default

La opinión del profesor


Hace dos meses, el 29/8/2009, el sacerdote católico nicaragüense Miguel D'Escoto declaró: “más que un héroe, Fidel es lo más parecido a un santo que tenemos en nuestro atribulado mundo”.

Hace cincuenta años, el 1/1/1959, fue derrocado el tirano Batista. El sacerdote católico cubano Guillermo Sardiñas era el capellán del Ejército Rebelde y Fidel Castro su Comandante en Jefe. Fidel exhibía orgulloso su collar con la imagen de la Caridad del Cobre. El pueblo cubano pensaba que al fin vería realizado su sueño de libertad, justicia social y paz. En un abrir y cerrar de ojos, se empezó a generalizar el aniquilamiento de la independencia del ser humano; tuvimos que pensar y actuar como lo decidiese el omnipotente Fidel.

Decenas de miles de jóvenes fueron enviados a campos de concentración, entre ellos tres sacerdotes católicos y algunos seminaristas.

Un tío mío era Testigo de Jehová; aunque era un anciano bonachón, frecuentemente le registraban su domicilio y lo conducían a la Estación de Policía.

El Día de Navidad dejó de ser festivo durante treinta años, hasta que el Papa condicionó su visita a Cuba con la restauración de esa festividad. Durante más de cuarenta años, no se pudieron realizar procesiones.

Los creyentes confesos no podían trabajar como educadores ni estudiar Historia, Periodismo, etc. Al solicitar trabajo o matrícula para estudiar, se nos preguntaba: “¿Tiene creencias religiosas?”

El 22/1/1992, el Vaticano y la Comunidad Económica Europea condenaron el fusilamiento de Eduardo Díaz Betancourt, que intentó infiltrarse en Cuba. En 2003, tres días después de haber sido capturados, fueron fusilados tres jóvenes que se apoderaron de una embarcación para irse de Cuba.

La persecución religiosa llevó a cambiarle el nombre a algunas ciudades. Por ejemplo: Santa Clara empezó a llamarse Villa Clara y Santa Fe comenzó a denominarse La Fe.

Hace ocho meses, el 5/2/2009, el sacerdote católico cubano José Conrado Rodríguez escribió: “(…) en nuestra patria hay una violación constante y no justificable de los Derechos Humanos (…) y serias limitaciones a la libertad religiosa y política”.

Cuando Fidel fallezca ¿el sacerdote católico nicaragüense Miguel D'Escoto propondrá que lo beatifiquen?

castroeducacion@yahoo.es

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América