumulan B/.1.3 millones en mora.
La empresa Terminales Panamá, S.A. se fue de los locales que ocupaba, debiendo B/.2.3 millones. Y seguramente sus dueños deben vivir cómodamente en mansiones y disfrutar de viajes y autos lujosos, a costa del resto de los panameños que tiene mucho menos. Recordemos que las áreas revertidas nos pertenecen a todos.
Lo que está ocurriendo es intolerable. Se precisa dar más apoyo a la actual administración de la ARI para que lance sin mayores contemplaciones a los irresponsables y para que no se preocupe por crear males sociales, porque allá afuera de las áreas revertidas, hay mucha gente de modestos y medianos recursos, incluso menores que los que perciben los actuales arrendatarios mala pagas, dispuestos a ocuparlas, compralas y cumplir puntualmente. Paremos el paternalismo y la politiquería con los bienes revertidos.
En otras palabras, creimos que el número de casas alquiladas era mínimo y que por regla general todas se habían vendido o estaban en vías de venderse en subasta o por derecho de preferencia reconocido a los arrendatarios. Nos equivocamos aparatosamente, pues las cifras reveladas recientemente por la ARI muestran que centenares de morosos ocupan apetecidas viviendas, impidiendo a otros la oportunidad de comprarlas.
En efecto, extrayendo algunos datos de un informe oficial, observamos que el saldo moroso supera los B/.5.5 millones que incluye a entidades públicas que suman adeudos con la ARI por B/.160 mil. Esto no tiene nombre porque da mal ejemplo al resto de la ciudadanía. Si las instituciones oficiales no cumplen con sus pagos de renta, los humildes ciudadanos menos.
En el extenso listado figuran arrendatarios de viviendas que acumulan rentas morosas por B/.2.2 millones, mientras que empresas públicas y privadas suman por el mismo concepto B/.3.3 millones. Así por ejemplo, en el sector Pacífico hay 1,075 casas alquiladas entre las cuales existen morosos que suman un millón de balboas en deudas. En el Atlántico, hay 978 arrendatarios que acumulan B/.1.3 millones en mora.
La empresa Terminales Panamá, S.A. se fue de los locales que ocupaba, debiendo B/.2.3 millones. Y seguramente sus dueños deben vivir cómodamente en mansiones y disfrutar de viajes y autos lujosos, a costa del resto de los panameños que tiene mucho menos. Recordemos que las áreas revertidas nos pertenecen a todos.
Lo que está ocurriendo es intolerable. Se precisa dar más apoyo a la actual administración de la ARI para que lance sin mayores contemplaciones a los irresponsables y para que no se preocupe por crear males sociales, porque allá afuera de las áreas revertidas, hay mucha gente de modestos y medianos recursos, incluso menores que los que perciben los actuales arrendatarios mala pagas, dispuestos a ocuparlas, compralas y cumplir puntualmente. Paremos el paternalismo y la politiquería con los bienes revertidos.