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La obra literaria


Cada docente y educando, animados con la intención de analizar un libro, deben saber la importancia de reconocer el motivo de la obra literaria. El término "motivo" corresponde al vocabulario de uso diario y posee diversos significados. El motivo de una acción es el impulso para realizarla. En el lenguaje de la ciencia de la literatura, esta palabra es usada frecuentemente y se ha convertido en la noción más importante en la investigación de los cuentos populares.
Las observaciones realizadas manifiestan el descubrimiento de la similitud existente en las leyendas y cuentos de los diversos pueblos, ya sea en los rasgos corrientes como en las situaciones, en los esquemas y en los personajes, son unidades que aparecen en diversidad de combinaciones. Así, la búsqueda de una doncella de quien se posee sólo un zapato. No le ajusta a nadie, por más esfuerzo que se haga por calzarlo, pero finalmente le queda a una joven, de quien nada sospechaba, sobre todo, las que vivían con ella. Luego, es descubierta e identificada. Otro ejemplo se puede referir a un hombre que tiene un trabajo difícil que realizar y un ser sobrenatural se presenta y le ofrece uno o varios objetos mágicos que le ayudarán a realizar su tarea.
Esas unidades se denominan motivos y se presentan de forma concreta en la leyenda o en cualquier obra literaria. El asunto de cada una de ellas puede contener varios motivos. El motivo es la repetición de una situación típica cargada de significado humano. En ese carácter de situación se encuentra la capacidad de los motivos para aludir a un antes y un después. Surgida la situación la tensión demanda una solución.
Cuando la tensión provocada por el motivo dentro de la acción no es liberada, la acción toma otro camino. Se llama, entonces, motivo ciego. Suele presentarse en películas y dramas para despertar el interés o para conducir a falsas conclusiones.
El motivo típico, en el caso aludido acerca del zapato que sólo ajusta a una joven, ignora el hecho de las numerosas muchachas que pueden tener el pie del mismo tamaño.
Cuando investigamos los motivos de una obra literaria y su relación con el desarrollo de la acción, notaremos que la importancia de los mismos es diversa. Pero en una obra literaria es preciso establecer la diferencia entre motivos centrales y los subordinados. Sin embargo, para que sean designados como motivos deben comprenderse como situaciones significativas.
La investigación de los motivos es un vasto campo de trabajo en la historia de la literatura. Si el docente examina una obra literaria con el mismo asunto sería importante indagar por qué algunos motivos han sido ubicados en primero o segundo plano. Es un error tratar las diferencias del motivo convirtiéndolos en características nacionales.
La comparación de los motivos es importante para su mejor interpretación. Conducidos por este camino se han logrado resultados importantes en lo relativo a la personalidad del poeta o el escritor. Identificar el motivo o motivos de una obra literaria es un excelente ejercicio que nos permitirá realizar un análisis más completo de la misma. Ejercitar a los alumnos en esta actividad traerá positivos resultados. ¡Inténtelo!
Los dirigentes más connotados del liberalismo se dirigieron a la ciudad de Washington para denunciar las maniobras electorales del Presidente Amador, con el fin de demandar la supervisión electoral, a manera de arbitraje, como único recurso para garantizar un proceso electoral transparente; pero el Secretario de Estado, Eliu Root, rechazó tal responsabilidad. (Ver Una lección de civismo que debe permanecer eternamente fresca en la memoria de los panameños por Belisario Porras).
Manuel Amador Guerrero pretendía controlar la Asamblea Nacional, por medio de la selección de los miembros del cuerpo legislativo, pero sus diligencias no le resultaron exitosas y el Partido Liberal logró imponerse, designando sus propios candidatos.
Para el año de 1907 empezaron a alentarse las agitaciones partidistas destinadas a escoger el sucesor del Dr. Manuel Amador Guerrero, y un nutrido grupo de simpatizantes, miembros del Partido Constitucional, empezó a promover su reelección, entre ellos podemos mencionar a Santiago de la Guardia, Julio J. Fábrega, Nicolás Victoria Jaén y Nicanor de Obarrio.
Uno de los primeros ciudadanos destacados en alertar a la ciudadanía sobre el peligro de la reelección presidencial fue Don Federico Boyd. La reacción del Partido Liberal no se hizo esperar y se iniciaron una serie de manifestaciones públicas en la Plaza de Santa Ana.
Amador Guerrero, sordo a toda advertencia, solicitó una licencia presidencial por seis meses con la pretensión de ser reelegido para un nuevo período presidencial, pero ante la falta de apoyo esperado, terminó por declinar sus aspiraciones para promover la candidatura presidencial de Ricardo Arias, como candidato oficial, y sobre el cual se hizo la solicitud formal de la primera supervisión electoral a los Estados Unidos.

101 años de Panamá América

 
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