La nueva Junta de Escrutinio
Superando el Tribunal Electoral el serio tropiezo inicial que tuvo cuando el oficialista Partido Arnulfista objetó a tres miembros de su terna de integrantes de la Junta Nacional de Escrutinio, con la consiguiente repulsa ciudadana, ha logrado finalmente conformar en su totalidad a la citada corporación sin que hayamos escuchado de sector alguno un solo reparo.
Aún así, como es imposible quedar bien con todo el mundo, hay quienes han empezado a comentar que ciertas figuras de entre los designados son totalmente desconocidas, ignorándose sus antecedentes y trayectoria. El capítulo local de Transparencia Internacional está a la cabeza de quienes así lo estiman, a juzgar por la reciente intervención de su directora ejecutiva, Angélica Maytín.
Si esa es la única reserva, estamos seguros que no hay inconveniente en que el Tribunal pueda, en los próximos días, revelar los detalles apuntados. Por nuestra parte, nos asiste la confianza de que la designación haya caído en buenos y adecuados ciudadanos. Buenos, en lo que corresponda al tener la honestidad como valor supremo; y adecuados, porque requieren de temple y carácter para resistir las presiones para decidir lo correcto, "llueve, truene o relampaguee".
Roberto Lombana, el dirigente empresarial curtido en mil batallas, quien presidió el organismo durante las elecciones de 1994 y 1999, en las que ganó la oposición, ha opinado que la designación "es excelente" y eso abona a nuestra confianza. Se trata de un hombre recio, caracterizado por no dar concesiones ni dispensar halagos ni reconocimientos gratuitos.
De más está decir que los nuevos designados, llamados a contar los votos presidenciales de las próximas elecciones y a proclamar al vencedor, adquieren un grave compromiso con la Patria y, más que todo, con la Historia, que estará observando su conducta con los ojos infalibles y críticos de la posteridad de todos los siglos.
*Especialidad en cooperación sanitaria. Agencia de información Solidaria
Aún así, como es imposible quedar bien con todo el mundo, hay quienes han empezado a comentar que ciertas figuras de entre los designados son totalmente desconocidas, ignorándose sus antecedentes y trayectoria. El capítulo local de Transparencia Internacional está a la cabeza de quienes así lo estiman, a juzgar por la reciente intervención de su directora ejecutiva, Angélica Maytín.
Si esa es la única reserva, estamos seguros que no hay inconveniente en que el Tribunal pueda, en los próximos días, revelar los detalles apuntados. Por nuestra parte, nos asiste la confianza de que la designación haya caído en buenos y adecuados ciudadanos. Buenos, en lo que corresponda al tener la honestidad como valor supremo; y adecuados, porque requieren de temple y carácter para resistir las presiones para decidir lo correcto, "llueve, truene o relampaguee".
Roberto Lombana, el dirigente empresarial curtido en mil batallas, quien presidió el organismo durante las elecciones de 1994 y 1999, en las que ganó la oposición, ha opinado que la designación "es excelente" y eso abona a nuestra confianza. Se trata de un hombre recio, caracterizado por no dar concesiones ni dispensar halagos ni reconocimientos gratuitos.
De más está decir que los nuevos designados, llamados a contar los votos presidenciales de las próximas elecciones y a proclamar al vencedor, adquieren un grave compromiso con la Patria y, más que todo, con la Historia, que estará observando su conducta con los ojos infalibles y críticos de la posteridad de todos los siglos.
*Especialidad en cooperación sanitaria. Agencia de información Solidaria