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La motivación socialista


La gente no conoce a los socialistas. Cuando el sacerdote Ernesto Cardenal, en las pantallas de la televisión chilena, poco antes de Allende, elogiaba el modelo cubano "porque allá todos son pobres", revelaba el fondo de la cuestión. Quienes no somos socialistas nos pasamos la vida argumentando racionalmente contra ellos porque sus medidas impiden la creación de riqueza. Pero si lo que buscan es eso. Hacer desaparecer la riqueza. Cuando en 12 años aumentan el aporte fiscal chileno a la salud pública de 160 mil millones a casi 600 mil millones, mientras las atenciones a los usuarios crecen apenas en un quinto, ellos, que administran el sistema y trabajan en él, están ganando más plata, trabajando menos. Y también saben que si inventan un nuevo artificio, como lo están haciendo, pueden sacar otros 225 mil millones, para crear más puestos y aumentar más las remuneraciones en la salud pública. Los enfermos van a seguir igual, pero su próximo candidato presidencial va a ofrecer otra reforma y todos vamos a aplaudir, porque entonces sí "los pobres tendrán mejor atención de salud".
La motivación profunda de los socialistas, sin embargo, no es hacerse ricos. Nadie se hace rico en la salud pública, salvo tal vez el intermediario que compró 13 veces más sábanas chinas para los hospitales que las que éstos necesitaban. Pocos logran esos golpes, y a ellos mismos les molesta cuando son descubiertos, salvo que una parte haya quedado para la caja del partido. Prefieren el goteo permanente. Viajes, viáticos, honorarios por asesorías, estudios encargados a sus ONG... La motivación profunda del socialismo es la hostilidad visceral a los creadores de riqueza, que, obviamente, son los ricos. ¿Por qué creen que el Partido Socialista felicitó al presidente Lagos tras su discurso del 21 de mayo? Por el nuevo golpe a la salud de la minoría que está en las instituciones de salud previsional. ¿Piensan que la Ley contra la Evasión Tributaria era para impedirla? No, era para financiar más fiscalizadores encargados de revisar el patrimonio de los que tienen algo, el cual ya está completo en las bases de datos de Impuestos Internos. Este ya puede hacer la declaración anual de impuesto a la renta de uno, porque sabe todo lo que uno tiene.
Necesitaban más fiscalizadores para, con la radiografía de uno, ver cuáles presas extraerle. Por ahora, con Rentas Municipales II, serán los inmuebles. Después otras cosas apetecibles: acciones, depósitos, fondos mutuos. ¿Crecer al siete por ciento? No, mientras ello impida liquidar al quintil más rico. El ideal último es el del sacerdote Cardenal: que todos ganen lo mismo. Como lo decía una moción de ley de una sola línea que presentó un diputado socialista en la Cámara, en 1973. Yo estaba ese día ahí: "En Chile nadie podrá ganar más de 15 mil escudos mensuales" (una dieta parlamentaria). Es la motivación profunda del régimen y es para allá que trata de llevarnos.
* Analista político chileno.
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