La nefasta demagogia de la ARI en Veracruz
Reciente, la ARI contrató un costoso estudio de proyecto de 1,500 viviendas sobre lotes de 200 mts2 para familias de bajos ingresos en la extensa planicie del polígono, utilizado otrora para ejercicios de paracaidismo por los norteamericanos, adyacente a la salida posterior de Howard, frente a la playa de Venado y entrada al poblado de Veracruz. En el mismo planean ubicar a los que trasladarán de San Felipe, casas condenadas de El Chorrillo y áreas riesgosas de Curundú, con cupos reservados a la clientela política del partido en gobierno.
Con demagogia inaudita, la ARI anunció que el proyecto situado en el más remoto confín silvestre de las revertidas, demostraba que los humildes participarían en las concesiones canaleras. La afirmación pretende mitigar que los pudientes han sido los exclusivos aprovechadores de las áreas y bienes revertidos de mejor localización e infraestructuras.
Veracruz, parte del distrito de Arraiján, no sólo está separado geográficamente del resto de los corregimientos sino que no comparte una comunidad de intereses con aquellos, tanto así que la ruta de transporte contempla la capital y no a hacia ellos, aparte que el servicio de policía corresponde a la estación de Ancón.
Veracruz, desde Farfán, cuenta con hermosas playas asequibles a minutos de la capital, con una rica fauna y flora nativa, litoral bordeado por montañas de esplendoroso escenario, con islas e islotes próximos a sus costas dotados de atractivas playas, con aeropuerto habilitado para los grandes aviones de carga y pasajeros, etc. Definitivamente supera el potencial turístico de Amador, pero sigue el empecinamiento en devastar un bien turístico que puede generar miles de empleos y divisas. El proyecto ARI culminará emulando los acuciosos sociales de las deprimentes barriadas conformadas anárquicamente o diseñadas de improviso, sin miras a la calidad de vida y prevenciones que eviten semilleros de delincuentes, promiscuidades y densidades que rinden la insuficiencia de infraestructuras.
Conforme su inestable y fastuosa política, la ARI logró desprenderse anteriormente de otros polígonos monteses próximos a Arraiján y Veracruz, que fueron ocupados sin planificación por precaristas de todos los niveles, muchos que poseían en otras áreas viviendas o inmuebles comerciales. Fue así que por Ley, varios de los polígonos invadidos fueron transferidos al MIVI para familias de bajos ingresos con necesidad de vivienda, y no precisamente para fines comerciales o para aquellas con ingresos suficientes para ir al mercado abierto. A medida que el MIVI las adjudicaba, conforme estudios de marras, el BHN se encarga de venderlos a un precio módico, pagadero a largo plazo y a un exiguo interés; mientras que los lotes comerciales no fueron licitados sino adjudicados a los poseedores, o a los que compraron las "mejoras" al precarista que en primera instancia lo delimitó a su arbitrio.
El proyecto de la ARI se sumará a los graves problemas ocasionados por el incontrolado precarismo en Veracruz: contaminación ambiental, insuficiente suministro de agua, falta de alcantarillados, flujo de aguas negras a calles y quebradas, vías deterioradas, inexistencia de aceras, etc.
Veracruz, con 16 mil habitantes, motivo del cierre de Howard que la suplía con empleos directos e indirectos y crisis nacional, tiene una alta tasa de desempleo y alarmante número de familias en extrema pobreza. Aquellos que han invertido en el poblado y en las urbanizaciones debidamente planificadas ubicadas al sur del malsano proyecto, ante el disparatado anunció de la ARI ya enfrentan una abrupta caída de la plusvalía, para quedar en la zozobra de las temibles repercusiones de un plan estatal sobre el cual, tradicionalmente, pesan criterios de costo e intereses que subyacen en el recóndito, por encima de los que atañen a una mejor calidad de vida.
Con demagogia inaudita, la ARI anunció que el proyecto situado en el más remoto confín silvestre de las revertidas, demostraba que los humildes participarían en las concesiones canaleras. La afirmación pretende mitigar que los pudientes han sido los exclusivos aprovechadores de las áreas y bienes revertidos de mejor localización e infraestructuras.
Veracruz, parte del distrito de Arraiján, no sólo está separado geográficamente del resto de los corregimientos sino que no comparte una comunidad de intereses con aquellos, tanto así que la ruta de transporte contempla la capital y no a hacia ellos, aparte que el servicio de policía corresponde a la estación de Ancón.
Veracruz, desde Farfán, cuenta con hermosas playas asequibles a minutos de la capital, con una rica fauna y flora nativa, litoral bordeado por montañas de esplendoroso escenario, con islas e islotes próximos a sus costas dotados de atractivas playas, con aeropuerto habilitado para los grandes aviones de carga y pasajeros, etc. Definitivamente supera el potencial turístico de Amador, pero sigue el empecinamiento en devastar un bien turístico que puede generar miles de empleos y divisas. El proyecto ARI culminará emulando los acuciosos sociales de las deprimentes barriadas conformadas anárquicamente o diseñadas de improviso, sin miras a la calidad de vida y prevenciones que eviten semilleros de delincuentes, promiscuidades y densidades que rinden la insuficiencia de infraestructuras.
Conforme su inestable y fastuosa política, la ARI logró desprenderse anteriormente de otros polígonos monteses próximos a Arraiján y Veracruz, que fueron ocupados sin planificación por precaristas de todos los niveles, muchos que poseían en otras áreas viviendas o inmuebles comerciales. Fue así que por Ley, varios de los polígonos invadidos fueron transferidos al MIVI para familias de bajos ingresos con necesidad de vivienda, y no precisamente para fines comerciales o para aquellas con ingresos suficientes para ir al mercado abierto. A medida que el MIVI las adjudicaba, conforme estudios de marras, el BHN se encarga de venderlos a un precio módico, pagadero a largo plazo y a un exiguo interés; mientras que los lotes comerciales no fueron licitados sino adjudicados a los poseedores, o a los que compraron las "mejoras" al precarista que en primera instancia lo delimitó a su arbitrio.
El proyecto de la ARI se sumará a los graves problemas ocasionados por el incontrolado precarismo en Veracruz: contaminación ambiental, insuficiente suministro de agua, falta de alcantarillados, flujo de aguas negras a calles y quebradas, vías deterioradas, inexistencia de aceras, etc.
Veracruz, con 16 mil habitantes, motivo del cierre de Howard que la suplía con empleos directos e indirectos y crisis nacional, tiene una alta tasa de desempleo y alarmante número de familias en extrema pobreza. Aquellos que han invertido en el poblado y en las urbanizaciones debidamente planificadas ubicadas al sur del malsano proyecto, ante el disparatado anunció de la ARI ya enfrentan una abrupta caída de la plusvalía, para quedar en la zozobra de las temibles repercusiones de un plan estatal sobre el cual, tradicionalmente, pesan criterios de costo e intereses que subyacen en el recóndito, por encima de los que atañen a una mejor calidad de vida.