La obligación moral de Spadafora
Desde diciembre del año pasado, la probidad de Winston Spadafora ha sido fuertemente cuestionada en virtud de la revocatoria de su visa estadounidense por haber estado involucrado en "supuestos" actos de corrupción, según declararon voceros de la embajada de EU.
Toda esta temática resulta vergonzosa y, como bien dijo la directora de la Comisión de Justicia y Paz de la Iglesia católica, Maribel Jaén, "deja un sabor amargo".
No obstante, lo más inverosímil del caso fue la impactante noticia de que el magistrado llegó a conocer las causas de la revocatoria y, aún así, ha permanecido en silencio (Aunque por el contrario, Rogelio Cruz, abogado del funcionario, asegura que su cliente jamás recibió las justificaciones).
Cuando una acusación atenta contra la integridad moral de alguien, lo más saludable y procedente es aclarar la situación de una manera precisa y transparente, pero para ello, es menester brindar la información completa a fin de demostrar la inocencia.
Entonces surge una interrogante: ¿por qué el mutismo? Frente a las injuriosas críticas que mancillan su dignidad, Spadafora queda en la obligación moral de dilucidar y probar que ha sido enteramente "honrado" durante el desempeño de sus funciones públicas. Esto lo debe hacer, principalmente, ante el pueblo, que es quien merece más que nadie recibir explicaciones al respecto; pues, como señala nuestra Constitución Política en su Artículo 2 "El Poder Público sólo emana del pueblo". No tiene por qué existir una ley o tecnicismo jurídico para que Spadafora "tenga" que rendir una respuesta a los panameños porque simplemente, como se titula este escrito, es una obligación moral, y el hecho de que sea de índole pública, intensifica el deber aún más. Por consiguiente, insto al honorable magistrado a que autorice al Departamento de Estado de EE.UU. a fin de que éste pueda develar al diario local que se lo solicitó los motivos de la revocatoria de la visa; esto es, pues, el primer paso para iniciar la "depuración de su imagen"; ya que se ve espantoso que uno de los más altos funcionarios de la administración de justicia del país esté envuelto en semejante e "injusto" escándalo.
Por otra parte, se piensa que: Si Winston Spadafora dispuso de los pantalones para embargar el salario de un periodista local por haber divulgado una noticia de leve gravedad en comparación con las acusaciones de EE.UU.; para instaurar un proceso penal seguido a Ubaldo Davis (de la Cáscara News) donde hizo que lo condenaran a varios meses de prisión por haber publicado un tonto fotomontaje en una revista de entretenimiento popular; puede colegirse entonces, que, al igual que los casos anteriores, esta vez volverá a tomar algún tipo de medida legal o diplomática contra el gobierno estadounidense por "haberlo calumniado"; ¡claro!, si es que se atreve...
Usted da prebendas, privilegios, pagos; yo pago mis impuestos. Usted le gusta que le llamen "Rector Magnifico" mientras corta cintas; yo corto cadenas. Usted suma haberes, yo sumo conocimientos.
Usted tiene los gastos pagos; yo pago mis gastos. Usted, fue elegido rector y se quiere reelegir; yo elijo y no creo en la reelección. Usted tiene toda una vida dedicada a impulsar, apoyar, aceptar, practicar el autoritarismo; yo llevo toda una vida combatiéndolo.
Usted no cree en el diálogo, ni en el debate, ni en la participación ciudadana; yo predico el diálogo, practico el debate y creo en la democracia participativa. Usted, señor rector, tiene la Universidad secuestrada para sus tenebrosos fines; yo creo en los ciudadanos actores que desean rescatarla de las manos de los impostores.
Usted, señor Rector con sus acólitos del CGU, al igual que otros dictadores del pasado me dicen: "no te queremos aquí"; yo les digo con toda claridad: "Aquí estoy y aquí me quedo".
Toda esta temática resulta vergonzosa y, como bien dijo la directora de la Comisión de Justicia y Paz de la Iglesia católica, Maribel Jaén, "deja un sabor amargo".
No obstante, lo más inverosímil del caso fue la impactante noticia de que el magistrado llegó a conocer las causas de la revocatoria y, aún así, ha permanecido en silencio (Aunque por el contrario, Rogelio Cruz, abogado del funcionario, asegura que su cliente jamás recibió las justificaciones).
Cuando una acusación atenta contra la integridad moral de alguien, lo más saludable y procedente es aclarar la situación de una manera precisa y transparente, pero para ello, es menester brindar la información completa a fin de demostrar la inocencia.
Entonces surge una interrogante: ¿por qué el mutismo? Frente a las injuriosas críticas que mancillan su dignidad, Spadafora queda en la obligación moral de dilucidar y probar que ha sido enteramente "honrado" durante el desempeño de sus funciones públicas. Esto lo debe hacer, principalmente, ante el pueblo, que es quien merece más que nadie recibir explicaciones al respecto; pues, como señala nuestra Constitución Política en su Artículo 2 "El Poder Público sólo emana del pueblo". No tiene por qué existir una ley o tecnicismo jurídico para que Spadafora "tenga" que rendir una respuesta a los panameños porque simplemente, como se titula este escrito, es una obligación moral, y el hecho de que sea de índole pública, intensifica el deber aún más. Por consiguiente, insto al honorable magistrado a que autorice al Departamento de Estado de EE.UU. a fin de que éste pueda develar al diario local que se lo solicitó los motivos de la revocatoria de la visa; esto es, pues, el primer paso para iniciar la "depuración de su imagen"; ya que se ve espantoso que uno de los más altos funcionarios de la administración de justicia del país esté envuelto en semejante e "injusto" escándalo.
Por otra parte, se piensa que: Si Winston Spadafora dispuso de los pantalones para embargar el salario de un periodista local por haber divulgado una noticia de leve gravedad en comparación con las acusaciones de EE.UU.; para instaurar un proceso penal seguido a Ubaldo Davis (de la Cáscara News) donde hizo que lo condenaran a varios meses de prisión por haber publicado un tonto fotomontaje en una revista de entretenimiento popular; puede colegirse entonces, que, al igual que los casos anteriores, esta vez volverá a tomar algún tipo de medida legal o diplomática contra el gobierno estadounidense por "haberlo calumniado"; ¡claro!, si es que se atreve...
Usted da prebendas, privilegios, pagos; yo pago mis impuestos. Usted le gusta que le llamen "Rector Magnifico" mientras corta cintas; yo corto cadenas. Usted suma haberes, yo sumo conocimientos.
Usted tiene los gastos pagos; yo pago mis gastos. Usted, fue elegido rector y se quiere reelegir; yo elijo y no creo en la reelección. Usted tiene toda una vida dedicada a impulsar, apoyar, aceptar, practicar el autoritarismo; yo llevo toda una vida combatiéndolo.
Usted no cree en el diálogo, ni en el debate, ni en la participación ciudadana; yo predico el diálogo, practico el debate y creo en la democracia participativa. Usted, señor rector, tiene la Universidad secuestrada para sus tenebrosos fines; yo creo en los ciudadanos actores que desean rescatarla de las manos de los impostores.
Usted, señor Rector con sus acólitos del CGU, al igual que otros dictadores del pasado me dicen: "no te queremos aquí"; yo les digo con toda claridad: "Aquí estoy y aquí me quedo".