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La obesidad como epidemia



El Ministerio de Salud y los médicos en general, debieran ser más enfáticos en advertir a los panameños de los peligros que plantea la obesidad como generadora de una gama interminable de enfermedades, entre ellas las coronarias y circulatorias, las renales, diabetes, artritis, artrosis, derrames, hipertensión, etc.
Las estadísticas oficiales hablan del cáncer como primera causa de muerte, luego las coronarias, el sida, los accidentes de tránsito y los asaltos. Eso no es cierto. La primera causa de muerte, ocupando todos los lugares, es el sobrepeso, que a su vez conduce a otros males.
Es como el sida, que en sí mismo no mata a nadie. Lo que lo hace mortífero es que desarma el sistema inmunológico del organismo, haciéndolo vulnerable al ataque de enfermedades oportunistas, que aprovechan el desarme del cuerpo y lo invaden hasta quitarle la vida. En verdad, es un simple resfriado el que mata a un enfermo de VIH y no el virus. Igual pasa con la obesidad.
Lo más triste es que el mal empieza a hacer presa a los niños que desde los primeros meses comienzan a acumular grasa sin sentido. Al asomo de los dientes de leche empieza el pan con mantequilla y las frituras. Por alguna razón tenemos un apego suicida por la grasa. Ni las ensaladas se salvan y, para rematar, la sal.
Las autoridades de salud de Estados Unidos descubrieron alarmadas que un creciente porcentaje de su población padecía del mal. Y eso estaba quebrando sus sistemas de salud pública, a más de deteriorar la calidad de vida y la productividad de su gente. En Berlín, se descubrió que los operados por afecciones coronarias excedían cuatro veces los de otras naciones, a causa de la ingesta de cerdo con cerveza, su virtual plato nacional. En uno y otro caso, los gobiernos están en plena campaña para que sus ciudadanos aprendan a comer mejor. Hasta el presidente Bill Clinton tuvo que ser operado de "by pass". Sus médicos informaron que el popular ex mandatario pagaba así su precio por años de pizza con doble queso y otras variedades de comida rápida, de las que era un amante frenético. Hoy hay más conciencia y las principales franquicias han tenido que modificar sus menús.
¿Qué esperan las autoridades para enviar a los panameños a hacer ejercicio, comer menos grasas y carbohidratos, y más frutas, fibras y vegetales? ¿Qué el Seguro vuelva a quebrar?

101 años de Panamá América

 
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